Opinión
OPINIÓN

El pequeño gobernador ante el embajador

Con su caminar desgarbado, recorrió los pasillos de Palacio para mostrar los murales de Piña Mora. La imagen acomodándose el cubrebocas y mirando a la cámara lo retrata de cuerpo entero

LA COLUMNA
de El Diario

sábado, 01 agosto 2020 | 06:00

-El pequeño gobernador ante el embajador

-Busca el secretario ‘controlar’ a los médicos

-Otra caravana, ahora es el ‘PIN Parental’

-Desperdicio de dinero en obras de casetas

Con su caminar desgarbado, recorrió los pasillos de Palacio para mostrar los murales de Piña Mora. La imagen acomodándose el cubrebocas y mirando a la cámara lo retrata de cuerpo entero.

A su lado el embajador norteamericano, bastante, mucho más alto, caminaba erguido y seguro con gran zancada.

Es Javier Corral, el gobernador empequeñecido a un lado del enviado plenipotenciario norteamericano, con quien trató asuntos domésticos, muy domésticos, y de presuntos delincuentes.

Se le olvida a Corral Jurado que las relaciones exteriores corresponden a la esfera federal. Y la extradición de Duarte camina en esas rúas.

Anda nervioso el gobernador porque López Obrador ya cantó que en dado caso los recursos desviados y que sean recuperados en los Estados Unidos son de los mexicanos.

Muchos de ellos son de indudable origen federal, y no pierden por ello la etiqueta.

Se encerró con funcionarios de su gabinete a piedra y lodo con el diplomático. Lo acaparó rompiendo cualquier protocolo como habíamos previsto, con esos fines. La ironía entre colaboradores, entre uno y otro equipo fue que, siendo americano Corral de nacimiento, debió ser asistido por traductores del inglés al español.

Anticipamos la respuesta de Christopher Landau, generalidades y parabienes. Su objetivo principal en esta visita fue dejar claro que requiere su país mayor apertura del estado para ampliar la capacidad de trabajo de la planta Ford en la ciudad de Chihuahua. Lo demás queda como accesorio.

Todas las decisiones e informaciones de primer nivel pasan por el edificio de Tlatelolco donde despacha Ebrard, allá en la Ciudad de México. No salen de Chihuahua.

A ese domicilio, donde le arreglaron a Corral la deficiente integración del principal ‘expediente X’, llegará alguna nota diplomática con el suceso correspondiente. La mano sobre el hombro de Corral lo dice todo.

Hubo exclusión de senadores, de la alcaldesa de la ciudad y de las fuerzas vivas de la representación social chihuahuense. Sólo algunos líderes empresariales.

Protocolo desastroso con pecadillo. Fue un funcionario de segundo nivel quien pasó al aeropuerto por el agente diplomático número uno de los Estados Unidos en México.

Corral se envaneció y no fue siquiera para enviar al dos de Palacio. En cambio fue Jesús Mesta, desde un gris escritorio quien tuvo la desafortunada misión que rompe cualquier precedencia diplomática.

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Toda una revelación ha sido el nuevo secretario de Salud, Eduardo Fernández Herrera. No por nada desde que llegó, el gremio médico se ha alzado con la exigencia de su cabeza, un movimiento que no ha dejado de crecer desde el nombramiento.

El funcionario al parecer ya superó la pandemia y la crisis del sistema sanitario, pues llegó -según lo que ha comentado con el poco personal directivo al que ha tratado- con el objetivo de ponerle orden al disparado gasto de la Secretaría de Salud.

Supuestamente su misión es corregir un boquete de 160 millones de pesos que tiene la dependencia. Según Fernández eso se arrastra desde tiempos inmemoriales y los dos secretarios previos a él, Ernesto Ávila y el fallecido Jesús Enrique Grajeda, nada hicieron por corregirlo.

Así que va sin clemencia a ver cómo tapa el hoyo, que en números gruesos es mínimo en un presupuesto de más de 72 mil millones de pesos que maneja el Estado.

Fuera de ese cuento del boquete y el déficit heredado, Fernández también ha revelado otro objetivo: ponerle controles a los médicos porque se cree que no trabajan lo suficiente y eso impide dar servicio eficiente a los pacientes. También se incluye fiscalizarles los medicamentos que recetan, que no se atrevan a dar medicinas de calidad si para eso existen las que son más baratas.

Este es el punto que está caliente en extremo y que ha generado el levantamiento del gremio médico. En la visión de los administradores que ahora el secretario ha llegado a empoderar, las deficiencias se deben a que los médicos no trabajan o sólo simulan que trabajan. Lo dicen por eso de que atienden además en el IMSS, el ISSSTE o en consulta privada, además de servir a Salud del Estado.

La amenaza de “meterlos en cintura” sin comprender ni valorar la función y la labor que realizan los médicos es lo que hay de fondo en ese movimiento de los doctores. De ahí que no han bajado la guardia en la junta de firmas en todo el estado para exigir al gobernador Javier Corral que cumpla el compromiso de dejar a uno de los suyos al frente de la Secretaría de Salud.

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Una nueva caravana de protesta arranca hoy a las dos de la tarde en la glorieta de Benito Juárez para marchar hasta El Punto. Convocan organizaciones aliadas en la Cruzada por la Familia a fin de exigir la aprobación del “PIN Parental”, al que tantas vueltas le han dado diputados locales y federales.

La marcha también se realizará en la capital del estado y en otras ciudades del país, por la molestia que han desatado los polémicos contenidos sexuales en el modelo educativo de primaria, sin haber tomado opinión siquiera de los padres de familia.

A nivel local ha sido la juarense Marisela Sáenz Moriel quien ha impulsado una reforma a la Ley de Educación para la aprobación del “PIN Parental”. Es una especie de excepción para que los padres decidan qué contenidos pueden o no pueden ver sus hijos en la escuela en materia de sexualidad.

La postura “conservadora” -como la llaman los que rechazan la reforma- exige darles la decisión a los padres de familia sobre la educación sexual de sus hijos. Ello choca con la otra corriente en contra del “PIN”. Ésta pide que el Estado ponga y disponga de dichos contenidos que se imparten a los niños y que normalizan preferencias sexuales no habituales.

En realidad ambas posturas, a favor y en contra del “PIN”, son igual de conservadoras: una se escandaliza con las nuevas realidades de la diversidad sexual; la otra pide a gritos que el Estado se meta hasta las sábanas y decida aspectos de la vida íntima de las personas, niños y familias.

Eso tiene atorado el punto en la Comisión de la Juventud y Niñez del Congreso, que encabeza la panista Marisela Terrazas y donde también participan Martha Lemus de Encuentro Social, Lourdes Valle de Morena, Rocío Sarmiento, de Movimiento Ciudadano y Deyanira Ozaeta, del Partido del Trabajo. Esa pluralidad mantiene empantanado el conflicto que amenaza con escalar.

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Un día no les gusta la pintura; la cambian. Otro día son las plumas, y para abajo. Ahora es el cemento hidráulico que por “error” fue colocado antes de unos supuestos sensores para las cámaras que contabilizan el paso de vehículos.

Es la caseta de cobro de Villa Ahumada. En las fotos correspondientes podemos apreciar a trabajadores con rotomartillos quitando el cemento colocado en lugar si mucho hace tres meses.

“Es una lástima ese desperdicio de dinero”, explica una de las cajeras al responder a conductores porqué nunca terminan “los trabajos” en la caseta.

Ahora entendemos la angustia del secretario de Hacienda del Gobierno del Estado, Arturo Fuentes Vélez, quien tiene directamente a su cargo la operación de las casetas de peaje.

Quiere renunciar porque sus “subordinados” no hacen adecuadamente su trabajo pero no los puede despedir porque son recomendados de jefes y más jefes. En esas cumplirá en poco tiempo los cuatro años al frente de un cargo convertido en rompecabezas.