PUBLICIDAD

Opinión

¿Es la pena de muerte una solución?

Quienes nos oponemos a la pena de muerte lo hacemos porque no resarce el daño provocado por el delito cometido y porque –desde luego- impide la reinserción social del inculpado

Juan Ramón Flores
Cónsul de Comunidades en la Embajada de México en EU

miércoles, 27 julio 2022 | 06:00

PUBLICIDAD

Ciudad de México.- La vida es el derecho humano más sagrado.

Quienes nos oponemos a la pena de muerte lo hacemos porque no resarce el daño provocado por el delito cometido y porque –desde luego- impide la reinserción social del inculpado.

PUBLICIDAD

Nuestra oposición es un tema de principios. El propio Artículo 22 de nuestra Constitución la prohíbe, junto a cualquier otro castigo trascendente e infamante, pues va en contra de la humanidad misma del sentenciado y de la sociedad que le sentencia.

La pena de muerte se ha aplicado a condenados a favor de los cuales, muy lamentablemente, se han presentado posteriormente pruebas de su inocencia y, por supuesto, ya no hay remedio a la injusticia cometida por un Estado que existe, entre otros postulados básicos, para proteger a los inocentes.

Los sistemas judiciales de todo el mundo son imperfectos, pues son humanos: cometen errores y hay que asegurar que los errores no sean irreversibles.

Además de todo lo anterior, la aplicación de la pena de muerte no ha disminuido los índices de criminalidad de los terribles delitos que supuestamente inhibe.

Todo ello tiene especial importancia para nosotros los mexicanos en Estados Unidos, pues actualmente hay 52 connacionales enfrentando procesos criminales que podrían resultar en una sentencia de pena de muerte.

Somos respetuosos de las leyes de otras naciones, pero está en nuestro deber también opinar, siempre en el marco del acatamiento de los ordenamientos jurídicos extranjeros, para que no afecten la vida -literalmente en este caso- de nuestros paisanos residentes o visitantes en cualquier otro país.

Las representaciones consulares de México en los Estados Unidos de América han proveído asistencia legal especializada a los sentenciados a muerte y a sus familias, pero ello no es suficiente. 

México, como muchos otros países promueven acciones para obtener perdones, moratorias y conmutaciones de penas a los sentenciados y, eventualmente, la abolición de la pena de muerte alrededor de todo el mundo, a través de resoluciones y acuerdos en la Asamblea General de las Naciones Unidas y otras instancias internacionales.

Es buen tiempo para promover esta postura y obtener resultados. El Presidente norteamericano Joe Biden y la Vicepresidenta Kamala Harris han hablado ya a favor de la abolición.

Es momento de una justicia más humana para todos.

PUBLICIDAD

ENLACES PATROCINADOS

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

close
search