PUBLICIDAD

Opinión

El vaquero Ken

Ken Salazar llegó a México como embajador de Estados Unidos como una bocanada de aire fresco. Salazar parecía ser todo lo contrario, pero más pronto que Christopher Landau, decepcionó

Raymundo Riva Palacio
Periodista

jueves, 09 junio 2022 | 06:00

PUBLICIDAD

Ciudad de México.- Ken Salazar llegó a México como embajador de Estados Unidos como una bocanada de aire fresco. Salazar parecía ser todo lo contrario, pero más pronto que Christopher Landau, decepcionó.

Salazar tenía una gran carrera, como abogado, fiscal en su natal Colorado, cabildero en Washington, secretario del Interior en la Administración Obama y nombrado jefe del equipo de transición de Hillary Clinton, si llegaba ganaba a la Casa Blanca en 2016. Cuatro años después, cuando Joe Biden derrotó a Donald Trump, vio en Salazar una gran opción para México. Empero, en poco tiempo, ya se había metido en problemas.

PUBLICIDAD

Presentó sus cartas credenciales al presidente Andrés Manuel López Obrador el 14 de septiembre pasado, y tres meses después estaba en medio de un serio problema con las empresas de energía estadounidenses, cuando varios de le pidieron al secretario de Estado, Antony Blinken, en diciembre que lo remplazara porque, decían, no estaba defendiendo los intereses de su país. Salazar, sin embargo, siguió emproblemado. En febrero, en el contexto de la reforma eléctrica, declaró que López Obrador tenía razón en hacer cambios  “para lo mejor del pueblo”, que le generó críticas ante las violaciones en las que incurría dentro del Acuerdo Comercial norteamericano, aunque recibió calor y agradecimiento mañanero del presidente, que le agradeció su espaldarazo.

Para evitar una confusión de López Obrador, viajó dos veces el representante especial para el Cambio Climático, John Kerry, a precisar al presidente la posición de Estados Unidos, que no era la que el embajador la transmitía. Pero más tardaba Kerry en regresar a Washington, que López Obrador, tras hablar con Salazar, insistía en la reforma y negaba violaciones a la ley. Por alguna razón, López Obrador tenía la idea que con Salazar de mancuerna con él, la relación con Biden caminaría sólida.

En Washington, mientras tanto, había una batalla entre dos bandos. Por un lado Blinken y el consejero de Seguridad Nacional para América Latina y el Caribe, Juan González, y por la otra el procurador general, Merrick Garland, el FBI, la DEA y la representante comercial, Katherine Tai. Garland y las agencias pedían una posición dura contra el gobierno de López Obrador por sus acciones en materia de seguridad y cooperación bilateral, mientras Tai quería presentar demandas por violaciones al tratado comercial. Sin embargo, la instrucción fue que querían cuidar al máximo la relación con López Obrador, conocedores por los informes de inteligencia, lo temperamental y explosivo de su comportamiento.

López Obrador, que no tiene filtros, acusó reiteradamente al gobierno de Estados Unidos de intervencionista porque la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), donaba una pequeña cantidad de recursos a Mexicanos Contra la Corrupción. Hubo varios extrañamientos por esos ataques, pero no frenaron a López Obrador. Salazar tampoco podía contenerlo.

Las declaraciones de López Obrador eran temerarias y mentirosas, y llevó a Salazar a una encrucijada, cuando comunicó al canciller Marcelo Ebrard que su gobierno no respondería los señalamientos del presidente.

Poco después López Obrador inició su campaña para boicotear la Cumbre de las Américas.

Aunque hace más de 10 días notificó a Ebrard que la Casa Blanca no respondería a López Obrador su demanda de hacer pública la lista de invitados a la Cumbre de las Américas, Salazar le dio a Biden la expectativa de que asistiría, como lo reveló el lunes en una entrevista con Ariel Moutsatsos, corresponsal de Televisa y Foro TV. Salazar volvió a fallar. 

Salazar ha tenido más reveses que aciertos en sus primeros nueve meses como embajador, lo que ha renovado la especulación en Washington sobre una pronta salida. Eso realmente es difícil de saber, aunque en los últimos días aquella posición de no tocar a López Obrador ni con el tono de una frase, ha cambiado. 

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa

PUBLICIDAD

Notas de Interés

ENLACES PATROCINADOS

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

close
search