Opinión

El gran ganador

Termina en Washington un período turbulento pero deja muchísimas enseñanzas

Rafael Soto Baylón
Analista

miércoles, 11 noviembre 2020 | 06:00

No voy a ser un profeta del pasado. No diré “yo ya sabía que las elecciones en Estados Unidos las ganaría Joe Biden”. Y sí temí cuatro años más de una persona desequilibrada gobernando no solo al país más poderoso sino teniendo en vilo al mundo. “El racismo, la discriminación, el machismo, la homofobia, la violencia se habrán de consolidar”. Pensé.

Termina en Washington un período turbulento pero deja muchísimas enseñanzas. ¿Quién resultó derrotado? ¿Trump? ¿El fanatismo racial? ¿La irracionalidad? ¿La intolerancia? De ninguna manera. La primera víctima es la sociedad norteamericana porque queda más confrontada que nunca. Pero hay un triunfador indiscutible: el populismo.

El populismo se apoderó de varias naciones: Trump en EU, Narendra Modi, en India, Bolsonaro en Brasil y López Obrador en México. Las elecciones de los primeros les deja a los actuales y a los futuros sabias enseñanzas para no sufrir el destino de Donald. He aquí las más importantes:

Mienta. A los seguidores no les importará la mentira, la falsedad. Trump dice un promedio de casi 30 mentiras diarias. Si los critican, llámenlos socialistas o conservadores, descalifíquenlos, ignórelos en su momento. Ni los vea ni los oiga.

Sea inconsistente. Eso de la lógica déjelos para los intelectuales que se dedican a buscar pretextos para atacar al presidente. Al pueblo bueno y sabio no le importan sus contradicciones. Finalmente los seguidores le son incondicionales.

Use un lenguaje florido y populachero. Los ciudadanos incultos son los más y a ellos les causará gracia. Use términos escatológicos, groseros y vulgares. Refiérase despectivamente, muy despreciativamente, a los enemigos del cambio, a los contrarios. Son traidores a la patria.

Mande al demonio a las instituciones que no pueda controlar. Esto es de suma importancia porque en caso de no tener bajo su mando al Instituto Nacional Electoral descalifique su misión, su trabajo y sus decisiones. Esto provocará que las personas desconfíen y se abstengan de votar, y eso lo beneficiará.

Aprenda que por la vía democrática se llega al poder, por la vía democrática se conserva el poder y por la vía democrática se puede perder. Por eso hable de la democracia con respeto, pero que la sociedad entienda que la democracia solo es válida si beneficia a los intereses populistas. 

Hable sin parar de la ineficacia del INE, de los Institutos Electorales Estatales y del Supremo Tribunal Electoral de la Federación y promueva la idea de que si las elecciones no son favorables es porque estas instituciones cometen fraude. 

Jamás reconozca triunfos de la oposición. Felicite de inmediato a políticos como Luis Arce, candidato del MAS, el partido de Evo Morales. Pero no se le ocurra reunirse con los gobernadores electos de Coahuila ni Hidalgo. La derrota siempre es huérfana y no faltará a quiénes culpar por el descalabro electoral. Dígales que si él hubiese dirigido las campañas el resultado sería distinto.

Sea el Iluminado. Usted, amable populista, es el único que tiene siempre la razón. No es necesario probar lo que afirma. Si usted dice que hubo fraude es porque hubo fraude. Y grite por todos lados “¿saben por qué digo que hubo fraude? Pues porque hubo fraude”.

Cambie las reglas electorales para que independientemente del proceso los resultados siempre le sean favorables. Establezca en el artículo primero “El presidente en funciones nunca se equivoca”. Y el artículo segundo “si el presidente se equivoca se recurre el artículo primero”.

A los gobiernos populistas es muy complicado derrotarlos. No debemos ser ingenuos pensando que con mi sufragio y el de otros millones de personas los habremos de sacar de la presidencia. El populismo se adhiere al poder como la hiedra. La democracia  bien utilizada por el populista servirá para afianzarse. Aprende de la historia reciente: Donald Trump saldrá de la Casa Blanca, pero no significa una jubilación de la política ni el ostracismo. Efectivamente Biden logró una votación histórica pero tiene ante sí también una marca de votos en contra, un país confrontado y un riesgo latente de violencia.

¿Hay manera de derrotar a los populistas? Sí, como en los Estados Unidos. Con una nutrida participación ciudadana en las urnas. Necesario, pero no suficiente. Ese cáncer llamado populismo es muy difícil de extirpar.

Donald Trump, un político sin experiencia en estas lides alcanzó la presidencia. En México gobierna un político con un año de experiencia y  35 años repitiendo las viejas recetas. 

Mi álter ego pregunta ¿cuándo AMLO felicitará al presidente electo Joe Biden? ¿Qué le dirá? ¿Hablará primero con su jefe Donald Trump? ¿Guardará un vergonzoso silencio? Si hubiese ganado el aspirante republicano ya tendría las manos adoloridas de tanto aplaudirle. Y conste que le recomendamos que no interviniera ni directa ni indirectamente en las elecciones gringas. Pero…