Opinión

El Juárez que queremos

Empiezan los suspirantes a tomar sus estafetas para convencer al electorado de lo que prometen.

Víctor Guzmán
Académico

miércoles, 13 enero 2021 | 06:00

Sin importar las condiciones de salud ciudadana, con una economía por los suelos, inversionistas retirando sus acciones de la nación, estado y ciudad y para terminar, el despunte de la violencia a los picos más altos, con todo esto y más empiezan los suspirantes a tomar sus estafetas para convencer al electorado de lo que prometen.

Este 6 de junio se realizará una jornada electoral en los 32 estados del país, y es considerada la elección más grande de la historia de México. En el estado de Chihuahua se preparan los precandidatos para ejercer sus mejores estrategias de marketing político, pero antes deben ser los ungidos por su partido para poder contender. Ciudad Juárez se convierte en un botín político por ser la entidad dentro del estado con mayor cantidad de votantes, siendo la entidad más poblada. Ahora sí hay visitas de los interesados, hasta en caravana y con una momentánea y fingida sonrisa.

Es la política de toda la vida, sólo que ahora con herramientas tecnológicas que llegan a más personas en tiempo récord. No es lo mismo pintar una barda que sólo la vean las personas que pasen por ese lugar, a una imagen o video pagado en las redes sociales que vaya directamente a los posibles votantes, que será vista por miles en minutos, según el presupuesto invertido. Situaciones como estas han cambiado la forma de llegar a los nuevos engañados. Los mercadólogos son en este momento los encargados de dar vida a la imagen y propuestas de los contendientes.

Aun con ello, esperamos una nueva forma de hacer política, que no continúen con el despotrique personal del contrincante, que es una forma muy común para desprestigiarlos y sacarlos de la contienda, o el apadrinamiento de candidatos que no tienen ni un comino de conciencia de lo que es la política, mucho menos de la forma de trabajar en ese puesto. Y uno de los casos más comunes, el dejar al sucesor para tapar las atrocidades y robos hechos en la administración del padrino, tampoco es buen augurio, ya que lo primordial será el pagar la deuda al antecesor.

Necesitamos personas preparadas para los puestos de gobierno, ya que está muy contaminado y amañado este proceso para elegir a los representantes del pueblo. En entrevistas de medios a dichas personas, vemos cómo candidatos a un puesto de diputación estatal, prometen hacer canchas de basquetbol, banquetas, escuelas, etc. cuando su función es legislar, cambiar, modificar, iniciar leyes, políticas públicas que mejoren la calidad de vida de los que representan. Este es sólo un ejemplo de varios.

Por ende, la necesidad de analizar el desarrollo político del contendiente, lo que ha conseguido en otros puestos de gobierno, su desempeño como funcionario público y su ética profesional. También es necesaria la sangre nueva, de ideas frescas e innovadoras, con propuestas creíbles y coherentes. Que realmente se note su entusiasmo por lo que hace y no lo vea como un trampolín político –económico tal cual muchos lo hacen. 

Necesitamos políticos valientes y nobles a la vez. Con ganas de ver una nación libre de corrupción y violencia, que quiera una tierra sin hambre y con prosperidad, para todos y no sólo para su beneficio.

Esperamos y lleguen esos contendientes y sepan convencer de buena fe y sobre todo con hechos, no deseamos más verborrea falaz, porque esa ya la conocemos y por eso nos encontramos en estas deplorables condiciones.