Opinión

El Statu quo

El sistema político mexicano está en un proceso extraordinario al cambio, adaptándose ante la sociedad de manera positiva y negativa

Francisco Bribiescas
Politólogo

sábado, 05 junio 2021 | 06:00

El sistema político mexicano está en un proceso extraordinario al cambio, adaptándose ante la sociedad de manera positiva y negativa. Positivo porque ya el ciudadano se empodera cada vez más para resolver los problemas públicos de las colonias. Estas acciones van a permitir diseñar y evaluar acciones enfocadas a la prevención social y al desarrollo de las microeconómicas, teniendo como meta hacer frente exclusivamente a la violencia y la pobreza laboral. Tenemos herramientas como los presupuestos participativos y el gobierno abierto, programas que estipulan el derecho de todos los ciudadanos a la transparencia a la información y presupuestario pública. Por otra parte, durante la historia sociopolítica de la frontera en Ciudad Juárez, se fomentó una cultura caracterizada por su realidad bilateral de empleo, en ella se adaptaron pensamientos muy cotidianos y distinguidos por la precariedad de la convivencia entre sus clases sociales, género y principalmente entre los miembros de las comunidades étnicas, que ha dado sustento a muchas familias sean de paso o no. Paralelamente, surgen negativos en los procesos democráticos del país, la delincuencia organizada transnacional surgió dentro del mercado laboral, lo económico en la frontera se fortaleció, y por tanto en lo social se convirtió entonces en un antecedente geopolítico, operativo y sistemático de las principales negociaciones nacionales para implementar las medidas de prevención social en materia de seguridad en las fronteras estadounidenses, tales como el agua. Por eso insistimos tanto en que los tratados y en las cuestiones técnicas son los legislativos los que deben implementarles la tecnología y la investigación a cada ley y reforma, cosa que no se hace, puede verse más claro que el agua. Con dicho antecedente, las fuentes de sustento laboral y económico de los juarenses son pagadas muchas veces con la violencia, al no tener políticas públicas que reboten en ellas y no en los ciudadanos. Tan sólo en el año 2004, en México se prohibió su venta clasificada en rifles de asalto y de armas procedentes de Estados Unidos de Norteamérica. Esto significó que la ciudadanía dentro de Ciudad Juárez, al momento de cometer algún tipo de violencia, estos se presentaban ocasionalmente con armas de asalto estadounidenses, incluyendo en sus propios domicilios particulares. 

Por tanto, la necesidad de proyectar una estrategia de prevención social transfronteriza por parte del gobierno mexicano y principalmente el Municipal, atraparían a las alteraciones negativas provenientes de la ausencia de programas y el crecimiento alentando de la delincuencia organizada en la frontera. Nosotros los fronterizos tuvimos que convivir con este clima de inseguridad, así como adaptarnos a las oportunidades laborales que se presentan, además de aceptar a convivir con el problema público como el de la violencia, así como tener dos mercados laborales de la industria maquiladora y la delincuencia organizada. Al mismo tiempo la ciudad se convirtió en una de las más peligrosas del mundo con más de 1251 homicidios tan sólo en el año 2018. Esto se traduce a que durante décadas la ciudad ha tenido situaciones negativas en cuanto al beneficio social de los fronterizos. 

Según las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México define al feminicidio como “la muerte violenta de mujeres, por el hecho de ser tales” o “asesinato de mujeres por razones asociadas a su género”. Las organizaciones civiles municipales en Ciudad Juárez fueron las encargadas de atender a la mayoría de las familias de las víctimas que fueron afacetadas por el feminicidio, estas impulsaron a dichas familias a denunciarlas ante las instancias correspondientes del Estado mexicano y empezar investigaciones. Sin embargo, en el año 2001 se efectuó por medio de un caso de feminicidio en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, según la postura del análisis sobre el hallazgo de ocho cuerpos en la zona algodonera de Ciudad Juárez, entre ellas el caso de Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos y Claudia Ivette González. Dicho caso internacional falló a favor a las madres de las víctimas. Desgraciadamente las mujeres continúan como objetivo de la violencia en Ciudad Juárez, pero también son el actor fundamental y faltante dentro de las agendas políticas de los gobiernos, principalmente en las mujeres rarámuris quienes viven en circunstancias de extrema pobreza. Lo indispensable es que los ciudadanos somos los únicos que podremos resolver los problemas entre “sociedad y gobierno” con las herramientas ya mencionadas. Y sobre todo la modernización de los tecnicismos operativos del gobierno dirigidos para que la sociedad participe.   

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