Opinión

El Covid sale a las 7, dice el gobernador asintomático

Sin médicos, sin equipo hospitalario, sin ninguna estrategia de contención, Javier Corral castigó a los comercios y a la industria con un semáforo rojo absurdo e irracional que detonó la histeria colectiva

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 08 noviembre 2020 | 06:00

Sin médicos, sin equipo hospitalario, sin ninguna estrategia de contención, Javier Corral castigó a los comercios y a la industria con un semáforo rojo absurdo e irracional que detonó la histeria colectiva. Así no se gobierna. Lo peor, es que los contagios no van a bajar con el cierre de los establecimientos, al contrario, van a aumentar, aquí le explicaré las razones.

No hemos aprendido nada. Después de la primera ola de la pandemia, Chihuahua fue el hazmerreír por prohibir la venta de cerveza y ahora prohíben la venta de alimentos. Cerrar fue contraproducente entonces y lo es ahora.

Hablemos de las prohibiciones. En la historia moderna, una de las políticas públicas que jamás ha funcionado es la prohibición, está el ejemplo del alcohol en Estados Unidos en la década de los años 20, donde la criminalización del alcohol provocó el florecimiento de los primeros grupos del crimen organizado. Lo mismo sucedió en Australia y en otros países latinoamericanos donde se decidió prohibir las bebidas alcohólicas por distintos motivos. 

También está el ejemplo de la prohibición de las drogas; principalmente la mariguana, que los gringos asociaron a la comunidad afroamericana y que, tras una política de control social de las minorías raciales, decidieron criminalizar para poder encerrar a los más pobres por el consumo de mariguana y, después, obligaron a México a seguir con esta prohibición que poco a poco tiende a revertirse, puesto que la mariguana se ha legalizado en algunos estados de Norteamérica y en unos años será legal en México. Al final, los argumentos de la prohibición se agotaron y los conservadores perdieron la batalla contra la razón.

Pues aquí, con la prohibición de la venta de alcohol durante la primera ola de la pandemia, provocó el tráfico de cerveza de El Paso a Juárez y, por supuesto, una nueva forma de hacer dinero que el gobierno señala como ilegal por decreto. Fue como regresar en el tiempo a la época de Al Capone.

La idea de la prohibición era (y es) completamente absurda, porque se pretendía evitar las reuniones para reducir los contagios. Pero la socialización es lo más humano que tenemos, las fiestas no solamente siguieron, crecieron exponencialmente por el estrés del encierro y la crisis económica. Entonces, la gente no podía ir a un lugar a tomar una cerveza, por lo que organizaban una fiesta en su casa y sin ninguna limitante de aforo. Las autoridades que no podían hacer nada y optaron por ser permisivos. ¡Eso provoca la prohibición! ¿Quién tiene la culpa? Evidentemente, el gobierno que prohíbe.

Fueron tantas las reuniones que necesitarían convertir el Estadio Benito Juárez en cárcel para detener a todos los que se reúnen y beben alcohol. Seguramente faltaría espacio para meterlos a todos. Y, por supuesto, se necesitaría multiplicar 10 veces el número de policías y de unidades para la detención. Y no atrapan a los sicarios, ¿usted cree que van a andar atrapando a los organizadores de fiestas? 

Más absurda que la prohibición, fue la reactivación de la venta de cerveza. Resulta que las empresas limitaron la venta de cerveza y provocaron aglomeraciones afuera de las tiendas de autoservicio, eran cientos de personas las que hacían fila para comprar 12 cervezas. Esto sucede todos los días en los bancos, en las oficinas de gobierno y en las paradas del autobús, pero de eso nadie habla.

Y, como el gobernador asintomático y su gabinete son genios buscados por la NASA, ahora tuvieron la extraordinaria idea de prohibir un poquitín el alcohol para evitar aglomeraciones, entonces la prohibición es solamente los fines de semana, pero de lunes a miércoles hay venta y la gente puede abastecerse para el resto de la semana, lo que ha provocado un aumento considerable en el consumo, porque si antes un cuate consumía seis cervezas el sábado, ahora calcula para todo el fin de semana y compra cuatro veces más. Esto aunado al mercado negro que sigue galopante.

La misma prohibición, ahora se lanza a los supermercados. Esto es algo completamente irracional que terminó por provocar el desabasto, pero más grave aún, detonó de nueva cuenta la aglomeración afuera de los supermercados; las filas llegaron hasta 200 personas en los Smart´s, Walmart´s y Sorianas y en Costco fue la locura. 

El Gobierno estatal provocó el caos otra vez. El pánico social, sembrado por el gobernador asintomático, puso en riesgo a cientos de personas -que si no se contagiaban en otro lado, ahí en la fila del supermercado corrieron el riesgo por miedo al desabasto-. Y las fotos de anaqueles vacíos muestran el mismo defecto, la gente fue a comprar de más por miedo a quedarse sin los alimentos. 

El gobernador asintomático no aprendió nada del desabasto de cerveza, ahora ha provocado otro colapso en la venta de alimentos. 

No conforme con esto, por decreto ha sentenciado a los comercios a la quiebra, cientos de empresarios pequeños -que son los más vulnerables en la contingencia-, han cerrado sus puertas y el absurdo manejo de la crisis de seguro desalentará la inversión privada de nuevos negocios. 

Ante este caos inducido por el gobierno, lo que nos dicen es: “no hay otra salida”. Pero ¡claro que hay otra salida!, no la quieren encontrar, les da flojera. Como don Jaimito el cartero, prefieren evitar la fatiga. Eso ha hecho el gobernador asintomático cuatro años, dormirse en sus laureles.

Ahora los culpables de la crisis de salud ¡somos los chihuahuenses! ¡Eso es falso! Nos han manipulado para ver a la crisis en número de contagios y muertos, pero ocultan a propósito los números de las camas-covid en hospitales, los médicos disponibles, las pruebas y el seguimiento de contagiados. La pregunta está mal planteada, no es ¿por qué se incrementan los contagios y los muertos? La pregunta debe ser ¿por qué no tenemos médicos, equipo hospitalario y una estrategia para la contención de la pandemia?

Yo le voy a decir por qué no lo tenemos. Porque el gobernador asintomático prefiere hacer grilla fuera del estado, porque no renunció a su vida de aristócrata-legislador, porque no cumplió su palabra de sanear las finanzas públicas, porque se peleó con la Federación, porque invierte en obras en sus últimos meses para gastarse lo que no tiene, porque es mejor culpar a la sociedad, por eso no tenemos una estrategia contra la pandemia. 

Puras ocurrencias absurdas. Javier Corral, el gobernador asintomático, ha puesto de rodillas a los chihuahuenses, por su ineptitud y su desinterés por gobernar. Y ahora sale con lágrimas de cocodrilo a llorar en el Facebook para decir que ha muerto mucha gente, pues le diré algo señor Corral ¡es su culpa!

Se la pondré muy fácil señor gobernador asintomático. Le daré una alternativa, de muchas que hay si se pone a trabajar: no cierre los comercios al 100 por ciento, déjelos sobrevivir con un aforo menor. Su miedo supuestamente es no tener camas-covid para la atención, médicos y equipo -digo supuestamente porque en realidad es su flojera por gobernar-; entonces acepte su fracaso y levante el teléfono para pedirle un favor a la gobernadora de Sonora, a su amigo del golf, el gobernador de Sinaloa y al gobernador de Coahuila que sí trabajaron estos años y que tienen abajo del 50 por ciento de ocupación hospitalaria y, en lugar de hacer grilla en la Ciudad de México, use el presupuesto para rentar un avión-hospital y mande de 20 en 20 a los casos que pueda para desahogar los hospitales. Así se bajará la ocupación de camas-covid y, con ello, ya no tendrá justificación para asustar a la gente con el semáforo rojo y sus absurdas reglas de que el Covid sale a las 7 p.m y se mete a las 6 a.m., porque lo único que promueve con esto es el odio entre hermanos, más pobreza y más contagios.