Opinión

El Municipio no se acaba en Ciudad Juárez

En Juárez somos en total un millón 391 mil 180 habitantes y solo en Ciudad Juárez un millón 379 mil 550

Elvira Maycotte
Escritora

viernes, 24 septiembre 2021 | 06:00

Es muy común que hablemos indistintamente de Ciudad Juárez y el Municipio de Juárez, y es lógico: cerca del 99 por ciento de la población del Municipio radica en Juárez, aunque en términos territoriales, ocupa solo un tercio del total. Bien pudiéramos aprender de memoria estos datos, al fin y al cabo son solo eso, datos… sin embargo hay mucho más de fondo detrás de ellos. 

En Juárez somos en total un millón 391 mil 180 habitantes y solo en Ciudad Juárez un millón 379 mil 550. Lo conforman más de 300 localidades y además de Ciudad Juárez, según el número de habitantes le siguen San Isidro con tres mil 477 habitantes; Loma blanca con dos mil 764; Samalayuca con mil 518; San Agustín mil 319; El Millón 608; Jesús Carranza 434; Alfredo B. Bonfil (Lomas de Poleo) 307, San Francisco 164 y apenas con mil 39 personas el resto de los otros asentamientos, esto para 2020.

En realidad el crecimiento poblacional no ha sido tan vertiginoso como lo fue en los últimos cinco años del siglo XX, cuando crecíamos a un ritmo de 40 mil personas en promedio por año: de 2010 a 2020 el Municipio vio aumentar su población en 59 mil 49 habitantes, de ellos 58 mil 546 en Ciudad Juárez, esto es solo 503 en los más de 300 asentamientos rurales. Mas aquí no acaba todo: excepto Loma Blanca, Samalayuca y Lomas de Poleo, que tienen una clara vinculación física con la única localidad urbana: Ciudad Juárez, todas las localidades registraron despoblamiento.

Estos vaivenes y escenarios cambiantes han vuelto locos a quienes realizan ejercicios de planeación y, dicho sea de paso, también un poco a quienes han estado al frente de las administraciones municipales que en ciertos momentos, principalmente en los primeros 15 años del siglo XXI, no se han interesado mucho en dar seguimiento a los instrumentos normativos. 

Lo cierto es que con una visión miope, todos han fijado los reflectores en Ciudad Juárez, ¿miope? Me preguntarán ustedes, y yo afirmaré: sí, miope. Primero, porque solo vemos lo que tenemos más cerca y lo que parece lejano, es borroso. En otras palabras, privilegiamos el cortoplacismo y atendemos primero lo que tenemos enfrente o creemos urgente. ¿Lo importante? No lo se.

Esta misma miopía no ha permitido que se consolide la visión de una región metropolitana que fortalezca el rol que tiene el municipio, y no solo Ciudad Juárez, a nivel binacional.

El monstruo de las mil cabezas, Ciudad Juárez, se “come” todo. Históricamente ha ocupado la atención -y presupuesto- de lo que tiene que ver con el Municipio, como si el resto de las localidades no existiera: para efectos prácticos y para su mala suerte, son objetos lejanos y borrosos. 

Hasta cierto punto, es comprensible. Todo problema adopta mayor magnitud cuando sucede donde hay mayor número de personas. Sin embargo, es posible, y necesario, corregir esta visión miope. 

Hemos dejado en el olvido los años de gloria de El Valle de Juárez que lo colocaron a nivel mundial entre los principales productores de algodón de la más alta calidad: nuestro ¡oro Blanco! ¿Quién no recuerda los días de campo en El Valle? Las discadas al pie de los fresnos, las cosechas de chile... aquellas remojadas en el cauce de los arroyos… Los jóvenes de hoy, no.

Separamos el pasado como si nada tuviera que ver con el presente; hemos descuidado a tal grado esta visión regional que ante el abandono real que han sufrido los habitantes de El Valle de Juárez, cargando el sinsabor de dejar su hogar, han dejado su vida atrás para convertirse en número más en la ciudad. Hemos desperdiciado la oportunidad de complementar esta ciudad gris con la vitalidad del campo, como si la vida urbana fuera autosuficiente y no dependiéramos de él.

Hace unos días en las páginas de este diario, Iván González Ibarra* nos instruía: “La comprensión de nuestra historia nos ayuda a valorar el entorno y el pasado común, también nos permite construir un juicio crítico que nos orienta para entender el presente. Conocer y comprender el pasado, permite que la comunidad ponga en marcha determinadas acciones para construir un mejor futuro, valorando sus antecedentes […] ¿Cómo se construye la memoria histórica? Cuestione su presente, recuerde su pasado, reflexione sobre lo que ha cambiado y lo que sigue igual”.

Por mi parte, deseo subrayar doblemente a las autoridades que recién asumen su administración, que el Municipio de Juárez va mucho más allá de Ciudad Juárez, para que no permitan que la inseguridad, soledad y abandono siga carcomiendo su gloria desde lo más profundo de sus raíces.

*En su artículo “La Feria del Algodón”, publicado el 17 de septiembre.

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