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Opinión

Entre la indiferencia y la indolencia, la ley es la ley

Es difícil comprender las razones de la indolencia

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 14 septiembre 2022 | 06:00

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Es difícil comprender las razones de la indolencia. Hace un par de semanas compartí una reflexión acerca del transporte de personal que la industria maquiladora da los empleados de. En este mismo diario se da cuenta de que en los últimos ocho meses más de 100 personas se han lesionado en incidentes en los que se han visto involucradas unidades que ofrecen este servicio a pesar de que las medidas de vigilancia han aumentado. Poco han importado las sanciones aplicadas y, mucho menos, la Ley de Transporte recién emitida.

En las últimas semanas este tema ha estado vigente por los muchos incidentes que han provocado, al observar el flujo de estas unidades uno se da cuenta de las irregularidades que los concesionarios ni siquiera se molestan en disimular: las luces posteriores rotas, luces estroboscópicas, y el colmo, no son pocos los que carecen de placas y muestran tan solo el número económico, y eso, cada quién lo pone donde quiere, entre más escondido, mejor. De la antigüedad de las unidades, mi hablar, de la manera como son conducidas, tampoco, pues vemos a algunos bárbaros que se suben a las banquetas, se brincan camellones… Sin embargo, nuevamente Index reiteró su posición de rechazar el tema de la antigüedad de las unidades y manejo de las unidades aunque ciertamente se debe reconocer que algunos concesionarios son la excepción.

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Por otra parte, aunque en este mismo tema, llama mi atención que a ciertas horas del día las vialidades por las que circulan lucen despejadas cuando en horas pico aparece un desbocado río de camiones que va arriando todo lo que se encuentra: son los que imponen la velocidad del trayecto y si por algún motivo un automovilista despistado no toma el carril correcto oportunamente imposible le será hacerlo cuando se encuentre atrapado por esa suerte de marabunta: invasión masiva de camiones -en este caso no de hormigas como dice la descripción de la palabra marabunta- muy voraces que acometen a su paso contra la vegetación y todo tipo de objeto que se les pone enfrente. 

Ante la escena ilustrada lo que uno esperaría es ver esos camiones, si no llenos, sí ocupados por suficientemente por un número razonable de trabajadores. Pues resulta que no es así: si uno voltea al interior de ellos resulta que sí, algunas van razonablemente llenas pero otras tantas, no pocas, llevan seis, ocho, diez pasajeros si mucho. Y la pregunta es: ¿qué tan razonable es ocupar tanto espacio y ocasionar tantas molestias y congestionamiento? Pero a pesar de ello, Index acepta el servicio tal como lo brindan sin cuestionar demasiado. 

Más hay otra cuestión que surge de todo ello: ante tantos accidentes y lesionados, siendo una prestación que las empresas brindan a sus trabajadores, tales incidentes se registran como accidentes de trabajo? -ya que suceden en trayecto hacia él- ¿o simplemente dan los primeros auxilios en el área médica de las empresas? De hecho, en lo personal no lo sé, lo que sí sé es que la postura ante la ley ha sido la de ignorarla e imponen sus propias condiciones. Las cuotas el ante el IMSS se elevarían por un evidente riesgo laboral.

Pero también hay otro aspecto en el tema de la movilidad que surgió ante el terrible accidente n Ciudad Ahumada que sucedió hace unos cuantos días. Ante la declaración del presidente municipal de solicitar a las empresas de transportes de carga el registro y el pago correspondiente para ser aplicado en la pavimentación, el líder local de ellos se manifestó en contra de ello argumentando seguir los lineamientos que se les pide para poder pasar hacia Estados Unidos y verificar que las cargas sean la apropiadas y bien distribuidas, ellos no son culpables del desgaste de las calles. ¿Cómo? ¿a pesar de su carga no ocasionan desgaste en el pavimento? Ciertamente hay otros factores que intervienen en ello, pero no se vale evadir su responsabilidad. Evidentemente tal afirmación peca de falsa ante la infraestructura que la ciudad pone a su disposición y tanto en este caso, como lo que se refiere a Index, mostrarían más valor al ser más que solidarios, responsables, de las obligaciones que debieran poner en práctica. Eso sería civilidad. ¿Cuál es el afán de sentirse diferentes a grado tal de asumirse exentos de cumplir la ley?

Los propios presidentes de cámaras empresariales se han manifestado en contra del transporte de personal tal como funciona hoy día y urgen por acelerar la mejora en el transporte público. Y sí, no todos somos iguales, como ciudadanos a algunos sí nos interesa la suerte de los trabajadores de la industria maquiladora, que son muchos, así como también deseamos que nuestra ciudad mejore su infraestructura vial. La ley, es la ley.

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