Opinión

Elecciones, tiempo de guerra de lodo

Dice un refrán de la sabiduría popular que 'en la guerra como en el amor, todo se vale' y así lo aplican también en las elecciones

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 11 octubre 2020 | 06:00

Dice un refrán de la sabiduría popular que “en la guerra como en el amor, todo se vale” y así lo aplican también en las elecciones, en la política en general, los responsables de las respectivas estrategias de acción electoral o política ¡Se vale de todo! Aunque no siempre los actores políticos o candidatos están dispuestos a asumir plenamente las consecuencias de sus actos. “El que se ríe, se lleva y el que se lleva, se aguanta” reza otro sabio refrán.

Sin embargo, en los hechos, lo mismo uno que otro, se duelen amargamente de lo que los contrincantes hacen o dicen señalando debilidades, deficiencias o de plano fallas garrafales que les benefician, o bien, la mal llamada guerra sucia que en realidad es una campaña negra o contra campaña. Nos gusta hacer, pero no que nos hagan.

Empezaré por señalar la reiterada conducta del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien un día sí y otro también, desde la mañanera, arremete contra los que el mismo llama “sus adversarios”. Sin el más mínimo pudor ni escrúpulo alguno, arremete lo mismo contra gobernadores, organizaciones civiles y sociales, agrupaciones de profesionistas o empresariales, que se oponen a la cuarta transformación, se le olvida al presidente que su alta investidura como Jefe del Ejecutivo federal le impide, legalmente, entrometerse en asuntos de orden electoral porque no es más ya el jefe de un partido político, es el primer mandatario del país, lo que significa que no puede intervenir en asuntos electorales o de los partidos políticos porque su principal deber es gobernar para todos los mexicanos, para todos, con o sin partido político.

No obstante ese impedimento legal, ante la conveniente e inexplicable complacencia del INE, el presidente todos los días hace claras referencias a las cuestiones político-electorales en los estados, descalificando a todos cuantos él cree o piensa que representan un posible riesgo para el proyecto de Morena en el 2021.

En días pasados, el senador por Chihuahua Gustavo Madero, anunció que interpondría una denuncia en contra del presidente por actos anticipados de anticampaña, obviamente dicha aseveración encierra un gran sarcasmo e ironía porque tal figura no existe, pero la usó para ejemplificar claramente lo que hace el presidente desde su tribuna diaria que es la mañanera, y en la que por seis ocasiones consecutivas fue mencionado negativamente por el presidente López Obrador.

Ahondando más en este tema, quien le dio una connotación político-electoral al conflicto por el agua en Chihuahua fue, precisamente, el presidente López Obrador mencionándolo así abiertamente en una de sus mañaneras cuando en realidad las causas eran otras muy distintas pero que, con la sola mención presidencial fue suficiente para contaminarlo todo.

En este orden de ideas, no puedo dejar de mencionar la forma evidente en que López Obrador ha intervenido en el proceso electivo interno de Morena para renovar su dirigencia, descalificando o avalando las acciones del INE o del TEPJF logró que dichas instancias reaccionaran a sus posicionamientos, haciendo que cambiaran o modificaran decisiones ya tomadas. 

Es precisamente por esas razones que la Ley prohíbe a los servidores públicos, de cualquier nivel, intervenir en procesos electorales porque legalmente no tienen ninguna atribución en esa materia, porque no es ese su espacio de acción, por tanto, no deben intervenir en manera alguna. Pero al presidente parece no importarle nada esa prohibición, y lo que es peor, a la autoridad electoral tampoco y mucho peor todavía, a la oposición tampoco. 

Hasta este momento no ha habido un posicionamiento o denuncia seria, bien fundada, de ningún dirigente partidista contra la desaforada actividad electoral del presidente López Obrador. Él hace, y todos lo dejan hacer.

Pero en Chihuahua no cantamos mal las rancheras. Aquí tenemos a un gobernador que también de manera constante está entrometiéndose en el proceso electoral, tanto al interior de su propio partido, como hacia el exterior. Al igual que López Obrador, lo mismo descalifica personajes con aspiraciones que ejerce acciones de gobierno tendientes a dañar la imagen de quienes cree o piensa que tienen posibilidades, como lo ha hecho públicamente en reiteradas ocasiones con Maru Campos, la alcaldesa de la capital, descalificándola implícitamente como aspirante a la gubernatura por su partido y haciendo notorio y evidente su respaldo al senador Gustavo Madero, no obstante las encuestas de casi todas las empresas dedicadas a la medición electoral arrojan que la primera tiene más posibilidades en una elección constitucional.

En este mismo afán, Corral, por las mismas razones y con los mismos argumentos, ha pretendido también descarrilar las aspiraciones del senador Cruz Pérez Cuéllar, quien busca la candidatura al gobierno estatal por Morena y que aparece bien posicionado en casi todas las encuestas. 

También es evidente el afán de Corral por confrontar al presidente de la República, es un provocador natural, como una estrategia política, porque sabe que eso lo coloca en la palestra nacional y es lo que necesita para su proyecto 2024, que primero pasa por la presidencia nacional de su partido o bien, una diputación federal el próximo año. Eso es más que evidente.

Pero no sólo los gobernantes caen en la tentación de utilizar toda clase de recursos, legales y no legales, para intervenir indebidamente en los procesos electorales. Los hay también quienes, desde la aparente fortaleza de un supuesto membrete social o ciudadano, utilizan cuantiosos recursos para descalificar a quienes ven con posibilidades de un cargo de elección popular.

En semanas pasadas, la asociación civil denominada Plan Estratégico de Juárez, durante la realización de lo que llamaron “Foros Anticorrupción”, presentó varios documentos, entre ellos me referiré a dos que claramente tienen una evidente intencionalidad de desacreditar la imagen política del presidente municipal Armando Cabada.

El primero de ellos lo titularon “Corrupción en Juárez”, así nada más, como sugiriendo desde el puro titulo que es una realidad insoslayable, aunque no sea más que una manipulación de la percepción. En realidad se trata de un documento que hace análisis comparativos en diversos rubros entre las administraciones municipales de Juárez y Chihuahua (capital), del cual por cierto, no puedo estar más de acuerdo con lo que señala dicho documento que en realidad pone de relieve el excelente trabajo realizado en Juárez pero que, al ser presentado a la opinión pública y a los medios de comunicación, en el título del comunicado se utilizó (nuevamente) un texto sesgado, tendencioso y alejado de lo que en realidad describe el documento.

En el marco del Encuentro Nacional Anticorrupción Chihuahua 2020, realizado en la capital del estado, hicieron la presentación de dicho documento enviando un comunicado oficial (mismo que se puede ver en su página web oficial) cuya cabeza o título fue: “Juárez con mayor riesgo de corrupción que Chihuahua”, con el siguiente sumario: “Solo por riesgo de concursos dirigidos, se ponen en juego 499 mdp del erario municipal juarense, y 142 mdp en Chihuahua”

Pero ¿qué es lo que en realidad dice el documento? Bueno, en resumen, dice que el presupuesto de Juárez es de 5.1 mil mdp mientras el de Chihuahua es de 3.2 mil mdp; dice que el presupuesto por habitante es de 3 mil 683 pesos para Juárez y de 3 mil 732 pesos para Chihuahua; dice que en Juárez se destina el 74 por ciento del presupuesto a gasto corriente y el 26 por ciento a inversión (obra pública), mientras que en la capital el 86 por ciento es a gasto corriente (12 por ciento más que en Juárez) y solo el 14 por ciento a inversión (12 por ciento menos que en Juárez).

También dice que en Juárez el 66 por ciento de los contratos se hacen por licitación pública, mientras que en Chihuahua solo el 52 por ciento; dice que en Juárez solo el 31 por ciento de los contratos se hacen por adjudicación directa mientras que en Chihuahua es el 47 por ciento; también dice que en Juárez se destinaron 104 mdp a comunicación social (75 pesos por habitante), mientras que en Chihuahua fueron 79.2 mdp (90 pesos por habitante).

Como podemos ver con claridad en esos números, obtenidos y comparados por el mismo PEJ, la administración municipal de Juárez ha sido mucho más eficiente que la de Chihuahua en el manejo de los recursos públicos, sin embargo, con base a interpretaciones y percepciones de quienes elaboraron el documento a la hora de presentarlo públicamente lo tergiversan todo.

Habrá que estar muy atentos a toda la información que circula en este proceso electoral, porque dependiendo de quien venga y la intencionalidad político-electoral que tenga, será el nivel de manipulación, desinformación y hasta difamación que contenga lo que será importante distinguir para evitar caer en engaños. Más nos vale.