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Opinión

El desafío de las madres trabajadoras

En Ciudad Juárez somos muchas mujeres las que trabajamos y nos dedicamos a la par al cuidado del hogar

Yesenia Hidalgo
Abogada

sábado, 07 mayo 2022 | 06:00

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Celebrar el Día de la Madre es una oportunidad para detenernos a pensar en los retos que enfrentamos las mujeres que tenemos hijos en el entorno laboral y social.

Sabemos que en esta vida no se puede tener todo, creemos que las elecciones implican tomar una opción y dejar otra, quedarse en casa a cuidar a nuestros hijos o salir a trabajar se ha convertido en un modelo de perder o ganar y es tiempo de empezar a revertir la estructura y convertirla en un virtuoso ganar, ganar.

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Constantemente mis conocidos me preguntan ¿cómo le haces? ¿No te sientes mal de dejar a tu hija en la guardería? Y les puedo poner aquí miles de preguntas más que constantemente vivo a diario y que seguramente vivimos las mujeres que decidimos trabajar por elección a tener una vida mejor para nuestros hijos y sobre todo, la elección a seguir trabajando en nuestros proyectos personales, y justo he tratado de encontrar el balance de esto sin escuchar a los que constantemente me hacen cuestionamientos.

El propio proyecto de vida representa un obstáculo y pareciera que ser madre y ser profesional son caminos encontrados, no debiera ser así. Debiéramos arreglar las cosas, llevar a cabo pequeños ajustes que faciliten la creación de un plan de vida en el que la integración de cada etapa de la existencia se convierta en algo natural y en mi caso así lo vivo.

Para la mayoría de las personas el trabajo es un factor primordial en su calidad de vida, no sólo por lo evidente que es tener un sueldo y las seguridades que este puede traer, sino porque un trabajo se convierte en seña de identidad y con un trabajo se satisfacen las necesidades cotidianas, es decir, las humanas y vitales, con ello la satisfacción, el desarrollo, la innovación, la creatividad de sentirnos profesionalmente realizadas.

Hasta ahora hemos tratado la situación que vivimos las mamás, pero es también relevante mencionar que los hombres realizan importantes esfuerzos para cumplir con su responsabilidad en el cuidado de los hijos y su involucramiento más o menos equitativa en los cuidados y tareas de la casa. 

Pero el tema de la corresponsabilidad enfrenta una problemática de base, y es que son las concepciones patriarcales dentro de un mundo laboral las que prevalecen y que para muchos representa al “trabajador ideal o deseable” que sean las madres quienes falten o pidan permiso para atender las necesidades de nuestros hijas e hijos, y que sea el hombre el que tenga como prioridad su trabajo, aún por encima del cuidado de su familia. 

Entonces los centros laborales “pueden entender” que sean las madres quienes falten o pidan permiso para atender las necesidades de sus hijas e hijos, situación que en el caso de los hombres se vería como un aspecto negativo, ya que no corresponde al imaginario patriarcal del hombre responsable y entregado a su trabajo. En última instancia, esta situación no se trata de los hombres o de las mujeres, sino de los micro y macro sistemas que reproducen y legitiman la desigualdad. 

No menos importante es subrayar que muchas mujeres identificamos como parte de nuestra red de apoyo a otras mujeres, como nuestras madres, hermanas, tías, primas o amigas y, en algunos casos, incluso a nuestros padres, hermanos o abuelos. Sin embargo, la realidad es que las redes de apoyo para el cuidado de nuestros hijos suelen estar casi siempre compuestas por otras mujeres, como si sólo nosotras tuviéramos la disposición o la “obligación” de apoyar a otras mujeres en esta tarea. Y debo decir esto “las mujeres nos hemos acuerpado para ayudarnos”, y hago referencia a la sororidad dentro de nuestros grupos familiares, de amigas e incluso de trabajo para ayudarnos mutuamente. 

La voz de las mujeres necesita ser escuchada por otras mujeres, por los hombres, por las organizaciones para las que trabajamos, por el Estado y por la sociedad en general, de manera que podamos romper con la idea de que todas y todos trabajamos bajo las mismas circunstancias, ya que como hemos visto, la desigualdad rige nuestras relaciones, especialmente en cuanto al cuidado y crianza y, por ello, es necesario visibilizar las experiencias y necesidades de las mujeres. Con este fin, todos los actores sociales deberían reconocer el cuidado como una tarea de importancia fundamental en nuestra sociedad, cuidar a quienes nos cuidan e intervenir para que esta labor no esté a cargo sólo de las mujeres, reconociendo el derecho al cuidado como un derecho basado en la empatía, la igualdad y la dignidad y de esta manera garantizando el goce de los derechos de todas y todos.

En Ciudad Juárez somos muchas mujeres las que trabajamos y nos dedicamos a la par al cuidado del hogar y no quería terminar este artículo sin felicitar a todas por el gran trabajo que hacen, sigamos luchando y sigamos preparándonos porque mamá que trabaja no estás sola.

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