OPINIÓN

El hermano de Corral en actividades oficiales

No hay explicación lógica para el mero acompañamiento, sobre todo cuando a principios de la administración Roberto estuvo ubicado en un modesto cargo bastante alejado de los reflectores en Pensiones

LA COLUMNA
de El Diario
miércoles, 21 agosto 2019 | 06:00
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• El hermano de Corral en actividades oficiales


• Fue una ‘chirinola’ que produjo gran dolor


• El profe Chaparro con el chicote en mano


• Planta Peniche a fiscales del  ‘Triángulo Dorado’


Al final de cuentas la asistencia al juego de Bravos el domingo en el Benito Juárez puede ser considerado un acto personalísimo, con todo y el acompañamiento de regidores y escoltas dependientes del presupuesto público.

Ahí estuvo el gobernador, Javier Corral, flanqueado también por sus hermanos Leticia y Roberto. Domingo. Asueto. 

Pero el lunes siguió acompañado el mandatario de su hermano Roberto en actividades eminentemente laborales. Fue ubicado por los fotógrafos al menos en la firma del convenio para la recuperación de vivienda en Parajes de San José.

Ese evento fue presidido por el director general del Infonavit, Carlos Martínez Velázquez. Acordaron la recuperación de las primeras 500 viviendas de un paquete que es cuatro veces mayor, pues Juárez es la ciudad del país con más viviendas abandonadas. No por nada, su entorno es desolador: ni escuelas, ni servicios médicos, ni parques...

Roberto Corral fue ubicado en primera fila del evento junto con funcionarios de primer nivel del Gobierno del Estado. Tenemos las imágenes en la versión digital de La Columna.

Sabremos pronto si acudió sólo como enigmático acompañante de su hermano o hay algo más entre manos.

No hay explicación lógica para el mero acompañamiento, sobre todo cuando a principios de la administración Roberto estuvo ubicado en un modesto cargo bastante alejado de los reflectores en Pensiones Civiles del Estado. Aparentemente debió dejarlo.

La figura de Lety frecuentemente junto al gobernador no sorprende, es su operadora personal y política; le manejó la sucesión en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (perdió) y ahora manejó la elección en el PAN municipal (también perdió), pero desconocemos la función de Roberto. Nada se oculta para siempre bajo el sol de la política.

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Intentó minimizar a mera ‘chirinola’ el gobernador la derrota de su candidato Rubén Trejo por la presidencia del Comité Municipal del PAN juarense pero el lunes no pudo ocultar el dolor a lo largo de las actividades que desarrolló en esta frontera. 

Sólo la agenda obligada lo mantuvo acá; su ánimo era para haber suspendido todo ese día e inclusive hasta la presentación del ficticio programa de inversión que tiene calendarizado para mañana en el Centro Cívico Paso del Norte.

De entrada, no se aparecieron por ninguno de los eventos el subsecretario de Desarrollo Social, Ramón Galindo, ni su mano derecha y operador estrella, Rogelio Loya Luna.

El equipo de Trejo-Lety los responsabilizan de haber traicionado la estrategia de llevar a su causa votos de otro de los contendientes, Sergio Acosta, pero al final del día esos votos aparecieron favoreciendo al ganador, Joob Quintín.

No quiso saber Corral nada de Galindo ni de Loya durante todo el lunes aunque por lo pronto no se atrevió a tomar medidas radicales en su contra, como irlos separando de su cargo. Varias voces se lo sugirieron.

Otro dato que contradijo la mera ‘chirinola’ del mandatario fue la presencia del nuevo presidente del PAN, Quintín, tanto en la firma de las 500 casas recuperadas como en las oficinas estatales de Pueblito Mexicano.

No fue Quintín a rendir pleitesía ni a aplaudir al gobernador, sino a acompañar y saludar a su amigo y operador político, el titular de la Comisión de Vivienda del Estado, Carlos Borruel Baquera, factor importante en el triunfo contra el también funcionario de la misma dependencia, Abelardo “El Bayo” Valenzuela.

Corral apenas sí saludó al flamante nuevo dirigente de su partido hasta el Pueblito Mexicano, no antes.

Ni como distractor el término ‘chirinola’ ocultó piel adentro el suplicio de la derrota. Esa es la realidad.


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Con chicote en mano debió salir el dirigente estatal de Morena, Martín Chaparro, a recorrer el estado para advertir a los aspirantes cómo son las nuevas reglas del juego en el partido del presidente López Obrador.

En la víspera de la emisión de la convocatoria para elegir a quien será su sucesor, comenzó sus llamados en Chihuahua el lunes y ayer en esta frontera. En los días siguientes irá a los demás puntos del estado con mayor cantidad de militantes morenistas.

Algunos creyeron que el profe andaba en plan de papá regañón de los aspirantes a la gubernatura, Juan Carlos Loera y Cruz Pérez Cuéllar, por las referencias de que en Morena no ganan quienes hacen más fiestas o acuden a más bautizos, funerales y quinceañeras para lucirse.

Pero el mensaje no era para el superdelegado o el senador, que andan cada uno por su cuenta con la mira puesta en el año 2021, sin reparar en que antes están 2019 y 2020. 

El mensaje de don Martín no se dirigía a los precandidatos a la gubernatura, sino a quienes buscan la dirigencia estatal, algunos de los cuales comenzaron a descalificar la convocatoria antes de que se emitiera.

Es que no acababan de digerir que para ser candidato a dirigente primero deben ser consejeros del partido y para ello necesariamente deben ser militantes desde antes de 2017, a fin de evitar la llegada de algún oportunista neomoreno.

Además no acaba en una consejería la aventura, sino que deben reunir la suficiente cantidad de delegados –cada uno tan autónomo e independiente como rebelde– para lograr los votos luego de autopostularse como aspirantes.

Si se toman en cuenta todos esos candados de forma estricta, ni el mismo Chaparro tiene garantizada su postulación, y eso que es de los que conoce las entrañas morenistas.

Por ello la urgencia de que quienes quieren ser dirigentes se olviden de entrevistas, menciones en columnas y mesas de café, mientras no hagan la tarea al interior.


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Desde Durango llegó el dato sobre el plantón a cargo del fiscal general del Estado, César Augusto Peniche Espejel, en cónclave con sus similares de aquella entidad, Sonora y Sinaloa.

La fiscal de Durango, Ruth Medina Alemán, confirmó que la reunión se llevó a cabo con “presencia virtual” de Peniche, sólo unos minutos de teleconferencia y adiós. 

Los fiscales de Sonora, Durango y Sinaloa abordaron la creación de una unidad especializada para completar expedientes de actos delictivos cometidos en los linderos de las cuatro entidades, Chihuahua incluido.

Obligó a esa reunión y a la creación de esa unidad la cada vez mayor cantidad de ejecuciones, secuestros, extorsiones, etc., que se llevan a cabo por bandas criminales y/o cárteles que operan en los cuatro estados.

Sin duda ahí debió estar Peniche, estadísticas y expedientes en mano, pero nada.


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La nueva División Caminos de la Policía Vial del Estado –con la que el comisionado de Seguridad, Óscar Alberto Aparicio, pretende relanzar la imagen de las fuerzas estatales– está por abortar.

En el proceso de creación de la corporación, que tendría jurisdicción en las carreteras de toda la entidad, hay quienes ya tienen medio proyecto con asteriscos y tachitas, por el alto costo financiero y político que representa.

Desde adquisición de patrullas y reforma a la ley para incluir la nueva división en la Policía Vial –que sólo tiene jurisdicción en la capital, Ojinaga y Villa Ahumada, porque en el resto del estado esa labor es facultad municipal– todo parece hecho para generar sospechas.

A nadie convence eso de que va a apoyar a la Policía Federal en la vigilancia de caminos, como tampoco que sus fines no sean meramente recaudatorios; o peor, con visos hacia la corrupción.

Básicamente sería una extensión de lo que antes era la Dirección de Vialidad, sólo que con agentes armados y dispuestos a cazar paisanos incautos en los tramos estatales. 

Ni de chiste sería para combatir el crimen o para ponerles multas por exceso de velocidad a los sicarios que viajen en sus convoyes de blindadas.

En suma el proyecto no es razonable, como tampoco es necesario, menos sin una estrategia sólida de seguridad. Falta que Aparicio se aferre y desde el Palacio de Gobierno le compren el juguete nuevo.