El ‘máiz’ de Jesusa

El maíz es un cereal cuyo ciclo histórico ha evolucionado de forma paralela al desarrollo de nuestra cultura y de nuestros pueblos

Sixto Duarte
Analista
martes, 30 abril 2019 | 06:00

El maíz es un cereal cuyo ciclo histórico ha evolucionado de forma paralela al desarrollo de nuestra cultura y de nuestros pueblos. Este cultivo milenario ha formado parte de prácticamente todos los pueblos originarios de lo que hoy es México. No se entiende ninguna de las etapas históricas de nuestro país (y allende nuestras fronteras), sin el maíz.

México es la cuna del maíz, cuando hace más de nueve mil años, una planta silvestre llamada teocintle fue tomada, manipulada y transformada en un cultivo útil, realizando lo que se conoce en biología como el proceso de domesticación. Esta acción, parteaguas en la historia del mundo, tuvo lugar en lo que ahora es sur de México, y fue llevada a cabo por los pobladores originarios de las riberas del Balsas.

En la cosmovisión maya, según el Popol Vuh, el hombre (y la mujer para no incurrir en una licencia que pudiera estimarse discriminatoria) fue creado a partir del maíz por parte de los dioses. Hay incluso una obra del Nobel de Literatura guatemalteco, Miguel Ángel Asturias, llamada “Hombres de maíz” que rememora la leyenda maya.

En la actualidad el maíz tiene diversos usos principalmente, cumple una misión alimentaria, no únicamente en México, sino en el mundo. A pesar de ser éste el lugar donde surgió el maíz, México no es el principal productor de este grano. Sin el menor resquicio de duda, el maíz es un regalo de México al mundo.

La semana pasada la senadora por Morena Jesusa Rodríguez presentó ante la Cámara Alta una iniciativa con proyecto de decreto por el cual se expediría la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo.

Curiosamente, lo que llamó la atención de dicha iniciativa fue la forma en que la senadora lo hizo. Desde días antes de hacerlo comenzaron a circular videos en las redes sociales mediante los cuales la también directora artística hablaba con algunas personas que portaban máscaras de la Ofrenda 4 de Tabasco, reiterando su postura indigenista y mexicanista.

Un día antes de presentar la iniciativa, la senadora, en un video publicado en sus redes sociales, pregunta a uno de los personajes enmascarados antes descritos, que si el maíz terminara, ¿morirían los mexicanos? La estatua simula responder que no morirían todos los mexicanos, sino que moriría toda la humanidad.

Este performance artístico desató toda clase de críticas en las redes sociales a la senadora, acusándola de frívola, y lanzándole todo género de insultos. Lo que la mayoría de las personas no advirtió, fue la importancia y trascendencia de la iniciativa de la senadora Rodríguez.

La forma de presentar su iniciativa debe ser respetada y valorada. El Senado, al formar parte del Poder representativo, es un mosaico pluricultural que evidencia la diversidad que existe en nuestro país. Rodríguez, apelando a su perfil artístico, presentó dicha iniciativa de esa forma tan singular. Tan llamativa fue la manera de hacerlo, que a la fecha seguimos hablando de la forma y no del fondo.

En lo personal, me gustó que la senadora Rodríguez presentara su iniciativa de esa manera. Siempre nos quejamos que los legisladores trabajan poco, y cuando al fin una legisladora presenta trabajo, se le critica por la forma en que lo hizo, pues los líderes de opinión pusieron atención a un problema que debe atenderse.

La iniciativa, me parece, es muy valiosa. El tratar de rescatar el maíz nativo y originario no es únicamente una cuestión de rescate de nuestras tradiciones, sino también involucra otros aspectos, como evitar el uso y consumo de semillas y maíz transgénico, agroquímicos, entre otros productos. Según la iniciativa, el uso de maíz transgénico y de diversos agroquímicos ha traído como consecuencia la erosión de los suelos, la contaminación de los ríos, el debilitamiento del maíz, y por ende, una bofetada a nuestro legado histórico y a los pueblos autóctonos en donde el maíz es el eje de desarrollo de su cultura. Como ejemplo, la semilla de maíz transgénico de Monsanto se encuentra ya prohibida en diversos países.

El maíz genéticamente modificado pone en entredicho y riesgo la biodiversidad de la planta, además de atentar contra el legado histórico. La iniciativa cumple con diversas metas que estimo son importantes para el desarrollo del país; por un lado, se cumple con un objetivo de garantizar la soberanía alimentaria del país, al no depender de factores externos para garantizar el cereal de mayor consumo en México. Por otro lado se reivindica a la clase campesina de nuestro país.