OPINIÓN

Entre clica de federales pelea por Chihuahua

Antes de ser designado por Javier Corral al frente de la CES, Aparicio coordinaba operaciones especiales en las Fuerzas Federales. Ese bagaje debe haberle dejado algo más que el gusto de vestir como capo

LA COLUMNA
de El Diario
lunes, 07 octubre 2019 | 06:00

• Entre clica de federales pelea por Chihuahua


• Pancho y Tencha buscan alinear a Maru Campos


• Peniche paga favorcitos del sexenio pasado


• El Imperio Alpha y la impunidad que lo rodea


La creciente violencia en el estado tiene que ver sí, con el año de Hidalgo adelantado puesto en marcha por las mafias al interior de la Fiscalía General del Estado, pero también por otra razón igual de importante.

Se trata de la pelea que están protagonizando los mandos que tienen a su cargo la seguridad en todos los niveles: Raúl Ávila, el  “Jefe Matute”, en Juárez; Óscar Aparicio como comisionado estatal y Teófilo Gutiérrez como jefe de la casi extinta Policía Federal en la entidad.

Todos tienen en común que son federales, los tres con nivel de mando y décadas de experiencia y sin duda tratos con el crimen. Por eso han dejado una estela de señalamientos a su paso por el país.

Ávila pasó por Chihuahua como jefe de la mal llamada Policía Estatal Única entre 2010 y 2012, con César Duarte. Antes estuvo en Sonora y Coahuila también al mando de corporaciones estatales.

Por la frontera cruzó Ávila como comandante del Operativo Juárez de la Policía Federal a finales del sexenio de Felipe Calderón. Aquí pocos recuerdan algo bueno de eso; al contrario, millones tirados a la basura y miles de personas asesinadas.

Aparicio fue jefe de la Policía en Apatzingán, Michoacán y comandante de Fuerzas Especiales de la PF. En la desaparecida Procuraduría General de la República (PGR) comandó operaciones antinarco, así les llaman aunque no lo sean,  en Guerrero, Chiapas, Jalisco, Nayarit y Chihuahua. Todos siguen ardiendo.

Antes de ser designado por Javier Corral al frente de la CES, Aparicio coordinaba operaciones especiales en las Fuerzas Federales. Ese bagaje debe haberle dejado algo más que el gusto de vestir como capo.

Además de esos dos federales al mando de la seguridad en Juárez y el Estado, el tercero es Gutiérrez Zúñiga, destituido como comisario en Michoacán luego de que se descubriera que recomendó como jefe policiaco estatal a un aliado de “Los Caballeros Templarios” y de “La Tuta” en 2014.

Pues bien, los tres ahora tienen mando en el estado, tienen tropa y mucho presupuesto público. Deben considerarse armados y peligrosos, porque cada uno anda por su lado y lejos de coordinarse han empezado una pelea para ver quién puede más.

De pronósticos reservados el resultado.


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El domingo fueron vistos en el hotel Sheraton Soberano el exgobernador del estado Patricio Martínez, Óscar Sepúlveda, Eugenio Baeza, Eduardo Prieto y Federico Duarte. A todos se les vio café en mano y entretenidos con la plática.

Eduardo Prieto es el actual presidente de la Unión Ganadera de Chihuahua mientras que Federico Duarte es el expresidente de la Unión Ganadera. 

Muy cerca estaban en otra mesa el exgobernador Francisco Barrio, Hortencia Barrio y María Eugenia Campos Galván, actual presidenta municipal de la ciudad de Chihuahua.

La interpretación que observaron algunos presentes fue que Pancho y Tencha buscan alinear de una vez por todas a Maru Campos.


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Como capo de capos, el comisionado estatal de Seguridad, Aparicio Avendaño, reunió a todos los jefes de la CES en Chihuahua y Juárez. Lo presumió además en un inaudito y fantasioso boletín oficial que dice mucho y no dice nada.

El jefe policiaco pasó lista a sus incondicionales Álvaro Serrano, director operativo; Ginés Jaime Ruiz, director de Fuerzas Estatales; Saúl Miranda, director de Inteligencia; Sergio Proa, de Operaciones Especiales; Amiklar Chávez, coordinador de la CES en Juárez, entre otros de su mismo grupo.

Según el comunicado, en ambos encuentros Aparicio “felicitó a los mandos por su excelente trabajo”  y la coordinación con el Ejército, la Guardia Nacional, Policía Federal y Fiscalía General de la República.

Afuera de las bases de operaciones de la frontera y el C-4 de la capital la realidad violenta no se detuvo: otro abogado ejecutado y un periodista de NatGeo atacado durante una entrevista en un picadero de Juárez; enfrentamientos incesantes en la región sur de la entidad y en la Sierra; la violencia imparable que se supone atienden los jefes de la seguridad preventiva del estado.

El boletín era más un mensaje, enmarcado dentro de esta pugna de jefes policiacos, que un hecho para atender la realidad de la violencia y la inseguridad que reinan en la entidad.

Las fotos correspondientes en la versión digital de La Columna.


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Sobre el nuevo jefe de la Unidad de Proyectos Especiales de la Fiscalía Estatal, Gerardo Oyervides Benítez, no sobran unas cuantas acotaciones. El tema lo abordamos aquí el jueves de la semana pasada.

Al exdelegado del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) el fiscal César Augusto Peniche le paga algunos favores, por eso se lo llevó a trabajar con él a la FGE.

Peniche y Oyervides fungieron al mismo tiempo en altos cargos federales en la Procuraduría General de la República y el Cisen respectivamente.

Trabajaban muy coordinadamente, siempre muy cercanos, tan cercanos que la nómina del Cisen en Chihuahua tenía espacio para un aviador muy especial recomendado de Peniche, que duró en la oficina hasta que llegó el suplente de Oyervides.

Luego el ahora funcionario estatal se fue de delegado del Cisen al Estado de México. Allá presumía mucho su relación con el gobernador priista Alfredo del Mazo, a quien conocía desde que fue alcalde de Huixquilucan, donde Oyervides fue jefe de la Policía Municipal.

Con la transformación del Cisen a Centro Nacional de Inteligencia cambiaron mucho las condiciones de trabajo de los delegados, así que terminó por aventar el arpa; buscó acomodo en la 4T y no hubo forma, dados sus antecedentes en el Edomex y ciertas rivalidades en el centro del país.

Así que no le quedó de otra más que hablarle a su compadre Peniche, quien de inmediato le dio las gracias a Salvador Borunda, a quien había designado en lugar de Óscar García, ejecutado el pasado mes de junio.

Ahora hasta planean ser vecinos en el San Francisco Country Club. De hecho la próxima llegada del nuevo funcionario de la Fiscalía al sector es la comidilla entre los vecinos de tan exclusivo fraccionamiento de la capital del estado.

¿Y Corral? Soñando despierto.


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El grupo de Facebook Imperio Alpha, que ha estado en boca de todos los últimos días, es la parte menos relevante de una sofisticada red de trata de mujeres.

La organización maneja los conocidos como “packs”, fotos y videos sexuales principalmente de mujeres, obtenidos de forma ilegal o maliciosa de dispositivos privados de las víctimas, algunas de las cuales no saben que están “almacenadas” en la nube y pueden ser vistas por extraños.

La práctica de la “sextorsión” y el chantaje con esos materiales está detrás del “inocente” negocio del entretenimiento para adultos.

Pero la existencia de este grupo como una hermandad secreta no es guion de película. Es tan real como que la Policía Cibernética de la Fiscalía del Estado tiene registros de actividad ilícita a nivel local.

Se han transmitido reportes y denuncias relacionados con víctimas juarenses a la Policía Investigadora, la que existe en la vida real y no se limita a patrullar redes sociales, pero la Fiscalía del Estado, con esa rapidez que la caracteriza, no ha actuado desde hace meses.

Nombres y apellidos, ubicaciones precisas, denuncias concretas, de todo han dispuesto los expertos para que la autoridad ministerial proceda. Supuestamente habría material incluso para solicitar órdenes de aprehensión, pero nada. Es la impunidad que rodea al Imperio Alpha.


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Al estilo “ni los veo ni los oigo” pasó el gobernador Javier Corral frente a las mantas de la colonia Santo Niño (en la ciudad de Chihuahua) que le reclamaban la construcción, a la fuerza y sin tomar en cuenta a los vecinos, de una obra estatal que bien pudo hacerse en cualquier otro lado.

Los colonos trataron de llamar la atención del gobernador en la choteada Carrera de la Liberación con la protesta por una obra a contrapelo del Centro de Atención Múltiple pero no los tomó en cuenta ni con una mirada. Sus escoltas no se le despegan un centímetro.

No consiguieron los manifestantes que intervenga el mandatario directamente en un problema que le ocasionó el director del Instituto Chihuahuense de Infraestructura Física Educativa, José Luévano. Una vez tomada la decisión, ni reconocido el tremendo error echaron vuelta atrás.

Por cierto, en la carrera Corral hizo poco más de 57 minutos en los 10 kilómetros. Mejoró en comparación con el año pasado, pero quedó lejos de los 52 minutos con los que comenzó su gobierno.