Opinión

Elogio a la Sabiduría

La Sabiduría es un don. Nos sentimos orgullosos del progreso de la ciencia y la técnica que transforma nuestras condiciones de vida. Pero, al mismo tiempo, somos cada vez más conscientes de sus límites

Hesiquio Trevizo
Presbítero

domingo, 15 noviembre 2020 | 06:00

Derramará la maquila dos mil millones de pesos en aguinaldo, según El Diario del lunes. El estudio está de acuerdo con un análisis de El Diario y el IMSS. Dos mil millones de pesos solo en esta frontera, es mucho dinero y proviene de un sector que ha sido duramente golpeado por la situación. Dos mil millones de pesos solo aquí ¿a cuánto ascenderá todo sumado, el sector, tanto en la frontera como en otros lugares del país, El Bajío, Querétaro, San Luis Potosí, etc.? Igual, la interdependencia comercial alimentaria es de primerísima importancia. La nota de este martes sobre las remesas es increíble: “De julio a septiembre llegaron a esta frontera 118.77 millones de dólares”. Se trata de una cifra nunca antes vista según Banxico. Y esto en medio de la pandemia. Y lo hacen los “paisanos” a quienes no tratamos muy bien cuando vienen al terruño, como los salmones, a desovar. ¿Valdrá la pena jugar a las vencidas? ¿No sería más prudente aprovechar la circunstancia? Hasta Cuba busca una oportunidad. Solo la diplomacia mexicana está reticente ante el triunfo de Biden. 

Es una temeridad. Y nos quedamos con esta nota: “La negativa de López Obrador a felicitar a Biden genera desconcierto sobre la política exterior de México. El mandatario mexicano recalca que no hay ningún problema con el demócrata, pero insiste: ‘No podemos actuar de forma imprudente. No solo es un tema de forma sino de fondo, de principios’”. (El País). China ya felicitó a Biden.

“No podemos actuar de forma imprudente”. Esta frase me da pie para el tema: la prudencia, la cordura, la sensatez, la sabiduría, he aquí un mundo encantado. Sí, no debemos ser imprudentes, necios, insensatos. Pero ¿cómo sabemos que no lo somos ya? Necesitamos la sabiduría, don divino, que nos guíe en nuestras decisiones, que nos oriente al hacer las opciones operativas en la vida y realizar la misión que tal vez nos haya sido confiada. Luis A. Schökel, el S. Jerónimo de nuestros días, titula un ensayo sobre la Sabiduría bíblica: “Oferta de sensatez”. En efecto, la sabiduría es una oferta de sensatez o de cordura. Sensatez viene de sensus, que es percepción, conocimiento, razón; sensato; seso, de buen seso; perder el seso es volverse loco. Tiento, juicio, buen sentido son sinónimos. ¡Cuánta insensatez hay en nuestra vida, en nuestros ambientes! Cuánta falta de juicio en el manejo de esta pandemia. Cuántos contagios por reuniones familiares. A nuestro mundo le falta sabiduría (JP.II). 

La sabiduría es una oferta; no se trata de una ley o mandato. Se ofrece una cosa de valor. Se buscan compradores que saldrán ganando, si no lo hacen se la pierden. “¿Hay alguien que ame la vida? que venga a mí”; “el que desprecia la corrección, odia la vida”. Por ello la sabiduría “es más valiosa que el oro; es radiante e incorruptible. A los que son dignos de ella, ella misma sale a buscarlos; se les aparece benévola y colabora con ellos en sus proyectos” (Sab.6,16). Según la Biblia no hay más que dos clases de hombres, los necios y los prudentes. 

El 22 de septiembre del 2011, B. XVI hablaba ante el Parlamento alemán, momentos estrujantes y tensos. Los de izquierda abandonaron el recinto al entrar el papa. Comenzó el papa así, luego del saludo protocolario: “Permítanme que comience mis reflexiones sobre los fundamentos del derecho con un breve relato tomado de la Sagrada Escritura. En el primer Libro de los Reyes, se dice que Dios concedió al joven rey Salomón, con ocasión de su entronización, formular una petición. ¿Qué pedirá el joven soberano en este momento tan importante? ¿Éxito, riqueza, una larga vida, la eliminación de los enemigos? No pide nada de todo eso. En cambio, suplica: “Concede a tu siervo un corazón dócil, que sepa escuchar para que sepa juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y mal” (1 R 3,9). Con este relato, la Biblia quiere indicarnos lo que en definitiva debe ser importante para un político. Su criterio último, y la motivación para su trabajo como político, no debe ser el éxito y mucho menos el beneficio material. La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz”. Según esto, la buena gobernanza, no es el resultado de la sola astucia, sino fruto de la sabiduría, de la prudencia. Lo que Salomón pide es el don supremo del discernimiento. 

La Sabiduría es un don. Nos sentimos orgullosos del progreso de la ciencia y la técnica que transforma nuestras condiciones de vida. Pero, al mismo tiempo, somos cada vez más conscientes de sus límites; tenemos el presentimiento de que necesitamos algo más, “un arte para vivir”, es decir, la «Sabiduría». Para encontrarla, es inútil recorrer el mundo o recorrer los océanos: la Sabiduría se da a los que la buscan, está a lado nuestro; es más, es ella misma la que nos busca ayudando nuestros esfuerzos. Extraordinario presentimiento de la gracia que brillará para nosotros en Jesucristo, la sabiduría encarnada. 

¿Qué es la Sabiduría? La Sabiduría es una realidad compleja y enigmática, pero se puede decir que es fundamentalmente el arte del discernimiento para hacer resaltar lo que favorece a la vida o al contrario lo que lleva a la muerte. Usando una imagen expresiva, se puede parangonar el sabio a un timonel experto que dirige con destreza su barca para arribar al puerto no obstante las tempestades y los escollos. El sabio, para vivir en el mejor modo posible y evitar el mayor número de golpes, observa la realidad que lo circunda e intenta discernir lo verdadero de lo falso, lo útil de lo inútil, la vida de la muerte. Y, ¿quién es el que logra esta extraña cualidad? De su experiencia personal y de la de sus predecesores, toma las enseñanzas más convenientes para guiar su comportamiento. 

Este esfuerzo de discernimiento que se aplica a todos los campos de la realidad ya sea el mundo circundante, o todas las llagas de la existencia humana, se coloca en una perspectiva religiosa. En el corazón de todo lo que constituye la vida del hombre, el sabio puede discernir la presencia de Dios. El hombre ha sido equipado con la capacidad radical: la sensatez como sistema de facultades. Capacidad de percibir y observar, entender y comprender, juzgar y prevenir. Tiene que desarrollar esas capacidades y acumular prudencia, cordura sensatez. Sabiduría. Su vida será cabal e íntegra si ha sido justo y honrado y recto. Para ello deber ser sabio y prudente, a veces, cauto y sagaz, tiene que recibir doctrina y someterse a la corrección. Así podrá ser “bueno”.

En pocas palabras, ¿qué es la sabiduría? cuando Moisés da a los hebreos los mandamientos les dice estas palabras conclusivas: Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios … Ponedlos por obra, que ellos son vuestra prudencia y sabiduría ante los demás pueblos que al oír estos mandatos dirán: ¡Que pueblo tan sabio y prudente es esta gran nación! ¿Qué nación grande tiene unos mandatos y decretos tan justos como esta ley que yo les promulgo hoy? (ver Dt.4,5-8). Lech Walesa asistió a toma de posesión de V. Fox. Lo entrevistó Zabludovsky, que él preguntó: ¿Qué aconseja a los políticos mexicanos? Que cumplan los Mandamientos, respondió. Vamos a unos anuncios dijo raudo el entrevistador. 

Me pareció prudente, sabio y sensato lo que aconseja una articulista del NYT este martes. “Biden es el presidente electo de EU. México debe despertar y darse cuenta de que es muy peligroso estar a expensas de los vaivenes de la política estadounidense y de la persona, demócrata o republicana, que ocupe la Casa Blanca.

México debe dejar de ser el país que cruza los dedos esperando que el presidente de EU sea afín a sus intereses y debe tomarse en serio la labor de hacer política, cabildeo y movilización entre congresistas y políticos locales de Estados Unidos.

Si México quiere una relación bilateral sana y de mutuo apoyo es necesario que implemente cambios urgentes en su forma de relacionarse con Estados Unidos, independientemente de quién sea el presidente.

El servicio exterior no puede ser una simple extensión burocrática mal financiada del Estado mexicano y debe convertirse en un esfuerzo constante y estratégico para identificar agendas políticas que le interesen a México. Es urgente facilitar la movilización del voto de electores mexicanos que viven en Estados Unidos. Nuestros paisanos deben comprender qué cambios legales le convienen a México y a ellos mismos, y cuáles no: su voto hace una diferencia”. (Viri Ríos). La sabiduría es también sagacidad, cautela, astucia.  Olfatear la oportunidad. 

Esto me parece prudencia, sensatez, sabiduría. Lo otro puede ser tozudez, estómago, actuar de forma imprudenate.