OPINIÓN

¿El crimen seguirá al mando o cómo?

Gracias a la Policía Estatal... a la ausencia de la Policía Estatal, más bien. Pareciera que el crimen no sólo se controla desde las cárceles

LA COLUMNA
de El Diario
lunes, 11 noviembre 2019 | 06:00

• ¿El crimen seguirá al mando o cómo?


• Sin estatales en Cuauhtémoc hay seguridad


• Delgado encabeza el informe de los morenos


• Reunión de puro fifí en casa del Campestre


La calamidad no cesó con el ataque feroz a madres y niños. Fueron usados calibres de exterminio masivo y fuego para privarlos de la vida cual enemigos portentosos. Tras los funerales, sus parientes y miles de pobladores de la misma región noroeste del estado quedaron por completo incomunicados durante el sábado.

Se suponía que con la explosiva reacción mediática de los gobiernos federal, el estatal e inclusive en persona el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, los autores intelectuales y materiales de los crímenes brutales retrocederían o al menos pondrían un paréntesis al apocalipsis. Nada.

“Al parecer nos cortaron los celulares y el Internet en LeBaron. Están nuestras familias con miedo”, escribió en tuit el líder, activista de aquella comunidad y familiar de las víctimas, Julián LeBarón.

No fue al parecer, las comunicaciones fueron cortadas por manos criminales en Galeana –principal municipio donde radica esa rama de la comunidad mormona-, Casas Grandes, Nuevo Casas Grandes, Ascensión y parte de Buenaventura. Decenas de miles de pobladores fueron afectados, comercios, industria, hospitales, seguridad. Todo. El Diario en aquella región debió retrasar su edición por ese motivo.

La masacre de mujeres y niños ocurrió a mediados de la semana pasada. Reaccionó mediáticamente el mundo entero. A la escena del crimen acudieron el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; algunos mandos militares nacionales y una funcionaria del gobierno estatal de Sonora, ni siquiera la gobernadora, Claudia Pavlovich.

Trump ofreció a López Obrador respaldar a México contra los cárteles. Ni las disculpas del Gobierno de Chihuahua, principal autoridad responsable por la violencia en el noroeste y toda la entidad. A Javier Corral le ocupaba su discurso del viernes para la clausura del torneo de golf de Televisa en el Club Campestre de Juárez (fotos en la versión digital de La Columna).

Al mismo tiempo Ciudad Juárez era tomado desde el Cereso estatal (al mando de Corral) por las pandillas que controlan ese reclusorio. Vehículos incendiados, civiles pacíficos quemados, casi 30 ejecutados...

Más allá de condolencias, falsas amenazas contra los delincuentes y boletines de prensa digitales por montones, ninguna medida extraordinaria fue adoptada por los gobiernos estatal y federal para proteger al noroeste ni esta frontera. Solas, las policías municipales igual que la población; el gobierno, en el puño de los delincuentes.


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La ola violenta trastornó casi todas las regiones del estado la semana pasada. El coordinado operativo delictivo en Juárez, el brutal asesinato múltiple de los LeBaron en los límites de Chihuahua y Sonora, la “limpia” de narcomenudistas en la capital del estado y el brote de violencia en San Juanito provocaron movilizaciones no comunes de la fuerza pública.

Curiosamente en Cuauhtémoc privó la paz y la tranquilidad. El presidente municipal Carlos Tena hizo comentarios al respecto en corto con algunos de sus allegados.

Fue notable para el morenista cómo el estado se encontraba en llamas, pero el que había sido epicentro de la violencia de los cárteles había permanecido tranquilo.

Todo estaba normal pese a la violencia desbordada en gran parte de la entidad, en esa ciudad marcada por la obsesión del gobernador Javier Corral y el fiscal regional Jesús Carrasco de perseguir políticamente al alcalde de Morena.

Bueno, todo era normal, todo estaba en su lugar, todos los factores eran los mismos, salvo que no había presencia de la Policía Estatal, porque la fuerza debió movilizarse hacia otras regiones.

Un ejecutado cada dos días había sido el promedio de Cuauhtémoc durante el año. Eso sin contar levantones, intentos de secuestro, extorsiones y otros delitos de alto impacto. Pero al comenzar el trágico noviembre negro la ciudad apenas aportó un caso de ejecución, de los 4 semanales de rutina.

Gracias a la Policía Estatal... a la ausencia de la Policía Estatal, más bien. Pareciera que el crimen no sólo se controla desde las cárceles.


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El coordinador de los diputados federales de Morena, Mario Delgado, acudió el sábado a Juárez para encabezar el informe de los legisladores fronterizos Ulises García, María Esther Mejía y Mayté Vargas Meraz.

El también excandidato a la dirigencia de Morena ha tratado de ir a los informes de los integrantes de su rebaño en varios estados, en un esfuerzo por mantener la unidad del partido, tan maltrecha desde sus asambleas distritales de octubre.

La presencia de Delgado Carrillo no sólo le dio realce al evento que, como en todas las entidades, como relojito, se destacó con el estribillo de que desde San Lázaro se pone el andamiaje jurídico de la Cuarta Transformación, con las reformas de la austeridad y las orientadas a combatir la corrupción política.

La presencia del líder de la bancada también sirvió para mostrar la otra cara del grupo parlamentario, que a veces parece diluirse en puras grillas.

A Delgado Carrillo y su grupo que naturalmente se ha nutrido de legisladores de todo el país les ha costado mantener la verticalidad en medio de una pugna interna tan grave que terminó por ser resuelta en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

El mismo diputado fue excluido de la asamblea distrital que le correspondía, quitándole la oportunidad de ser votado para la dirigencia nacional… hasta el ramalazo que la máxima autoridad electoral le dio a los morenistas, lo que le dio vida de nuevo.

Ahora ha resurgido la posibilidad para el diputado federal. Por eso busca no perderse los informes de sus compañeros y cualquier gira que le surja por los estados.

Con eso de que promueve los resultados legislativos del nuevo régimen también le sirve de promoción de su proyecto, que para nada está muerto.


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El líder de Bienestar por Chihuahua A.C., Raúl Iñárritu, sigue en plan de socializar la plataforma electoral del superdelegado federal, Juan Carlos Loera de la Rosa.

El fin de semana reunió de nueva cuenta a puro fifí juarense en una residencia que el directivo del Club Campestre se ha encargado de convertir en punto de referencia de los encuentros de Loera, el funcionario de Chihuahua más cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Formalmente la agrupación definió objetivos muy amplios, tan amplios como el nombre de la AC, pero es obvio que su visión va más allá de lo social. Pero no son ingenuos sus integrantes como para no saber que le abonan a uno de los proyectos factibles para el 2021.

También es obvio que el mensaje del superdelegado se limite estrictamente a las metas sociales y no a las electorales de la asociación que según el último reporte ya tiene bases fuera de Chihuahua y Juárez.

En su participación el superdelegado llamó repetidamente a mantener la unidad en torno al presidente y los objetivos que ha planteado desde Palacio Nacional. Así lo ha hecho siempre, lealtad antes  cualquier otra cosa como premisa para lograr el cambio de régimen.

Los que han ido a los encuentros, cada vez más frecuentes, ven a Loera mejor plantado que en sus inicios como responsable de las políticas públicas federales, y al grupo operador lo ven cada vez con más eficiencia a la hora de convocar.