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Opinión

El equipo que colabora

El sistema fraternal, sería un primer espacio, donde aprendemos a sortear dificultades para obtener objetivos comunes

Gabriela Cisneros Gallegos
Analista

jueves, 11 agosto 2022 | 06:00

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Recuerdo nuestro hogar, cuando mamá decía que todos sus hijos fuimos tratados de la misma manera, educados de la misma manera y amados del mismo modo, hay una buena intención de los padres cuando emiten este discurso, lo cierto es que es difícil creer, que esto se pueda apegar a la realidad, siendo tan diferentes entre hermanos, por género, edad, diferentes etapas del ciclo familiar, condiciones económicas, definitivo es, que ninguno recibió lo mismo y tampoco así lo aportó a la familia. 

El sistema fraternal, sería un primer espacio, donde aprendemos a sortear dificultades para obtener objetivos comunes. La escuela sería posteriormente el siguiente ambiente para colaborar, sin embargo, difícilmente los maestros llegaron a conocer a todos los niños, mayormente se fortalecían las competencias, el reconocimiento y un trabajo muy individualizado, ocasionalmente con la inclusión de los trabajos en equipo, posteriormente, al irnos a un trabajo el modelo de participación, fue casi igual.

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En Ciudad Juárez con tanta industria maquiladora, aproximadamente en 40 parques industriales, que agrupa a 312 empresas maquiladoras, en el ramo automotriz, electrónico y médico principalmente, encontramos índices de rotación de personal entre los 6.4 y 7.3 según datos de encuestas locales realizados en 170 mil 38 empleados de 115 empresas  en diciembre del 2021, muchos de los cuales manifiestan motivos personales para hacerlo. Es decir, miles de equipos de trabajo que van caminando por diversos fenómenos como el ausentismo, agotamiento, insatisfacción a otros como el  plantearse la posibilidad de trabajar bajo esquemas de cuatro días a la semana. Cuando una organización pretende reclutar a los mejores elementos, lo hace desde una base específica, estandarizada, la mayoría de las veces, tratando de cubrir las expectativas de dicho puesto de trabajo. Todo esto suena lógico para el buen desempeño de una organización, sin embargo, con el paso del tiempo nos vemos inmersos en una serie de dinámicas que pueden ser o no esperadas o a veces productivas.

Las personas somos complejas, con una historia de aciertos y errores, capacidades y deficiencias, por eso trabajar en conjunto resulta tarea compleja. Tuvimos que pasar por etapas productivas sumamente diferenciadas, para descubrir que la segmentación en el trabajo a veces, no es lo mejor. Hemos aprendido a cubrir tantas horas laborales, haciendo del trabajo un segundo hogar a veces, y por ello es importante mejorar estos espacios y sus modos de organización.

Romper paradigmas o al menos intentarlo en la producción de bienes o servicios, es importante  pues por mucho tiempo, olvidamos ver a las personas desde un enfoque holístico, destacando solamente el talento que en ese momento el individuo debiera mostrar, para obtener resultados y favorecer a la organización, ocasionando errores, malas prácticas e incluso desgaste en el colaborador.  Así pues, fuimos buenos estudiantes, por desempeño, calificaciones, más no por pensamiento crítico, satisfacción o colaboración. 

Dentro de estas estrategias,  retomando los trabajos de Johnson y Johnson (1999), respecto a los equipos colaborativos, actualmente se enfoca en objetivos comunes, enfatizando cualidades y habilidades individuales para el desarrollo total de cada integrante, donde hace lo que más le gusta y se desenvuelve mejor.

En este sentido los miembros de estos equipos colaborativos adquieren conocimiento a través de su desempeño, aprenden nuevas habilidades, además de crear estas redes de apoyo que servirán a incentivar a aquel integrante que por algún motivo pudiese estar fuera de las competencias grupales. Parte importante de la conformación de estas estructuras es el conocimiento previo de los integrantes y su interés particular por los mismos. El que exista un facilitador que no necesariamente será el líder, es  importante y aporta a la estructura, flexibilidad en los roles que se puede llegar a implementar sin generar la presión del organigrama, que en la mayoría de las experiencias, estorba para crear o aportar, mermando autonomía.

En todo caso la función de los integrantes de los equipos, como un teórico, un activo, un reflexivo o pragmático, tiene una diferenciación solo respecto al tiempo del cronograma o programa establecido, basado en sus cualidades y encaminado siempre al producto final. Las dinámicas pueden establecerse en reuniones, con la asertividad y confianza que establezcan entre cada uno de ellos. 

La tolerancia y asertividad son elementos que pueden permitir el crecimiento en estos equipos, un reto, cuando hemos trabajado en ambientes  de alta competitividad y poca confianza o desorganizados. Las gerencias cada día buscarían empoderarse, no solo en el trabajo colaborativo, sino en la solución de conflictos que se producen.

Entrar en una dinámica de cambio implica enfrentarse a un proceso personal, que genera resistencia en cualquiera de sus formas, la información trasmitida desde los niveles gerenciales será un punto crucial para que se lleve a cabo este proceso de la mejor manera, sus implicaciones y consecuencias  serán  fuente de confianza que dará soporte ante la incertidumbre. El reconocimiento de que el trabajo invertido sea compensado, será aliciente para motivar a la organización a seguir trabajando ante los retos.

Dentro de las grandes organizaciones están también, las institucionales, y gran parte del problema que se percibe analizando sus dinámicas de trabajo, es que las gerencias están a puertas cerradas, separadas no solo de los procesos sino de sus colaboradores, al no conocer sus potenciales pueden estar en áreas de trabajo donde no desarrollan su potencial o faltos de autonomía. La falta de reconocimiento y de nuevas oportunidades también lacera la creatividad dentro de las instituciones.

Es entusiasta ver que día a día se trabaje más en este modelo colaborativo y se pueda implementar con mayor facilidad en los proyectos, con habilidades desde nuestros equipos generando ideas, conocimiento y productos que aporten a un beneficio global.

Ahora cuando reflexiono en las cosas buenas que obtuvimos como hermanos, sé que en su discurso, nadie como mamá para ser líder en solución de conflictos y destacar  las cualidades de cada uno de nosotros, como un gran equipo. 

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