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Opinión

El voto en las narco zonas

Públicamente, el crimen organizado no intervino en las elecciones del domingo pasado

Raymundo Riva Palacio
Periodista

viernes, 10 junio 2022 | 06:00

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Ciudad de México.- Públicamente, el crimen organizado no intervino en las elecciones del domingo pasado. Pero en privado, altos funcionarios federales y estatales dicen lo contrario. No hubo una violencia abierta y generalizada, como se especuló en la vísperas, pero no significa que no hubo acciones.

En Durango, el predominio del Cártel de Sinaloa en toda la sierra, donde ha impedido por largo tiempo el desafío de otra organización criminal, lo sobresaliente fue cómo la operación que realizaron morenista sinaloenses para lograr el apoyo de ese Cártel, fracasaron, de acuerdo con información de personas con conocimiento de cómo se iban realizando las negociaciones.

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En Tamaulipas la confrontación se dio entre facciones y filiales del Cártel de Sinaloa asociado con el Cártel del Golfo, contra los grupos vinculados con Los Zetas y su escisión, el Cártel del Noreste. Y en Oaxaca, la tercera elección donde se vio la mano del narco, fueron los grupos del Cártel de Sinaloa contra las bandas asociadas al Cártel Jalisco Nueva Generación quienes se disputaron no la victoria de Morena, sino el acomodo de los municipios en el sur y en el Istmo de Tehuantepec.

La anatomía criminal de lo que sucedió el domingo pasado es compleja, porque en algunas entidades como Durango, prevalecieron los viejos arreglos que había con el Cártel de Sinaloa, que en esa entidad optó por lo conocido para cuidar su ruta altamente lucrativa de amapola desde la sierra de Durango a Ciudad Juárez, que hasta hace años fue el trayecto de la cocaína al mercado de Estados Unidos, que disputaban con Los Zetas. 

En Tamaulipas se vivió la jornada electoral más cerrada y complicada. Morena ganó, de acuerdo con el PREP, en prácticamente todos los municipios de la frontera con Estados Unidos, algunos bajo control del Cártel del Noreste, que está enfrentado con el Cártel del Golfo, que tiene una alianza con el Cártel de Sinaloa.

Reynosa, también en la frontera norte y donde han disputado el control el Cártel del Golfo y Los Zetas, es otra ciudad donde tiene que hacerse una investigación exhaustiva para poder determinar el papel del narcotráfico en las elecciones. Funcionarios federales revelaron lo que estuvo sucediendo el domingo de la jornada electoral, con varios casos de violencia, intimidación de funcionarios electorales y robo de urnas. Funcionarios del gobierno de Tamaulipas que estaban monitoreando las frecuencias de radio de la policía estatal, dijeron que no hubo reportes de violencia, un silencio que contrastaba con la información en manos del Gobierno federal.

Un funcionario federal explicó que habían detectado en días previos que miembros del Ejército en la zona de Reynosa, y sobre todo de la Guardia Nacional, estaban en contubernio con grupos delincuenciales ligados a Los Zetas a los que en el pasado se asoció al candidato del PAN-PRI-PRD al gobierno, César Verástegui, para alterar el rumbo de la elección. “Pero llegaron fuerzas del Centro y el domingo se tomó el control”, agregó el funcionario. Con esa acción federal, “se les cayó” el intento de manipular el proceso.

En Oaxaca, los grupos delincuenciales daban por descontada la victoria de Morena, pero el mal manejo de Antonio Morelos Toledo, exalcalde de San Blas Atempa, Tehuantepec, y que de acuerdo con reportes de inteligencia articuló a grupos criminales antagónicos a favor de la campaña morenista, provocó incluso asesinatos, como en Juchitán. En Oaxaca la lucha entre criminales no fue el domingo, sino durante todo el proceso, convirtiéndolo en el estado más violento.

Unos de los datos que requieren de un estudio más profundo para entender lo que sucedió, es que en la mayoría de los distritos donde gano Morena, inclusive con más del 50% de votación se encuentran en municipios con los índices más altos de violencia e inseguridad. Entre ellos se encuentran tres municipios de Quintana Roo, Benito Juárez -donde está Cancún-, Solidaridad -donde está Playa del Carmen-, y Puerto Morelos, que se encuentra en medio de los dos, y que hoy es un campo de batalla abierto entre los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, pero que no hay indicios de que hubieran operado electoralmente.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa

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