Opinión

Entre mentadas, denuncias y sin felicitaciones

La gestión del gobernador Javier Corral Jurado finaliza de la peor manera para él y para los chihuahuenses

José Ignacio Gallardo
Analista

miércoles, 01 septiembre 2021 | 06:00

La gestión del gobernador Javier Corral Jurado finaliza de la peor manera para él y para los chihuahuenses. Llega al término de su administración de una manera que jamás imaginó. Entre reclamos, denuncias, graves señalamientos, y muchas mentadas. Las cosas cambiaron radicalmente, hace cinco años el panorama era distinto para Corral. Los encendidos reclamos eran para César Duarte Jáquez, el gobernador saliente, y las felicitaciones eran para quien en muy poco tiempo se convertiría en la decepción de los chihuahuenses. Corral Jurado termina su gestión dejando al estado de Chihuahua sumido en una grave crisis económica, social y de inseguridad.

Ese será el legado corralista, enorme deuda, un tejido social sumamente dañado, violencia desbordada en muchas zonas de la entidad chihuahuense y obras inconclusas, sin planeación y pésimamente mal realizadas. Javier Corral al igual que su antecesor cargará con graves señalamientos de malos manejos del erario. A pesar de que el combate a la corrupción fue su estandarte de campaña, muy pronto se conocerá qué tanto se ensució Corral con los mismos lodos que criticó insistentemente en la pasada administración estatal. Finaliza el gobernador su período con un enorme descrédito al interior del partido que lo impulsó. Sin embargo, repudiado y señalado como un traidor. Para muchos panistas Corral ya está fuera de Acción Nacional. Ya el panismo local, sin esperar los formalismos y procedimientos, lo ha expulsado de ese instituto político de facto. En su desfachatez el todavía gobernador presume que descansará en España al concluir su mandato. Anuncia esto como si los chihuahuenses lo vieran merecedor de tal recompensa y le aplaudieran su actuar.

Para la mayoría de los ciudadanos Corral solo anuncia la extensión de sus períodos vacacionales. Porque trabajar, lo que se dice trabajar y preocuparse por los problemas de Chihuahua, pues eso no lo vieron los desconsolados ciudadanos. El gobernador nunca dejó de pasearse en esas aeronaves que prometió que iba a vender. Mazatlán, la sierra y la Ciudad de México fueron sus lugares preferidos para alejarse de las presiones que supone un cargo de tal naturaleza.

Que la entidad estuviera atravesando por serios problemas sociales, sanitarios y económicos nunca fue impedimento para que con una actitud por demás irresponsable, Corral Jurado se ausentara para jugar golf o tenis con toda la parsimonia del mundo. Para enfrentarse al crimen organizado y defender a los chihuahuenses de la violencia le faltó mucho valor y voluntad política, pero para amenazar y acosar a la prensa, para intimidar y despojar a reporteros de sus herramientas de trabajo o para insultar al presidente municipal electo de Juárez, hasta le falta tiempo.

Corral empezó a atacar a los medios de comunicación locales y nacionales. Satanizando a todo aquel que tuviera el atrevimiento de señalarle sus constantes yerros y abusos. Cayó en los mismos excesos y conductas que tanto denunció. La austeridad brilló por su ausencia y todo indica que la honestidad también. Sale Corral por la puerta de atrás, derrotado, humillado, entre denuncias y escándalos. Deja a Ciudad Juárez devastada, al estado con las arcas vacías y con un cúmulo de problemas y minas financieras enterradas para que estallen en la administración entrante. Los chihuahuenses ya quieren que Corral se vaya, y lo hará muy distinto de cómo llegó. Mucho tiempo atrás quedaron las felicitaciones, ahora será despedido como se lo ha ganado a pulso, entre muchos reclamos, demandas y un sinfín de mentadas.

close
search