Opinión

El desarrollo de Chihuahua

¿Por qué no hemos sido capaces de lograr una visión común sobre el desarrollo futuro de Chihuahua?

Francisco Llera
Acádemico

lunes, 25 octubre 2021 | 00:08

¿Por qué no hemos sido capaces de lograr una visión común sobre el desarrollo futuro de Chihuahua? ¿Por qué no hemos provisto de mayor prosperidad a los chihuahuenses a través de los Planes de Desarrollo? Estos cuestionamientos vinieron  a mi mente hace unos días al leer sobre la instauración del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado (COPLADE) por parte del nuevo gobierno estatal. Me parece que es momento de que todos los chihuahuenses concienticemos sobre el atraso social y económico que hemos producido en el territorio estatal al haber dilapidado y subestimado los ejercicios de planeación para el desarrollo. Utilizo la palabra dilapidado porque estos ejercicios  que se han venido llevando a cabo en  el estado, desde hace al menos 40 años, han justificado la utilización de miles de millones de pesos del presupuesto público de los chihuahuenses, sin haberse traducido en una prosperidad que nos satisfaga.

Considero que la Gobernadora tiene clara esta deficiencia. Ella ha expresado puntualmente que el COPLADE elaborará el Plan de Desarrollo pero no sólo para cumplir con un trámite ni para simplemente “plasmar metas irrealizables que en seis años sean desechadas como papel viejo, sin fruto alguno”. Desde hace un tiempo he venido expresando en diferentes foros, en sintonía con este planteamiento, que existe una clara desvinculación entre las metas que se establecen en los planes de desarrollo estatales y municipales y el accionar de las instituciones públicas, privadas y académicas. Ello se debe, desde mi punto de vista, al desconocimiento generalizado de las metas que hemos establecido en los planes y a la ausencia de ejercicios públicos y sistemáticos de evaluación  de éstos.

Ejemplificaré la desvinculación entre el modelo de desarrollo estatal y el accionar de las instituciones, desde un ámbito que me es familiar: la educación superior. Algunos datos al respecto. Tradicionalmente hemos sido un estado ganadero y agrícola, sin embargo, hoy día de la matrícula estatal, sólo el 1,6% estudia carreras vinculadas con la agricultura. Queremos prepararnos para la sociedad basada en automatización, pero sólo el 0,6% estudia carreras vinculadas con ciencias computacionales; o bien contar con desarrollo tecnológico propio, pero sólo el 1,3% estudia carreras vinculadas a física, química o matemáticas. Además de lo anterior, un alto porcentaje de los egresados están sub empleados o desempleados, un aspecto que no podemos pasar por alto, porque de acuerdo con la ANUIES, cada estudiante universitario en universidad pública le cuesta al país y al estado el equivalente a 9 mil dólares por año.

Hace un par de años, tuve la oportunidad de visitar China y entrevistarme con funcionarios de la Academia China de Ciencias Sociales. Me explicaron el modelo de planeación del desarrollo quinquenal en ese país. Quedé sorprendido de la perseverancia con que los chinos buscan alcanzar los objetivos que se proponen en sus planes, pero además de ello, me agradó que esos objetivos están en la mente de todos los ciudadanos y no sólo en la de los funcionarios gubernamentales o líderes empresariales como parece acontecer en nuestro contexto. Considero que el éxito de la planeación del desarrollo no estriba en elaborar un plan, sino en ser capaces de que cada meta trazada sea intensamente promovida, de manera sencilla, entre los ciudadanos, convirtiéndose así en la meta de todos y no en la meta del gobierno.

En Chihuahua sería deseable  acostumbrarnos a alcanzar metas como sociedad. Hacer que las metas de los planes sean también nuestros propios objetivos personales. A nivel mundial, Corea del Sur, Singapur, Estados Unidos, Japón, Alemania y China, son los países con la mejor planeación para el desarrollo (forward-thinking). Todos ellos han alcanzado altos niveles de progreso social y económico, gracias al involucramiento de sus poblaciones, al definir metas, evaluarlas y darles continuidad. No ignoremos esos ejemplos; no sigamos dilapidando recursos.

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