Empeñados en legalizarla

Es tanto el afán de legalizar el consumo de la mariguana, que año con año buscan cualquier resquicio para implementar su uso

Víctor Guzmán
Académico
miércoles, 06 noviembre 2019 | 06:00

Es tanto el afán de legalizar el consumo de la mariguana, que año con año buscan cualquier resquicio para implementar su uso. Ahora con la nueva administración nacional se pretende instaurarlo en todo el país con la inocente excusa de ser para fines recreativos.

Son varias las justificaciones que se utilizan para que la población se vaya concientizando que es necesaria la despenalización del consumo de esta droga. Se comenta: “con ello se termina el narcotráfico”, “las muertes serían menos”, “se acabaría la violencia en la nación”, entre varias excusas más. Sin embargo, pasa desapercibido el enorme problema de las adicciones que ya tenemos, y la mala infraestructura para dar seguimiento al problema en los centros de rehabilitación, ahora imaginemos con una creciente población de adictos.

Si nos preguntamos: ¿la libre venta de alcohol y cigarrillos a mayores de edad, ha repercutido para que haya menos consumidores? Pues no. Se ha incrementado hasta en menores de edad, por ser muy sencillo tener acceso a esas drogas permitidas. Entonces, qué argumento tratan de hacer válido para continuar con su perfidia de envenenar a más personas.

Las asociaciones que atienden el problema de adicciones afirman que la mariguana es la droga inicial para la entrada a otras más potentes, considerando que el 87 por ciento de los usuarios consume una segunda droga y de éstos un 76 por ciento consumen otra sustancia. Además de los problemas físicos, psicológicos y sociales que trae consigo por añadidura todo tipo de consumo de estupefacientes.

Juan Manuel Vega Hinojos, director de la asociación civil, Servicios de Alcance y Atracción de Adictos en Recuperación, manifiesta que la mariguana causa daños psicológicos a los jóvenes, provocando bajo desempeño escolar, violencia y conductas antisociales, además de estar asociada con accidentes vehiculares fatales.

Aunado a lo anterior, los estudios científicos señalan que a los consumidores regulares de esta hierba, les afecta en la aceleración del ritmo cardiaco, paranoia, psicosis y una reducción en la capacidad de memoria, comprensión a corto plazo y falta de coordinación motora, entre otros problemas a largo plazo. Aunque el cerebro humano termina de madurar hasta los 21 años, es antes de esta edad cuando la mayoría de los jóvenes comienzan a conocer y a fumar la mariguana.

Al ver que otros países han hecho de este producto la diversión de muchos, y la problemática social de todos, los legisladores de izquierda vuelven a meter a la mesa de negociación el uso lúdico de la mariguana. Empeñados en destruir aún más a México.  

Estamos viviendo una crisis hospitalaria, de medicinas y falta de profesionistas especializados, y no se ve de qué manera afrontar dicha problemática. Cómo es posible que se esté pensando en generar más daño a la nación con estas propuestas.

Los países de primer mundo que han despenalizado el uso de esta droga, cuentan con centros de rehabilitación de primer nivel con seguimiento y un modelo de atención bien estructurado para atender a los miles de adictos que sufren de la “postdiversión lúdica”, y ya están empezando a ver las consecuencias.

Deben existir motivos que desconocemos para seguir insistiendo con tal empeño. Los millones de pesos que se generarían son incalculables, las personas que están interesadas en esta legislación le apuestan a su aprobación, basados en la facilidad con que se manejan ese tipo de acuerdos en la nación, sobretodo cuando existen grandes partidas de por medio.

Desearíamos que con ese mismo afán de llevar leyes que destruyen al país, se legislara para que no hubiera tanta pobreza, quitar el hambre en la población, poseer una percepción económica que rebase el promedio para obtener la canasta básica; procurar empleo para los nuevos profesionistas, crear centros de alto rendimiento de tecnología e innovación, entre cientos de acciones que necesitamos verdaderamente para crecer como nación.