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Opinión

Elecciones, campañas y candidatos: elecciones a la vuelta de la esquina

Abrimos el 2023 con sendos procesos electorales en dos de las más icónicas entidades para el priismo mexicano, Coahuila y Estado de México

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 22 enero 2023 | 06:00

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Abrimos el 2023 con sendos procesos electorales en dos de las más icónicas entidades para el priismo mexicano, Coahuila y Estado de México, y con el inicio del proceso electoral de 2024, que traerá consigo la renovación de la Presidencia de la República, 500 diputados y 128 senadores en el Congreso de la Unión, cambio de gobernadores en nueve estados, y cambio completo de legislaturas estatales en 30 entidades del país, entre ellas Chihuahua, todo un cisma político.

Así pues, la agenda pública y política será totalmente electoral de aquí en adelante, porque las elecciones en Coahuila y Edomex, aunque son de ámbito meramente estatal, serán el laboratorio para poner a prueba la alianza política que pretende hacer frente a Morena el año que entra. Actualmente, estas entidades, son las únicas en todo el país en las que el PRI ha podido seguir mostrando hegemonía y fuerza política.

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Las elecciones en estos dos estados serán pues el platillo para abrir boca de cara a la elección de 2024, y seguramente nos darán una buena referencia sobre el poderío que hoy parece mostrar Morena, si es verdad o falso, al menos en cuanto a encuestas se refiere ¿Se validarán en las urnas las preferencias electorales que hoy favorecen al partido guinda?

Esa es la razón por la que andan tan inquietos todos los políticos y sus partidos, porque ya van tarde a la cita los que pretendan un cargo de elección popular en ese proceso electoral. El proceso electoral que renovará la presidencia de la República en 2024, con todas sus formalidades, legalmente, dará inicio en septiembre de este mismo año, es decir dentro de 8 meses.

En Chihuahua se renovará completamente el Congreso estatal, 33 legisladores, con la posibilidad de reelección para algunos de sus diputados, las 67 alcaldías, sindicaturas y las respectivas regidurías, también con posibilidades de reelección, lo que significa que estarán en juego algo así como 800 cargos de elección popular, incluidos los federales, solo en nuestro estado. 

En Chihuahua también podremos elegir al presidente de la República, a 9 diputados federales, y a dos senadores de la república. La llamada elección intermedia para la gobernadora del estado, Maru Campos.

Si realizamos una simple operación aritmética de multiplicación, nos da que 800 cargos por 5 candidatos en promedio por cargo, significa que tendremos recorriendo las calles de Chihuahua a poco más de 4 mil candidatos durante tres meses del año que entra. De marzo a junio.

Eso es lo que pone al rojo vivo el ambiente político en la entidad, igual que en el resto del país, la posibilidad que se abre para más de cuatro mil políticos de buscar un cargo de elección popular. Pero, ¿quiénes pueden ser candidatos? ¿Con base en qué?

Bueno, la respuesta tiene muchas aristas. Todas coyunturales, y aunque la constitución señala con claridad que cualquier ciudadano mexicano, con forma honesta de vida y con sus derechos vigentes puede buscar un puesto de elección popular, la realidad es que no es así, no todos pueden serlo.

Básicamente, podríamos resumir la respuesta en cuatro vertientes: 1) quien tenga una trayectoria mínima reconocida en el activismo social o político, 2) quien acredite una militancia o simpatía con algún partido político que lo apoye, 3) quien tenga un buen proyecto o propuesta para la sociedad y 4) quien disponga de una fuerte cantidad de dinero para la campaña.

La condición que indica el punto 1 es fundamental, aún el cargo más modesto de todos, una regiduría municipal, requiere que el candidato cuente con una base de apoyo social mínima, porque, aunque no se votan de manera directa, deben aportar votos a la planilla de la presidencia municipal.

El apoyo de los partidos políticos que señalo en el punto 2, es cada vez más necesario e importante, aunque ha habido casos de excepción en el pasado reciente, con candidaturas independientes como la del exalcalde Armando Cabada, la verdad es que hoy no existen las condiciones adecuadas para que tengan éxito, ni en el marco legal ni en el marco social.

El proyecto o propuesta del punto 3 resulta la columna vertebral de cualquier campaña, porque será el tema que vincule o no al candidato con la gente, se trata del mensaje que “seducirá” al elector, por tanto, requiere de una muy buena dosis de sensibilidad social, de observación del entorno, de profundo conocimiento de la comunidad en la que habita el candidato y de una gran capacidad de interpretación y análisis de todas esas condiciones.

“With the money dancig the dog” dice un refrán, y es verdad, no hay campaña exitosa sin la adecuada cantidad de recursos monetarios para operarla, es requisito indispensable, ya sea que el propio candidato los aporte o que tenga forma de conseguir que alguien más lo haga por él. Pero ojo, no es regla que, a mayor cantidad de dinero, sean mejores las campañas, o más exitosas, el recurso se debe aplicar planificada e inteligentemente, pero no debe faltar.

Sé de campañas que le han metido recursos económicos infinitos para obtener al final 20 o 30 mil votos en una elección municipal, lo que indica necesariamente una mala aplicación de los recursos económicos.

Y usted, amable lector o lectora, se preguntará ¿por qué y para qué se requiere dinero para ser candidato? Bueno, la respuesta es simple, porque como para cualquier proyecto que se emprenda en la vida, en la materia o ámbito que sea, se requiere gastar o invertir en lo necesario para alcanzar los resultados deseados.

En una campaña política, los principales rubros de gasto son -en ese orden-: marketing y comunicación política, operación operativa y administrativa de los equipos de trabajo ambos conceptos, en suma, consumen poco más de tres cuartas partes del presupuesto total de campaña.

Aun así, habiendo cumplido suficientemente con las condiciones descritas en los cuatro puntos anteriores, nada garantiza el triunfo, porque ese se obtiene con base en una estrategia adecuada, tanto de marketing y comunicación política, como de territorio, una eficiente sincronía de todo el equipo de campaña, y finalmente de la decisión totalmente unipersonal y arbitraria del elector.

Pero como en todo en la vida, entrar a competir en desigualdad de condiciones, o en franca desventaja, por carecer de algunas características o requerimientos, pues ya es entrar perdiendo desde el principio.

En Chihuahua hay contexto y condiciones muy distintas a las del resto del país, existe un dominio político importante del PAN, y las acciones de la gobernadora Maru Campos Galván lo han refrendado, y eso pone las cosas muy difíciles para la oposición que en este caso representa Morena, con todos los yerros que el gobierno federal ha tenido en su relación con el gobierno estatal.

Sin embargo, el PAN tiene el enorme reto de conservar la mayoría que hoy tiene en el congreso, misma que le ha permitido a la mandataria estatal un buen margen de maniobra, tanto en lo político como en lo económico, y un segundo reto importante es recuperar el gobierno de Juárez, que, desde que lo perdió en 2004 a manos de Teto Murguía, no ha podido recuperar.

Se antoja difícil el segundo reto, pero no imposible, recuperar Juárez hoy en manos del ex panista Cruz Pérez Cuéllar pasa obligadamente por la adecuada selección de candidato o candidata para la frontera, eso será clave en ese propósito, y por supuesto, el trabajo político que puedan realizar durante este año los funcionarios estatales en esta frontera.

Empezamos, pues, un año eminentemente electoral y electorero, como ciudadanos hagámonos cargo de la responsabilidad que tenemos de elegir gobernantes y estemos atentos a identificar y seleccionar a los mejores perfiles y los mejores proyectos o propuestas. En ello nos va el futuro.

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