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Entorno de muerte para mujeres en pandillas

Una de las jóvenes soportó en silencio cada uno de los incontables golpes mientras su compañera desahogaba en llanto su pánico. Al final las dos fueron estranguladas. Fue la escena verdaderamente inenarrable

LA COLUMNA
de El Diario

domingo, 15 enero 2023 | 06:00

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Las muertes de las jóvenes Gabriela Janeth L. y Maribel G. ocurrieron tras ser sometidas a salvajes torturas, tormentos difíciles de creer hayan ocurrido en la vida real si no hubieran sido grabados en video por sus ejecutores.

Y ocurrieron aquí, en esta frontera, como han ocurrido decenas, cientos ya, de asesinatos conceptualmente catalogados como atroces; es decir, mutilaciones, empalamientos... cuerpos sodomizados. La mayoría de ellos grabados para ser enviados como prueba de los sicarios a sus jefes.

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En este caso, los policías hallaron el material en un teléfono de las decenas de Mexicles detenidos con motivo de la persecución desatada contra ese y todos los grupos delictivos que operan en la ciudad tras la cruenta fuga del Cereso estatal 3 ocurrida el inolvidable primero de enero de este nuevo año.

Una mujer portaba el teléfono. La localización del aparato con ese y otros videos llevó a la ubicación de los cuerpos y por ende al fortalecimiento de la indagatoria hacia los victimarios, dos mujeres y tres hombres, que fueron detenidos desde el viernes, pero presentados ayer por la Fiscalía General del Estado.

La certeza por el momento es que las muchachas, de 24 y 26 años de edad, fueron asesinadas en el contexto de la pelea mayormente encarnizada entre los grupos delictivos tras los hechos sangrientos acontecidos en el Cereso. No fueron informados por la Fiscalía los motivos específicos que derivaron en la tortura y asfixia de ambas.

Queda claro en el video que una de ellas es interrogada y golpeada de forma indescriptible para conocer hechos, nombres y ubicaciones de individuos enemigos de una de las varias facciones que ahora pelean por el control de Los Mexicles, los Artistas Asesinos, o Doblados.

Desde hace al menos tres años, Los Mexicles sufrieron sacudidas internas importantes. Algunos líderes pasaron temporalmente al Cártel de Sinaloa, otros fortalecieron a la hoy muy fortalecida “Empresa”, liderada por “El 300”, pero el grueso Mexicle permaneció unido con la rienda inflexible, encarnizada, pero muy bien retribuida en dinero, residencias y vehículos, por Ernesto Alfredo Piñón de la Cruz, “El Neto”.

Aún en el Cereso, “El Neto” pudo mantener la supremacía Mexicle gracias a la libertad que tenía adentro para operar narcomenudeo y alcohol. Afuera, manejaba al menos 300 indocumentados semanales a razón de ocho mil dólares por cada uno y cerca de 100 kilos de cocaína por mes “aventados” al interior de los Estados Unidos.

La crisis migrante que sufre la región y una frontera débil, aparentemente muy vigilada, pero bastante vulnerable y porosa para las actividades delictivas, colocó a “El Neto” en los cuernos de la abundancia. Era la envidia entre las bandas criminales.

Si hacemos algunos números con las cantidades descritas en el párrafo anterior, concluimos sin dificultades que los casi cuatro millones descubiertos en el interior del Cereso tras la fuga no eran más que un pelo de gato para la fortuna que poseía, y con ganancias netas menores al 20 por ciento porque si bien esos ingresos no pagan impuestos sale más caro el costo por corrupción.  Solo un kilo de cocaína cuesta 20 mil dólares en el sur de los Estados Unidos, 25 mil colocado del centro hasta Nueva York. El solo 20 por ciento es una ganancia gigantesca.

Al momento de la fuga, Piñón de la Cruz andaba “muy ondeado”, paranóico, al grado que destrozó la unidad Mexicle que mantuvo con tanto esfuerzo; irónicamente así como la consiguió así la perdió y la dejó como tétrica herencia: a sangre y fuego.

Aquí es donde continúa la terrible historia de Gabriela Janeth y Maribel.

Tras las audiencias judiciales relacionadas con la fuga y muerte, ha quedado establecido que “El Neto” ejecutó antes de la huida a su “administrador” del dinero y mano derecha en múltiples operaciones, César Vega Muñoz, “El Chilín”. Lo mató a él y a seis reos más, además a los 10 custodios.

Vega Muñoz estaba casado con una hermana de René Gerardo S. G., líder cada vez más fortalecido de “La Empresa”, desprendida de Los Aztecas, y cada vez en mayores fricciones contra Mexicles. Recelos y desconfianzas fueron convertidas en asesinatos durante la fuga. Ahora la cacería es de la Empresa vs Mexicles aun fieles al finado Piñón.

La esposa de “El Chilín” narró profusamente en su declaración ministerial, al momento de reconocer el cuerpo de su marido, la forma en que ocurrieron los hechos. Fue testigo de los mismos desde el área de la visita conyugal.

Esa última noche del 2022 fueron detenidas 14 mujeres –no la esposa de “El Chilín”- de las muchas que formaban parte de las operaciones Mexicles. Estas fueron aseguradas por los militares que ingresaron primero al penal para contener el motín. Tenían en su poder casi dos millones de pesos, pero consiguieron su libertad casi de inmediato. Ahora los investigadores deben saber el origen del dinero y el destino que tenía en el exterior.

Ellas y otras muchas mujeres entraban y salían del Cereso con gran frecuencia para movilizar el dinero, llevar y traer recados y traficar las drogas que eran vendidas al interior del reclusorio, quien es manejado ahora por  Edgar G. C.,  “El Tower”, heredero en la jefatura Mexicle. Su esposa fue identificada como la responsable de ingresar mujeres para las constantes fiestas que tenía el grupo al frente de Piñón.

Toda esa información obra ahora en los expedientes de investigación y judiciales que han sido iniciados por la fuga y los muchos acumulados por las detenciones, recapturas y más homicidios cometidos desde el primero de enero en las calles de Juárez.

En el contexto de esa refriega fue lanzada el 4 de enero la pesquisa por la desaparición de Gabriela Janeth y Maribel. Sus familiares presentaron las denuncias correspondientes ante la Fiscalía de la zona norte, con el acompañamiento de la organización social Justicia para Nuestras Hijas.

Agentes de la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM) dieron un paso fundamental en las investigaciones al ubicar el 9 de enero un lugar donde las muchachas habrían permanecido cautivas en una casa de “seguridad” en la colonia Parajes del Sur.

Una vez localizada la vivienda no tardaron nada para descubrir que habían sido asesinadas ahí e inhumados sus cuerpos en el patio.

Pudieron establecer también que otras mujeres habrían participado en los hechos y las “habrían puesto” para que sus victimarios las torturaran mientras les hacían preguntas sobre individuos inmersos en actividades delictivas relacionadas con los Mexicles.

Una de las jóvenes soportó en silencio cada uno de los incontables golpes mientras su compañera desahogaba en llanto su pánico. Al final las dos fueron estranguladas. Fue la escena verdaderamente inenarrable.

Una de las líneas de investigación tiene que ver precisamente con entradas y salidas del Cereso.

Pero pronto sabremos los motivos de ese trato inhumano y la real dimensión sobre el peligroso involucramiento de decenas de mujeres desarrollando actividades ilícitas junto a sus hombres más cercanos.

Esa muestra de la operación femenil en el Cereso 3 y todos los hechos posteriores a la fuga hablan con claridad del tremendo asunto.

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