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Opinión

El Juárez que merecemos

Hay dos frases que tengo incrustadas en la memoria desde muy joven, la primera es aquella que dice: 'el Juárez que todos merecemos'

Erasto L. López
Analista Ciudadano

jueves, 10 noviembre 2022 | 06:00

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Hay dos frases que tengo incrustadas en la memoria desde muy joven, la primera es aquella que dice: “el Juárez que todos merecemos”. Sinceramente, no recuerdo quien fue el político que la dijo por primera vez, pero desde mis años de educación primaria solía escuchar dicha frase, en la televisión, en la radio, en los periódicos y en las bardas pintadas con ese eslogan político. Cada tres años, esa frase sale a la luz para convencernos de que todos merecemos una ciudad mejor.

Sin embargo, con el pasar de los años me he dado cuenta de que esa frase se queda perdida en un espacio muerto. Durante el período de elecciones se saca del cajón, se utiliza como propaganda y se vuelve a guardar, escondida en el polvo, para que nadie la recuerde y así sea más sencillo de incumplir. 

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Pero, definitivamente no es algo que se pueda esconder, nuestra ciudad está cada vez más deteriorada. Veo con tristeza como es que, en lugar de mejorar, parece que todo empeora. Muchos proyectos a medias que no tienen ni pies ni cabeza. Recuerdo cuando se inició con el proyecto de la remodelación del Centro Histórico, en el que se proponía hacer un espacio peatonal, modificando la avenida 16 de Septiembre con el fin de que los ciudadanos pudiéramos aprovechar y caminar por el primer cuadro de la ciudad, sin embargo, al cabo de un corto tiempo, esos espacios se vieron invadidos por vendedores ambulantes, que acapararon cada centímetro para ofertar alimentos poco higiénicos y productos chinos. Del orden nació el desorden y hasta la fecha, Ciudad Juárez tiene uno de los centros más tristes y sucios de todo México. 

Otro espacio tirado al olvido es el Parque Central. Recuerdo aquellos años en los que se prometió que ese espacio sería equiparable con áreas verdes de grandes ciudades. Un espacio pensado para recreación familiar, actividad deportiva e incluso una tirolesa como actividad extrema. Todo eso, se fue por un agujero. Los espacios están ocupados por vendedores de comida, que con sus desperdicios no han hecho más que ensuciar el hábitat y mal nutrir a los animales de la zona, incluido al ya fallecido Modesto. Los corredores están descuidados, al grado de que no se puede uno ejercitar como se pensó. La tirolesa se convirtió en una atracción abandonada, su estructura tubular sirve de pizarrón para que las parejitas de enamorados, con sus grafitis, se juren amor eterno. 

Como olvidar las ciclovías, las cuales fueron anunciadas como parte de la ciudad del futuro, pero estas están intransitables, pues son un riesgo para los ciclistas. Así es, aquello que se supone que debería ser una protección para que los ciclistas circulen de manera segura, se convirtió en una trampa para ellos; ciclovías sucias, con baches, con lodo y algunas hasta con alcantarillas abiertas, totalmente deplorable. 

Antes de que se me acaben las letras, debo mencionar la segunda frase que tengo en la mente: “Los juarenses somos resilientes”, es una forma muy adornada de decir que, cada tres años, que cada proceso de elección, a los juarenses nos ven la cara, y que de cierta forma “aguantamos vara” de aquellas promesas de campaña vacías, de todos los proyectos idiotas y sin sentido que las administraciones hacen y dejan inconclusas o sin seguimiento. 

Cada que recuerdo estas frases no puedo evitar preguntarme, ¿en realidad este es el Juárez que nos merecemos? 

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