PUBLICIDAD

Opinión

‘El Negro’ y ‘El Tavis’, nada de casualidades

Hablamos aquí el miércoles sobre el imparable poder de maniobra y armas a cargo del crimen organizado. Así es en la ciudad, en el estado y por todo el país

LA COLUMNA
de El Diario

domingo, 13 noviembre 2022 | 06:00

PUBLICIDAD

 El mismo miércoles que mencionamos aquí la ejecución de un fuerte líder delictivo perteneciente a los fraccionados Mexicles y analizamos en apenas unas líneas la capacidad operativa y de movilidad exhibidas por los sicarios, fue asesinado en el estacionamiento de la concurrida tienda Costco otro individuo ubicado por la Fiscalía General del Estado como principal generador de violencia en la zona occidente y noroeste de Chihuahua.

 Óscar Eduardo Vargas Romo, apodado “El Negro” o “El Tuerto”, fue cazado al anochecer del viernes 4 de noviembre por sicarios y alcanzado en la banqueta del centro comercial Las Misiones. Ocurrió momentos después de morir también acribillada metros antes una mujer que lo acompañaba. Ambos resultaron con largos violentos historiales.

PUBLICIDAD

 Octavio Domínguez Mendoza, a su vez, era conocido como “El Tavis” en el mundo de las corporaciones policiacas. Fue asesinado cerca del mediodía al salir de Costco junto con una mujer y un niño, presumiblemente integrantes de su familia. Estaban por abordar una Lincoln Navigator modelo 2021 de dos millones 039 mil pesos, según la factura correspondiente.

Hablamos aquí el miércoles sobre el imparable poder de maniobra y armas a cargo del crimen organizado. Así es en la ciudad, en el estado y por todo el país. Como consecuencia, tenemos estadísticas que hablan de más de 150 mil homicidios en la República durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador. En Juárez hay un promedio sostenido de 100 crímenes por mes, una buena cantidad de ellos cometidos contra mujeres. Muchos de los asesinatos son francamente sádicos.

 Vargas recientemente fue liberado de una cárcel federal en Chiapas en condiciones no explicadas por ninguna autoridad ni ministerial ni judicial. Solo se supo de él hasta que fue identificado como uno de los baleados y muertos en Misiones.

 Siempre fue señalado como uno de los más influyentes líderes de Los Mexicles en la ciudad y operador sicario durante años al servicio del Cártel de Sinaloa en el Valle de Juárez.

 Las mismas policías le adjudicaban su participación en al menos 200 crímenes, masacres entre ellos, pero estuvo preso solo cinco años por uno solo de dos homicidios que le generaron expediente. Nadie en las instancias de gobierno se atreve a hablar del caso.

 “El Tavis”, por su parte, era ampliamente conocido al interior de las policías como importante generador de violencia en la región noroeste y occidente del estado, pero es desconocido que tuviera orden u órdenes de aprehensión en su contra.

 El presidente municipal de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, dijo a los periodistas contar con información de que Domínguez, efectivamente, era identificado como activo líder delictivo en “otra zona de Chihuahua”.

 Fue ubicado extraoficialmente como jefe de un grupo armado que ingresó a finales de septiembre de este año a la ciudad de Guerrero (en la zona manzanera de Cuauhtémoc) al frente de un convoy de 10 camionetas aparentemente con la intención de presentarse como “nuevo jefe de esa plaza”, de La Línea.

 Carlos Comadurán Amaya, presidente municipal de aquel lugar, admitió ante periodistas de El Diario que hubo presencia del grupo armado, pero sus integrantes no cometieron actos de violencia.

 Desde entonces, Domínguez anduvo a salto de mata, pero evidentemente no cuidándose de los policías, sino de quienes manejan aquella región dentro de la misma poderosa organización.

 A través de redes sociales (publicado el texto íntegro en la edición de El Diario del pasado 10 de noviembre), “El Tavis” fue amenazado días después de su incursión en Guerrero y calificado como traidor.

 Involucraron como sus cómplices a un comandante de la Policía Estatal de apellido Ramos y al actual fiscal de la zona norte con sede en esta ciudad, Jesús Manuel Carrasco Chacón, antes fiscal justo en la zona occidente. Retaron a “El Tavis” a “salir a un topón”. No hubo ninguna reacción oficial.

 Al momento de ser ejecutados no parecía preocupar mucho ni a “El Negro” ni a Domínguez la policía. Fueron asesinados en dos de los lugares más populosos de la ciudad, Misiones y Costco, incluso en este último sitio había una patrulla de la Policía Estatal. En ambos sectores hay también permanente presencia de policías municipales.

 De ese tamaño es el despliegue delictivo. Los sicarios cruzan entre decenas, cientos de personas, ubican a sus objetivos, acaban con ellos y escapan sin mayores obstáculos. Este mes en Juárez van más de 40 personas privadas de la vida en esas y otras condiciones.

 Queda en calidad de innegable que ocurre de esa manera porque durante los últimos lustros fueron debilitadas las instituciones de seguridad e inclusive las de justicia y como consecuencia casi natural fue tomado el poder por los grupos delictivos no solo en los niveles operativos callejeros, sino desde las grandes organizaciones que proveen a las inferiores armas, drogas y dinero.

 Los dos casos colocados hoy como ejemplos frescos están relacionados con la violencia de grupos bajos e intermedios peleando hasta domésticamente, al interior de sus propias facciones, por el control de territorios y/o por el cobro de traiciones entre ellos mismos.

 Es altamente posible que “El Negro” haya sido víctima de la confrontación registrada al interior de su grupo, los numerosos Mexicles, unos liderados desde el interior del Cereso estatal de Juárez; otros dirigidos desde un Cefereso ubicado en el sur del país, en el mismo donde permaneció un tiempo Vargas Romo.

 La FM (Fuerza Mexicle) ha sido detectada con influencia importante también en la ciudad de Chihuahua, desde que fueron trasladados un buen número de ellos a los Ceresos de allá.

 Y también es posible que una de las principales causas que motivó la agresión tenga que ver, aparte de la mera división, con la sangrienta pelea librada por el control del tráfico de migrantes, en el que casualmente empezaba también a involucrarse “El Tavis”.

 Debió ser muy audaz Domínguez, o sentirse extremadamente confiado, para andar de compras en Juárez en medio de la brutal guerra por los “pollos” que por miles siguen llegando, o son traídos, a esta frontera en busca del sueño americano.

 Aquí hemos hablado y múltiples reportajes han sido publicados sobre el negocio ilegal que representa el manejo de los indocumentados. Quienes son guiados por polleros deben pagar desde tres mil hasta 10 mil dólares cada uno. Más de la mitad del promedio de 30 mil mensuales que son “asegurados” en El Paso contaron con la guía de bandas dedicadas a ello.

 La diferencia en solo cinco días entre el asesinato de “El Negro” y “El Tavis” pudo ser mera casualidad, aunque ambos tuvieran como una de sus actividades al tráfico de indocumentados, pero lo desafortunadamente innegable es que este tipo de hechos serán repetidos mientras no retomen las instituciones la autoridad que les corresponde. No dejan de ser terribles las escenas en las que aparecen incluso niños como víctimas del fuego entre los grupos en guerra.

 

 

 

PUBLICIDAD

ENLACES PATROCINADOS

close
search