Opinión

El Día del Abogado

Ayer se cumplieron 468 años desde el inicio de la educación jurídica en nuestro país y toda América Latina

René Javier Soto López
Académico

martes, 13 julio 2021 | 06:00

Ayer se cumplieron 468 años desde que en la Real y Pontificia Universidad de México, el 12 de julio de 1553, el doctor en Derecho, Don Bartolomé de Frías y Albornoz, impartió la Prima de Leyes Instituta, cátedra, con la cual marcaría el inicio de la educación jurídica en nuestro país y toda América Latina.

Derivado de este acontecimiento, fue que, en 1959, bajo el liderazgo del licenciado Federico Bracamontes, fundador del Diario de México, se realizó la petición al entonces presidente de la República, licenciado Adolfo López Mateos, de establecer el 12 de julio, como Día del Abogado.

Fue así como el 12 de julio de 1960, se celebró por primera ocasión en nuestro país este día tan significativo para nosotros los abogados, con el propósito de conmemorar a todas las mujeres y los hombres que día a día portan en su ser los principios de igualdad y justicia que han sido, no los únicos, pero sí los más representativos de los abogados. 

Con ya más de medio siglo celebrando en México este acontecimiento, no debemos dejar en la omisión, reflexionar, sobre esta gran responsabilidad a la cual muchos de nosotros hemos adoptado nuestras vidas… la profesión de abogado.

Quienes nos dedicamos a la abogacía o incluso aquellos quienes aspiran a ejercer la profesión, saben que uno de los grandes problemas al que nos enfrentamos como abogados, es a esta denominada “cultura de la ilegalidad”, la cual ha cobijado a la sociedad bajo el manto del desprecio hacia el abogado, a las instituciones y al mismo derecho; permitiendo que el descontrol, la delincuencia, y la corrupción se apoderen de nuestra tranquilidad, nuestros valores y sobre todo nuestra libertad.

El día del abogado no sólo debe ser una fecha de celebración, los abogados debemos razonar nuestro papel ante la sociedad y la obligación que tenemos de hacer que la ciudadanía vuelva a tener confianza en el derecho, a fin que desde un principio hemos sido nosotros quienes permitimos que nuestra sociedad, bajo una viciada, nublada y errática noción de justicia, prostituya nuestro sistema jurídico a gusto de quien desee satisfacer sus deseos de venganza, odio, y avaricia, sin que nosotros quienes deberíamos velar y testificar por la ley hagamos algo al respecto.

Es momento de regresar a los orígenes del abogado, y recordar a personajes como Demóstenes, Justiniano, Cicerón, Salomón que como muchos otros que lucharon para engrandecer el trabajo de aquellas personas que defendieron los buenos valores, la ética y el buen ejercicio de la abogacía, luchan por ser abogados críticos, libres y dispuestos a proteger la verdad, el derecho y el debido proceso.

Nuestra ciudad también cuenta con reconocidos abogados que han aportado su granito de arena en la vida juarense como lo fueron, los licenciados, Aurelio González Baz, Adolfo Chávez Calderón, Humberto Lara Leos y Oscar Dena Romero. 

Felicito a todas las mujeres y los hombres que ejercen su profesión bajo los cánones del buen ejercicio de la abogacía, y a los que no, los exhorto a reflexionar sobre su actuar y el legado que quieren dejar una vez que dejen este mundo; siempre tengamos presente que, sin abogados no existe el derecho, y sin el derecho no existen los abogados. ¡Felicidades a todas las personas abogadas! 

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