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Opinión

El reto es perpetuar la felicidad de las niñas y los niños

Nuestra condición de frontera, en Juárez, nos obliga a atender el tema de los niños de manera genuina, sin simulación, porque muchos se encuentran en 'condición de calle', o de 'movilización' por la cuestión migratoria y cuando hay descuido el resultado salta pronto a la vista

Cruz Pérez Cuéllar
Político

domingo, 01 mayo 2022 | 06:00

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Estoy plenamente convencido de aquella máxima que tradicionalmente se le atribuye al escritor irlandés, Oscar Wilde, que decía que “el mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”, como también me inclino por la idea de que la formación a un niño es incompleta si carece de bondad aunque en la escuela haya sacado 10.

Claro que esto implica un esfuerzo extraordinario, por eso se deben poner los medios necesarios para que el infante aprenda, primero de sus padres, y luego de sus maestros o tutores, y después de terceros que estén fungiendo como modelos para su aprendizaje.

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Pero no podemos comenzar a moldear si no están cubiertas las necesidades básicas, si no hay condiciones para aplicar algún modelo de enseñanza-aprendizaje. En pocas palabras, no podemos hablar de su formación si no tienen qué comer, qué vestir o dónde vivir, si no están seguros. Una vez cubierto esto, ahora sí hablemos de formación.

Nuestra condición de frontera, en Juárez, nos obliga a atender el tema de los niños de manera genuina, sin simulación, porque muchos se encuentran en “condición de calle”, o de “movilización” por la cuestión migratoria y cuando hay descuido el resultado salta pronto a la vista. No podemos brindar una atención de forma convencional, sobretodo si queremos que los pequeños se desarrollen en un ambiente adecuado y al final de lo cual se conviertan en ciudadanos responsables y productivos. Aunque debo decir, por experiencia, porque los conozco, que muchos niños en Ciudad Juárez se convierten en ciudadanos responsables sin necesidad de llegar a la edad adulta, siendo niños, porque la necesidad o las circunstancias lo ameritan.

El DIF Municipal a cargo de mi esposa Rubí Enríquez realiza al respecto una labor fundamental, ella está poniendo todo su empeño en que esos niños de la calle, los que están de paso por su situación migratoria o los que viven en condiciones de marginación, puedan en primer lugar, evitar el sufrimiento cubriendo en la medida de lo posible las necesidades básicas mencionadas, y luego, a través del esparcimiento, de una buena alimentación, educación, continúen su desarrollo.

Su sensibilidad de madre, pero sobretodo, de un ser humano extraordinario, la ha impulsado junto con especialistas en la materia a crear un programa dividido en cuatro vertientes: la primera, es la de los Centros de Atención Infantil (CAI´S), cuya importancia radica en que además de becas económicas, que permiten a la población infantil de uno hasta 12 años, permanecer en los Centros de Atención (estancias, guarderías, centros de bienestar o casa de cuidado diario) mientras sus padres trabajan. Adicionalmente se otorga capacitación a los padres o tutores, al propio personal de los Centros de Atención en áreas de protección civil, nutrición, estimulación temprana, prevención de maltrato y abuso infantil, entre otros temas importantes para garantizar el cuidado más profesional y calificado que los niños y niñas puedan recibir. 

Actualmente se ofrece una beca por niño con un total de mil 321 beneficiarios en esta vertiente, mientras que en la segunda vertiente se beneficiará con apoyo económico, a más de 300 niños y niñas, que acuden a los Centros de Atención Infantil sin costo para los usuarios, dirigido a madres estudiantes universitarias. En la tercera vertiente, dirigida a niños, niñas y adolescentes atendidos en los Centros de Asistencia Social (albergues),  se cuenta con 660 beneficiarios en 17 albergues. 

La cuarta vertiente, está dirigida a los cuidados infantiles comunitarios, a través de la cual, se pretende atender a aquellos niños y niñas que no tienen la posibilidad de acudir a algún centro, por los altos niveles de vulnerabilidad que presentan. (Pueblos originarios, comunidades de alta marginación, cuyo entorno no permite la existencia de un centro de atención infantil). 

Debo resaltar la gran labor que el DIF lleva a cabo en este momento, ya que anteriormente se atendían a 400 niñas, niños y adolescentes y únicamente recibían la beca. Ahora, en esta administración municipal, la meta es atender a tres mil 600 niños, niñas y adolescentes, con un presupuesto que se incrementó de seis a 24 millones pesos. 

Porque no se trata de mitigar el hambre o el frío de unos días, no se trata de darles un cambio de ropa para que aparentemos atención, no se trata de una ayuda, ahí más o menos. ¡O lo hacemos bien o no lo hacemos!, porque se trata ni más ni menos que de nuestras niñas y niños, del futuro de Juárez, de nuestro país, y éste no es posible si no invertimos en el presente: tiempo, recursos, corazón y alma.

Decía un buen amigo en política: “¿Ves a esos niños jugando?, Si les invertimos ahora, tiempo, dedicación y recursos, en 10 años tendremos resuelto el problema de la inseguridad, no habrá recurso humano para los criminales, porque para entonces serán unos jóvenes hechos y derechos, ellos sabrán escoger entonces el camino correcto”. Y así lo creo.

Por eso es necesario que en este momento no los soltemos de la mano, aún cuando creamos que están a salvo, el peligro los acecha por todos lados. En casa, donde pensamos que están bien protegidos también, tienen enemigos que los acosan por internet, por las redes sociales, por la televisión y programas que no son adecuados para su edad. Debemos estar vigilantes, acompañándolos paso a paso, educándolos, protegiéndolos.

La responsabilidad es tripartita: los padres de familia, el gobierno y la sociedad en general, todos debemos hacer mancuerna, de lo contrario estaremos perdiendo esta generación, y a nadie nos conviene. Primero debemos hacer la tarea en casa, luego en el trabajo y después donde nos encontremos.

La Presidencia y el DIF municipal estamos cubriendo los frentes más vulnerables, a través del Programa de Atención a niños, niñas y adolescentes, trabajadores y en situación de calle, nos enfocamos en la localización e identificación de los niños, niñas y adolescentes en situación o riesgo de calle. Para lo cual se realizan de manera permanente recorridos diarios diurnos y nocturnos. 

Hay una atención permanente a niñas, niños y adolescentes migrantes a través del albergue México mi Hogar, para ayudarlos en aspectos de salud física y mental, con terapias a cargo de personal especializado, en su condición física, en aspectos legales para que vuelvan a sus casas o sean adoptados.

Se han realizado colaboraciones con diferentes instituciones y organizaciones nacionales como internacionales, tal es el caso de HIAS, Save The Children, KIND, quienes imparten talleres con temas para fortalecer a niñas, niños y adolescentes, así como capacitaciones al personal de este albergue. 

En la Granja Hogar se impulsa el modelo Montessori, el cual ya se está trabajando en beneficio de las niñas y los niños, con dos guías Montessori y un equipo multidisciplinario capacitado para trabajar con la primera infancia. Cuando inició esta administración solo había cuatro o cinco niños en este albergue, ahora contamos con 29.

A principios de este año reactivamos los Centros de Atención Social y Educativa para las Familias (CASEF) donde estamos trabajando muy duro en abatir el rezago educativo generado por la pandemia a través de clubes especializados de tarea, que ayudan a los estudiantes de primaria y secundaria a terminar sus estudios. Recientemente, se graduaron 60 alumnos del programa y contamos con una base de 350 estudiantes en los sistemas semiescolarizado y abierto, a los que además se les entrega materiales didácticos. 

La labor de los juarenses en apoyo y cuidado de los niños es muy noble porque no solo se preocupan por los propios, sino también por los de enfrente, por los que vienen de paso. Pero es necesario que redoblemos esfuerzos, porque cada vez son más los retos que tenemos que enfrentar para resguardar a nuestros pequeños y para eso ayudan los programas del DIF, el trabajo incansable de nuestros policías municipales y bomberos, de los maestros de las escuelas de nivel básico y preescolar, pero sobretodo el principal apoyo lo reciben de los padres de familia. 

Sugerencias y comentarios favor de hacérmelos llegar a mi correo: cpc16169@gmail.com

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