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Opinión

El milagro del amor

Una de las celebraciones más importantes de la religión católica es la que pudimos vivir en estos días llamada la Semana Santa

Ma. Guadalupe Mancha V. / Abogada

sábado, 30 marzo 2024 | 06:00

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Una de las celebraciones más importantes de la religión católica es la que pudimos vivir en estos días llamada la Semana Santa. La Semana Santa es el conjunto de festividades que se realizan la última semana de Cuaresma, inicia con el domingo de ramos con la entrada de Jesús a Jerusalén entre alabanzas y palmas, continúa con el Jueves Santo con la última cena, le sigue el Viernes Santo que recuerda la crucifixión, el Sábado Santo que es el día de duelo y vigilia y termina con el domingo de pascua donde celebramos la resurrección del señor.

Esta tradición católica conmemora los últimos momentos de la vida de Jesús y en cada día de esta semana se realizan determinadas actividades en los templos católicos de la ciudad. Los católicos viven esos momentos tan especiales al acompañar a Jesús desde el jueves con el lavatorio de pies y bendición del pan, luego el viernes en el viacrucis, crucifixión y marcha del silencio con María, hoy con la Vigilia Pascual y bendición del agua y mañana con la gran celebración de su Resurrección.

Desde que tengo memoria soy católica, pero realmente me convencí de mi religión cuando en una clase de la licenciatura en derecho uno de mis maestros mencionó a Jesús, él nos dijo que creyéramos o no en ese hombre, él había marcado la historia de todos nosotros desde el momento que nació, y es muy cierto y si no me cree revise el calendario que señala antes y después de Cristo, entre otras cosas, pero lo que les quiero compartir es que el maestro dijo que Jesús había sido el mayor humanista que el mundo haya conocido, ya que su mensaje fue siempre el de amar al prójimo y perdonar toda circunstancia y ofensa.

Si me detengo un poco a analizar lo que esto significa, no terminaría de escribir, pero solo quiero mencionar que es verdad, Jesús fue la más grande prueba de amor, al dar su vida por todos nosotros, y quizá usted piense que es solo una historia, y si es así, es una muy buena historia que podemos usar de ejemplo en nuestras vidas y que justo en estos momentos de tanta violencia y hostilidad talvez nos ayudaría a cambiar.

Jesús de Nazaret vino a este mundo a dos cosas, a enseñarnos el significado del amor y el sacrificio y a enseñarnos a perdonar, él curó enfermos, alimentó a los pobres, resucitó a los muertos y nos demostró que todo puede ser posible cuando de verdad se cree. Jesús vivió como un ser humano humilde, él fue alabado por mucha gente cuando estaba en la cima de su poder y cuando fue arrestado esa misma gente que lo alababa lo crucificó, ¿cuántos “amigos” hemos perdido en nuestras malas rachas? 

También tuvo un amigo que fue su discípulo y lo traicionó al venderlo a los soldados judíos, y Jesús a pesar de esto lo perdonó, yo les pregunto ¿a cuántos de nosotros nos ha traicionado algún amigo? Pudiera relatarles muchísimas cosas de la vida de Jesús, pero mi mensaje es el siguiente: si tú que me lees te encuentras en una situación difícil, de pobreza, enfermedad, depresión, soledad o eres una persona que hace daño al prójimo con chismes, robando o mintiendo, les digo que hay alguien que hace mucho tiempo dio la vida como prueba de que el amor y el perdón todo lo pueden hacer nuevo.

Sin duda alguna, es admirable como Jesús predica el amor y el perdón, en la actualidad podemos ver un mundo lleno de envidia, competencia, deslealtad, etc., sin embargo, podemos detenernos y ver la miseria con la que esas personas viven y así podremos entender porque hacen daño a los demás.

Les animo a reflexionar sobre la vida de Jesús, sobre aquel hombre que mientras moría, desde la cruz, oraba por quienes lo crucificaban y este mis queridos lectores es el misterio de la fe católica, es el milagro del amor.

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