Opinión

Elecciones Covid: del viejo Facebook al joven Tik Tok

La pandemia ha transformado la vida en nuestra época y las campañas electorales también serán radicalmente distintas

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 27 diciembre 2020 | 06:00

El escenario electoral de Chihuahua para el 2021 es hípercomplejo. La pandemia ha transformado la vida en nuestra época y las campañas electorales también serán radicalmente distintas. El internet dejó de ser tendencia para convertirse en el nuevo paradigma. El éxito de la estrategia electoral del 2021 está en la antropología de la vida virtual.

Pero la exploración de la vida digital y el comportamiento político-electoral está todavía en pañales. No hay expertos en mercadotecnia política digital, porque es un fenómeno que lleva un ritmo vertiginoso (que fue potenciado por la pandemia). Hay muchos estafadores que se dicen expertos y otros se autoproclaman influencers, pero en realidad no sirven de nada, son aprendices.

En este nuevo escenario híperdigital, un adolescente tiktoker con un teléfono logra más interés que una granja de bots y, con ello, deja en ridículo a un despacho millonario marketing. Lo que le pasó recientemente a Rafael Espino de Morena que se centró en la estrategia fallida de postear cápsulas históricas con una superproducción pero completamente inútiles, el exaspirante a la gubernatura no entendió la lógica de la política en la era híperdigital.

La educación es buen ejemplo de lo que viene. En marzo de este año conocimos plataformas para las reuniones virtuales, como Zoom, Google Meets y Teams; en el mejor de los casos, las instituciones educativas usan estas aplicaciones para las clases. Pero no todos los niños viven con familias que tengan acceso a internet y a dispositivos, entonces, también los docentes y los alumnos usaron WhatsApp para enviar instrucciones y recibir tareas con fotografías. Ante un escenario inesperado hubo respuestas igual de inesperadas.

Lo mismo sucederá con las campañas políticas, el contacto humano se reducirá o desaparecerá, pero la dinámica de los mensajes políticos tendrá que adaptarse a las nuevas ventanas digitales.

El primer paso es comprender la nueva estratificación de las redes sociales. De un año a otro Facebook y Twitter se convirtieron en plataformas para adultos con contenidos aburridos, los más jóvenes usan Instagram y los adolescentes son adictos a la plataforma china Tik Tok. 

Por otro lado, están los canales de YouTube que han sustituido a las grandes industrias de la televisión y la radio. Hoy tiene más visitas un video de YouTube que un programa de televisión o un programa de radio. El mensaje político tiene que encontrar estos canales de comunicación.

Finalmente, la más disruptiva de las plataformas es el WhatsApp que ha logrado convertirse en la red social más accesible y efectiva para la comunicación y es usada también para el trabajo colaborativo. Hoy, el primer paso para iniciar un proyecto es hacer un grupo de WhatsApp.

El problema de las redes sociales es que hay un mar de información y una fuerte presencia de Fake News. La gente lee poco o nada, es muy probable que solamente lea el título de una nota y jamás se detenta a leer el resto, mucho menos analizar el contenido o verificar la fuente, esto genera escenarios ficticios pero tiene efectos verdaderos. 

El internet ha expuesto una realidad: no existe una verdad, existen muchas verdades. El consumidor decide cuál verdad va a creer. Por ahora, hay la verdad legítima de AMLO, llena de una ética política que se eleva al nivel de dogma y, en el lado opuesto, está la verdad de la oposición llena de datos reales, pero manchada por la narrativa de la Mafia del Poder, del PRIAN y el neoliberalismo. Usted decide cuál elegir.

Por otro lado, las encuestadoras han presentado sus números de cara al 2021, pero estos datos cada vez son menos -o nada- predictivos. Las encuestas están sobrevaloradas. En tiempos de la vieja normalidad, las encuestadoras se equivocaban con frecuencia. Ahora, la elección está marcada por el encierro y el margen de error representa una brecha insuperable entre la predicción y el resultado. 

Los mismos metodólogos de las casas encuestadoras lo explican así: “esta es una fotografía del momento con un margen de error”, pero no queremos escuchar eso, lo que hacíamos era creer que una encuesta predice el futuro. Para el 2021 la encuesta es un papel sin valor.

El porcentaje de intención del voto sirve poco en un escenario normal y prácticamente no sirve nada en un escenario pandémico. Espero que, por fin, haya un gran cambio en la lectura de las encuestas. Las decisiones de las campañas políticas no pueden estar ancladas a una encuesta, hay que ir a vivir para comprenderla antes de quererla convencer, para eso se necesita de la antropología.

Entonces, ya está en marcha el proceso electoral 2021 y todavía no hay nada para nadie. Las candidatas y los candidatos que comprendan la lógica de la estrategia electoral en la pandemia serán quienes tengan más posibilidades de incrementar la votación, tomando en cuenta dos cuestiones, la primera es un conocimiento profundo de una lógica altamente diversificada en la vida digital y la segunda es una estrategia electoral que no se base en las encuestas.

En esta elección, no tendrán un papel preponderante las estructuras de gobierno o de partidos en las colonias, ni tampoco será una competencia de presupuestos donde va a ganar el que tenga más dinero. La clave de la campaña estará en las redes sociales.

En este escenario todo puede pasar. Aparentemente, según las encuestas -que son apenas un indicio-, por la gubernatura lleva la delantera Maru Campos por el PAN, seguida de Juan Carlos Loera y en tercer lugar está el PRI sin definir todavía abanderado, seguido de Movimiento Ciudadano con el Caballo Lozoya. Pero no hay nada seguro, porque falta ver si llega -y cómo llega- Maru después del desgaste que ha sufrido por los señalamientos de corrupción y Loera tiene enfrente dos problemas, el primero es Cruz Pérez Cuéllar que ya se pronunció en contra de su nombramiento y el segundo es el desgaste de la 4T que se verá reflejado en los votos del 2021.

En Juárez, el escenario es todavía más complejo, el gobierno independiente de Armando Cabada -que ahora está en Morena-, seguramente se sumará al candidato que elija su nuevo partido, entonces, con la suma del capital político del otrora independiente y de Morena, quien sea candidato tendría amplia ventaja, pero todavía no se sabe quién será. Además, las cosas no pasan solas, todavía falta echar a andar la estructura del gobierno independiente y superar el desgaste de Morena que, en Juárez, será mayor que en el resto del estado porque aquí no ha cambiado nada con la 4T.

Por su parte, el PAN está completamente desaparecido, cualquiera de los que ha levantado la mano será devorado por el voto antiCorral que en Juárez está más radicalizado que en el resto del estado. En ese contexto, el Partido Verde Ecologista con Antonio Andreu superará fácilmente al PAN en el resultado.

Y, finalmente, está el PRI, donde el consenso ha llegado primero con Adriana Fuentes, todos los grupos que quedan en el PRI coinciden en que es la candidata ideal para este momento histórico, Adriana Fuentes ha logrado la unidad interna y sus posibilidades crecen con la coyuntura y el desorden en los demás proyectos. Si lo vemos bien, considerando los antecedentes priistas de Armando Cabada y de Javier González Mocken -que fueron primero y segundo lugar en la última elección-, Juárez sigue siendo priista. Si Adriana Fuentes logra convencer a los que se fueron para que regresen, entonces tiene altas posibilidades de triunfo en el 2021.