OPINIÓN

Endulzará con su voz guerra por herencia de Juanga

No sabemos con certeza de qué se trate el negocio, si es para los muchachos herederos del más formidable ídolo moldeado en Ciudad Juárez, Juan Gabriel, o es para su eterna confidente y administradora, Silvia Urquidi

LA COLUMNA
de El Diario
martes, 14 mayo 2019 | 06:00

• Endulzará con su voz guerra por herencia de Juanga


• Advenedizo y pedante, el nuevo secretario general


• Alerta de Género no tibia al gobernador Corral


• Pocos y acarreados en la charla con la ‘vocera’


No sabemos con certeza de qué se trate el negocio, si es para los muchachos herederos del más formidable ídolo moldeado en Ciudad Juárez, Juan Gabriel, o es para su eterna confidente y administradora, Silvia Urquidi... ¿o por dónde va la jugada...?

Lo cierto es que hay buen billete atorado de por medio y su administración está corriendo a cargo de la directora de Atención Ciudadana de la Presidencia municipal, Laurita Domínguez Esquivel.

Ella, en efecto, forma parte de la organización de un evento para el 31 de mayo en la conocida y tradicional casa de Juanga, de la 16. Ahí será presentada la cantante clásica de los llamados géneros bolero, mexicano  y ranchero, Aída Cuevas.

El boleto está siendo ofertado por ahora en tres mil pesos. Desconocemos todavía si habrá eso de espacios platino, plata, oro, VIP, lo cual significaría una diferencia de precios. El promedio por lo pronto es de tres mil del águila más el principal arrimadijo que es el de las bebidas alcohólicas.

No hablamos de la gran millonada, Aída es sublime pero generacionalmente anda retirada de lo contemporáneo, entonces posiblemente llene los 300 espacios que han sido dispuestos en jardines y pasillos, más bebidas y diferenciación de precios, al menos deberá quedar un milloncito de pesos libre.

Luis Alberto, Joao, Iván, Hans...Silvia...¿Por dónde irá la utilidad? No lo sabemos, menos cuando hay pleitos legales entre varios de ellos. Todavía la semana pasada visitaron juzgados en la Ciudad de México para definir el litigio sobre el uso del nombre Juan Gabriel. (¡¡!!). Hasta eso.


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Luis Fernando Mesta Soulé es sinónimo de fatuidad y conductas advenedizas sin comparación en su trayectoria “política” y al interior de lo que podría denominarse su partido, Acción Nacional. En materia futbolística podríamos llamarlo cazagoles a la malagueña.

Es el nuevo secretario general de Gobierno ante la dimisión de César Jáuregui Robles, el compadre y amigo del gobernador Javier Corral Jurado.

La secretaría era ideal para una personalidad amplia conocedora de la ley y de su historia global, de la operación política y de los procesos legislativos como lo es Jáuregui, pero no con un patrón como Corral, acostumbrado a tomar decisiones sin más consulta que la propia.

Jáuregui Robles asumió su cargo al mismo tiempo que Corral, en octubre del 2016. Desde entonces fue un secretario cero a la izquierda, cuya capacidad de maniobra quedó reducida a firmar oficios y a dar largas a un que otro asunto mientras su jefe decidía qué hacer, por lo tanto las resoluciones se aplazaban o nunca llegaban.

Paralelamente estuvo esperando Mesta Soulé que cayera Jáuregui del árbol como fruta madura.

Mesta es senador suplente de Gustavo Madero. Entre ambos han suplido la falta de autoridad y formalidad del gobernador, ubicando incondicionales por todos los rumbos del Gobierno estatal, incluidos los poderes Judicial y Legislativo.

Antes fue el nuevo funcionario estatal varias veces candidato a diversos cargos. No ganó nada. Tiene personalidad repelente por pedante. Fue diputado federal plurinominal y antes funcionario policiaco en el Gobierno de Francisco Barrio.

Es una antítesis Mesta de las características requeridas para un secretario general de Gobierno. Tenía Corral mucho de dónde escoger pero es obvio que le hicieron casita sus voces al oído, Ismael Rodríguez y Gustavo Madero, a quienes lo que menos interesa es que su jefe arrastre la cobija como el peor gobernador del país.


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Con cuatro ciudades dentro de las más peligrosas para las mujeres a nivel nacional, el reclamo de la Alerta de Género no es un capricho político, sino una necesidad urgente para el estado.

Juárez, segundo lugar nacional; Chihuahua, noveno; Cuauhtémoc 28 y Guadalupe y Calvo 29. Esas son las posiciones reales a marzo de 2019 en cuanto a homicidios dolosos de mujeres. Son las tasas más altas por cada 100 mil habitantes.

Cuatro municipios de los 2 mil 500 que tiene el país. Cuatro municipios de los 67 que tiene el estado. Cuatro de un listado de los 30 de mayor riesgo para las mujeres.

La mayoría son de los tipificados como feminicidios, clasificación que si bien resulta algo confusa y difícil de comprobar jurídicamente, sin duda alguna es el resultado de la violación sistemática a los derechos de las mujeres a vivir en paz y con seguridad, sin miedo.

No es gratuito ni mero golpeteo que diputados priistas como Omar Bazán y Rosy Gaytán, morenistas como Humberto Chávez o regidores de los municipios en mención, hayan presionado a instancias estatales y federales con la solicitud de la declaratoria, ante la cual no han encontrado más que pura cerrazón por parte del nuevo amanecer.

La Alerta de Género tampoco es un mecanismo para agredir a los gobiernos, aunque sea evidencia de su incapacidad en brindar seguridad; es un protocolo específico de actuación para tomar medidas inmediatas y de largo plazo que hagan frente un fenómeno tan grave como doloroso para todos.

Se debe solicitar a la Secretaría de Gobernación, por la autoridad de los estados con respaldo de la comisión derechohumanista correspondiente.

Por eso es inexplicable que a la ineficiencia gubernamental para enfrentar el problema se le sume la cerrazón del Palacio de Gobierno y la incapacidad del nuevo presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Néstor Armendáriz. No proceden como se debe.


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Fueron pocos y además acarreados los asistentes a la charla de Marijose Valles Medina, responsable de la comunicación e imagen del Gobierno del Estado, que sobra decir está por los suelos.

Los que fueron lo hicieron obligados por los puntos que representa la Semana Académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, que este año abordó la Política, Comunicación y Relaciones Internacionales en la nueva realidad 2019.

La funcionaria fue más aprovechada para la entrega de constancias de asistencia a los estudiantes, junto con los directivos universitarios, que para dar la plática sobre las claves del manejo de la imagen institucional, materia sobre la que demostró tener una vaga idea.

Obviedades como la irrupción de las redes sociales, tema trillado del que les encanta hablar a algunos encantadores de serpientes, no dieron para los apuntes básicos de los jóvenes citados ayer al mediodía en el Palacio de Gobierno.

A lo mucho la plática sirvió, vistos los escasos talentos de Marijose, para explicar algunas de las razones por las que el gobernador Javier Corral se encuentra con esos niveles de popularidad tan bajos.

Ahora entendemos, entre otras razones, por que la calificación corralista anda besando el suelo.


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Una pamba es la que se ha llevado el gobernador Corral a manos del priista Alejandro Gutiérrez, “La Coneja”. Unas buenas nalgadas, dirían las tiernas mamás y abuelitas de antaño.

Ayer el gobernador guardó absoluto silencio una vez que los jueces que llevan el caso decretaron solo tres años de prisión para “La Coneja”... pero en libertad, tal y como siempre fue advertido por todo mundo.

No era ningún secreto de brujos que así ocurriría, pero el gobernador la semana pasada vendió la culpabilidad decretada por los juzgadores contra dicho exsecretario general del PRI nacional. Se vendió Corral como el Hidalgo ganador de la Independencia de México.

Ayer quedó corroborado que Gutiérrez es el mandón y que ha barrido y trapeado con la Fiscalía General del Estado (por cierto ayer regañada de nuevo por los jueces), así como con la “operación justicia para Chihuahua” y su caricatura de Quijote de la Mancha, Javier Corral.