El flujo del agua en la ciudad

Todos en algún momento a lo largo de toda nuestra educación escolarizada hemos sido expuestos a la explicación de este fenómeno

Óscar Ibáñez Hernández
Académico
sábado, 02 febrero 2019 | 06:00

Todos en algún momento desde primaria y a lo largo de toda nuestra educación escolarizada hemos sido expuestos a la explicación del ciclo del agua.

El agua está en ríos, lagos, mares e incluso bajo tierra y llega a la superficie por manantiales o pozos; luego corre por ríos y arroyos hasta llegar al mar o a alguna presa o lago, en el trayecto algo se infiltra para recargar los acuíferos o para distintos usos; la naturaleza la utiliza en los ecosistemas, con sus plantas y animales; los humanos para diversas actividades; otra parte se evapora, lo que genera lluvia, nieve o granizo y nuevamente baja a la tierra a regar la superficie o a recargar los depósitos bajo tierra.

El ciclo hidrológico tiene variaciones cuando el ecosistema incluye una comunidad de seres humanos que construimos nuestro propio ciclo del agua urbano con infraestructura para habitar, trabajar y desarrollarnos. Extraemos agua de pozos o ríos, la limpiamos o potabilizamos para que se pueda beber, luego la conducimos hasta las viviendas, los comercios e industrias para sus distintos usos: higiénicos, alimenticios, o de producción a través de una compleja red de tuberías que a veces requiere tanques de almacenamiento y rebombeos; después de que utilizamos el agua, la desechamos contaminada a través del alcantarillado, que también forma una compleja red de tuberías que llevan el líquido hasta un sitio donde procesamos esa agua sucia para poderla reutilizar, ya sea en riego urbano, agrícola o uso industrial, o para descargarla en algún cauce natural y restituirla a los ecosistemas.

Esta es la manera controlada de circulación del agua en las ciudades, a través de infraestructura creada expresamente para su utilización en todas nuestras actividades cotidianas, desde bañarnos, alimentarnos, refrescarnos, o utilizarla de distintas maneras en nuestro trabajo.

Existe otra interacción del ciclo natural del agua con la infraestructura de la ciudad que lamentablemente no se considera en su planeación, operación y mantenimiento. Cuando no había construcciones en este desierto, el agua fluía a través del Río Bravo sin límites y en ocasiones se desbordaba e inundaba la vega del río o su zona inundable natural. En Ciudad Juárez una muestra de ello es la desviación del curso del río que se dio a mediados del siglo XIX y que ocasionó una disputa territorial con Estados Unidos de más de un siglo sobre el terreno de El Chamizal. Lo que conocemos como “los hoyos de El Chamizal” era el cauce del río que se desvió y que dejó todo El Chamizal del lado americano por más de un siglo, siendo que era territorio mexicano, cuando se resolvió el conflicto, se reencauzó y canalizó el río y se restituyó el territorio a México.

Otra interacción natural es la lluvia que cae en esta región, al llover en la sierra, antes bajaba de manera natural a través de varios arroyos hacia el río, y la superficie arenosa del desierto y la orilla del río, permitían que gran parte de esa agua se infiltrara para recargar el acuífero que está debajo de la ciudad, sin embargo en la medida que hemos construido infraestructura en la ciudad, hemos bloqueado, tapado y desviado arroyos, y también hemos “impermeabilizado” la superficie con pavimento y techos, por lo que ahora cuando llueve el agua ya no fluye libremente por los arroyos ni se infiltra rápidamente a través del suelo poroso.

Todo este breviario para tratar de explicar el por qué en Juárez con cualquier lluviecita nos inundamos y perdemos tiempo, dinero, calidad de vida, infraestructura, e incluso vidas humanas.

Durante años el IMIP, la UACJ, las áreas técnicas y de Protección Civil del Municipio, las juntas Central y Municipal de Agua y Saneamiento de Gobierno del Estado, y la Comisión Nacional del Agua se han reunido para buscar alternativas a esta grave problemática, el gobernador Javier Corral decidió invertir 43 millones de pesos para realizar los proyectos ejecutivos de estas obras cruciales para la frontera que en este momento se encuentran en revisión previa para su licitación y ejecución.

Este intento de controlar inundaciones y resolver la falta de drenaje pluvial incluye un nuevo enfoque para recargar el acuífero y sacar el agua de las calles hacia las áreas verdes, buscando armonizar ahora sí, el ciclo natural del agua, con el ciclo de agua e infraestructura construido por los juarenses, necesitamos replantear nuestra relación con el agua, respetarla y cuidarla, porque es nuestra vida.