Opinión
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Empatía y esperanza de AMLO en Bavispe

El presidente les vendió esperanza, aparte de la muestra humanitaria que representó la visita de cortesía, y las familias le agradecieron el gesto

LA COLUMNA
de El Diario

lunes, 13 enero 2020 | 06:00

• Empatía y esperanza de AMLO en Bavispe

• El sí o el no pero debe definirse Gloria

• En la SCT federal los puentes enanos

• Cercado por dinosaurios del PRI y Morena

El presidente Andrés Manuel López Obrador cumplió con una segunda reunión (la primera fue en Palacio Nacional en diciembre) con las familias Langford y LeBaron. Ahora fue justo en La Mora, municipio de Bavispe, Sonora, en casa de Rhonita Miller, una de las víctimas de la masacre de nueve niños y mujeres de la comunidad mormona asentada entre Chihuahua y el vecino estado norteño.

El presidente llegó una hora tarde porque junto con su secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, viajó por tierra desde Agua Prieta, incluido el paso por una brecha de terracería.

En cambio Luis Cresencio Sandoval, general secretario de la Defensa Nacional, y Rafael Ojeda Durán, secretario de Marina, estuvieron desde muy temprano a la cabeza de un discreto operativo en la zona, con dos helicópteros de la Armada para atender cualquier contingencia.

En la reunión privada con las familias LeBaron, López Obrador no brindó más que algunos detalles reservados de la investigación, con los que pidió no especular. Centró su mensaje en su disposición de estar cerca de las víctimas de todo el país y mostró su empatía a las familias por la tragedia que han vivido.

Esa empatía y la promesa de que no quedaría impune el multihomicidio fue lo más destacable. El presidente les vendió esperanza, aparte de la muestra humanitaria que representó la visita de cortesía.

Las familias agradecieron el gesto presidencial. Pero no dejaron de lado su reclamo de justicia. La mayoría salir esperanzada de que en realidad esos detenidos que hay –tanto en México como Estados Unidos– habrán de llevar al esclarecimiento de lo ocurrido y sobre todo a castigar penalmente a los responsables.

En esa última parte de la gira por Chihuahua y Sonora acompañaron a López Obrador, aparte de los secretarios del gabinete de seguridad, Alejandro Robledo Carretero, subsecretario de Planeación, Prevención, Protección Civil y Construcción de Paz de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC); Julio César Sánchez Amaya, director general de Asuntos Especiales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE); Alfredo Higuera Bernal, titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), y Miguel Leyva Medina, titular de la Unidad Especializada en Investigación de Terrorismo, Acopio y Tráfico de Armas (UEITA). Sobre ellos descansa la mayor carga de la investigación de la masacre.

De autoridades locales solo acudieron la gobernadora Claudia Pavlovich y sus colaboradores del ramo de seguridad, además del alcalde de Bavispe, Cornelio Vega. Acá por nuestro estado acudió el superdelegado Juan Carlos Loera, flanqueado siempre por la subsecretaria del Bienestar, Ariadna Montiel,

El gobernador  de Chihuahua, Javier Corral, no fue requerido ni convocado. Tampoco mostró disposición de acudir. No lo extrañaron porque en realidad ha estado ausente desde antes y después de la tragedia. Siempre “perdido”.

 

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La instrucción de Andrés Manuel López Obrador fue darle salida definitiva al conflicto generado por el proyecto de la mina ‘Gloria’ en Samalayuca,

Fue dada la indicación a la secretaria de Economía, Graciela Márquez Colín, luego de pronunciar la ahora famosa frase “no se hará nada contra la voluntad del pueblo”.

Tras horas de protestas afuera del gimnasio del Colegio de Bachilleres durante la visita de AMLO, los manifestantes fueron atendidos por la secretaria una vez dada la orden del presidente.

Buena parte de los cientos de inconformes fue guiada por Gregorio Valtierra, secretario del ejido Samalayuca; Marisa Colmenero Guadián, Yizni Granados Corral, Nestor Acosta, Hernán Ortiz Quintana y otros integrantes del Frente Ecosocial Paso del Norte, Árboles en Resistencia, el Observatorio Binacional para tu Salud Psicosocial, etc.

Asimismo aportó su cuota de protestantes el expriista y ahora cercano a Morena Leopoldo “Polo” Canizales, un dino que se vio al frente de los reclamos. Carga éste el patrocinio económico del doctor Alejandro Díaz, anotado hasta la cola entre los precandidatos morenistas a la gubernatura.

Aunque pareciera que todo estaba dicho con la sentencia presidencial, la secretaria Márquez Colín dejó en el aire la decisión federal, sólo comprometiéndose a revisar el proceso y tramitología de ‘Gloria’. Lo verá con su propia Subsecretaría de Minería y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Así, el “no” a la mina no fue dejado en claro con la contundencia por la que presionaron los inconformes. Al menos por ahora. Habrá noticias hasta finales de enero sobre lo que pasará con el proyecto en medio del desierto.

 

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En otro de los saldos que dejó la visita presidencial, parece que no bastó el desayuno casero con pan parralense medio quemado –las famosas rayadas de Parral– que compartió el gobernador Javier Corral con el presidente.

Se llevó de tarea López Obrador verificar con el secretario de Comunicaciones y Transporte, Javier Jiménez Espriú, el proyecto de los “puentes enanos” con el que está encaprichado el mandatario estatal.

El señalamiento de que no cumplen con la Norma Oficial Mexicana por la altura y no hay certeza en el manejo de los recursos por parte del concesionado Fideicomiso de Puentes Fronterizos –irregularidades atribuidas a su director antiAMLO, Sergio Madero Villanueva– le fue notificado al mismísimo jefe del Ejecutivo federal por legisladores juarenses.

Aventarse la obra así pone en riesgo, por la propia normatividad, la concesión federal del fideicomiso, que tiene proyectada inversión millonaria en seis de los ocho puentes del corredor anunciado.

Tampoco eso quiso resolver de forma apresurada el presidente y de hecho ya se anticipa pleito entre la SCT y el Gobierno del Estado.

 

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El fin de semana se presumió el arribo de refuerzos al equipo del empresario y doctor Alejandro Díaz Villalobos, el del discurso pacifista que comenzó a hacer ruido hace algunas semanas con la idea de que habrá de entrarle al ruedo 2021.

El problema es que esos refuerzos más que posicionar al juarense parecen meterlo en un cerco custodiado por dinosaurios del PRI y del partido donde el médico busca cobijo.

Un ejemplo: a nombre del aspirante, Patricia Mendoza, quien se asume como fundadora del partido de Andrés Manuel López Obrador, ya anda repartiendo candidaturas entre jóvenes morenistas juarenses.

Ella vende la idea de que habrá de coordinar el proyecto de Villalobos al menos en la frontera. En su organigrama mental se coloca sólo abajo del probable candidato.

Con ese ficticio poder ha encandilado desde hace unos días a algunos incautos, que creen que con ella lograrán echarse al bolsillo mínimo una candidatura para una diputación, en “fórmula” con el pacifista.

Otro botón de muestra está en una más de las presumidas adquisiciones. Se trata de Luis “Güicho” Izquierdo, militante del PRI hasta 2018, de conocida trayectoria en la burocracia estatal en los tiempos de la gloria tricolor.

Al sujeto lo recuerdan sobre todo como asesor del exsecretario de Gobierno de César Duarte, Raymundo Romero, actualmente sometido al arraigo domiciliario.

Izquierdo llegó con la tarjeta de presentación por delante que supuestamente lo avala como destacado operador de la zona rural... precisamente donde más se notó la simulación priista en la pasada campaña por la gubernatura.

A ver si no resulta que la burbuja del aspirante es de esas que revientan desde adentro.

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