El pueblo se cansa…

El presidente sostuvo que intervino en la Suprema Corte para que no se autorizara una devolución de impuestos

Sixto Duarte
Analista
martes, 05 febrero 2019 | 06:00

“El pueblo se cansa de cada pinche transa…” fue la frase que el presidente López Obrador acuñó en días recientes con motivo de la devolución de impuestos que había sido solicitada por exaccionistas de Grupo Modelo, misma se encontraba en estudio por parte de la Suprema Corte, y que por lo indicado por López Obrador, ese dinero sería devuelto a los exaccionistas de Modelo.

El presidente, muy a su estilo de “enemigo de los poderes fácticos”, sostuvo que intervino en la Suprema Corte para que no se autorizara dicha devolución de impuestos. Esta frase, que para el mexicano promedio pudiera no significar nada, en realidad viene a evidenciar una actitud autoritaria en contradicción con la división de poderes contenida en la Constitución que protestó cumplir, desconociendo lo que la propia legislación fiscal establece en cuanto a los derechos de los contribuyentes de solicitar saldos a favor en devolución.

Desafortunadamente, por ser éste un tema altamente técnico, y que solamente es común en el ámbito empresarial, no existe una reacción apegada a la ley por parte de la ciudadanía. No ven que esta intervención es una actitud autoritaria. Simplemente lleva a cabo un razonamiento simplista e incompleto, y celebra que no se le haya reintegrado su capital a los referidos accionistas. “Que todos paguen impuestos”, “todos coludos o todos rabones”, “malditos corruptos” son algunas de las frases que se dijeron a partir de ello, celebrando, por ridículo que suene, que se esté minando la división de poderes en México.

Esta es la segunda embestida del Gobierno en turno, en menos de un mes, en contra de la Constitución y del poder garante de su defensa. Ya anteriormente el Gobierno acusó a los miembros del Poder Judicial de la Federación de no acatar lineamientos de austeridad, ignorando por completo lo dispuesto en la Constitución en cuanto a la no disminución del salario de magistrados y jueces.

Evidentemente, estas dos posturas del Gobierno cargan un elemento populista muy explorado por ellos. El grueso de la población no entiende cómo funciona el equilibrio de poderes. De ahí, que cualquier ataque a las instancias que ellos no consideran “legítimas”, aun y cuando el mismo ataque vaya en contra de la ley, será celebrado por la muchedumbre que, obviamente, no conoce de límites constitucionales.

En el fuero común, sucede lo mismo en Chihuahua con el criterio del “nuevo amanecer”, de someter a prisión preventiva a todos los imputados de un delito, aun y cuando esto atenta contra la presunción de inocencia, y especialmente, contra el espíritu del Nuevo Sistema de Justicia Penal, que, al menos en teoría, es más garantista que el sistema viejo.

Por otro lado, han sido varias las voces que alientan al presidente a tomar decisiones arbitrarias, so pretexto de que él tiene los votos. Como si alguien lo hubiera nombrado monarca, y no presidente. Está tan subsidiada la opinión pública en México, que los aplaudidores no se dan cuenta lo grave que es entregarle a un mandatario todo el poder sin contrapesos. Lo mismo sucedió hace dos años en el Estado cuando el “pueblo bueno” le entregó a Javier Corral un cheque en blanco para intervenir en órganos constitucionales autónomos, o incluso en otros poderes.

Estos dos fenómenos, el nacional y el estatal, se dieron como un voto rencoroso, y vengativo, y muy pocas veces reflexivo. En el caso de Chihuahua, la gente empieza poco a poco a darse cuenta que las promesas de cambio hechas por Corral, no fueron más que más de lo mismo.

En el caso de López Obrador, su desgaste tardará más en empezar, en virtud del enorme margen por el que ganó.

Sin embargo, estas ‘maromas’ que existen por parte de los defensores de uno u otro régimen, para justificar las acciones de un Gobierno, vienen a demostrarnos algunas mentiras que abundan en la opinión pública. Ejemplos de ello fueron aplaudir los golpes que dio el gobernadpr Corral al Ichitaip, al Tribunal Superior de Justicia y a la Auditoría del Estado.

Por otro lado, la actuación del Gobierno federal en el sentido de intentar bajarle el salario al Poder Judicial, intervenir en el asunto de Grupo Modelo, la adquisición de pipas para transporte de hidrocarburos sin licitación, entre otras acciones, demuestran el profundo desprecio del gobierno por la división de poderes.

Lo más curioso de todo esto es que hay gente que aplaude esas acciones, aun sabiendo que van en contra de la ley. Cuando dicen que el pueblo busca democracia y rendición de cuentas, es falso. Si lo buscara, criticaría estas posiciones asumidas. Lo que el pueblo busca es cambiar de ‘monarca’ porque queda claro que no tiene a la democracia en un plan a corto plazo.