Opinión

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El control va desde Juárez hasta Cuauhtémoc

Días antes de los enroques y nombramientos en las fiscalías de distrito, estuvo en Cuauhtémoc, Ericka Janeth Alvídrez Quiñónez, nombrada a finales de la administración pasada como coordinadora del Ministerio Público en Parral

LA COLUMNA
de El Diario

jueves, 07 octubre 2021 | 06:00

-El control va desde Juárez hasta Cuauhtémoc

-Tiene sus razones misteriosa ausencia de Maru

-Exhibe el historial deslealtad, no popularidad

-Es el PRI un pastel de 75 millones... de deudas

Días antes de los enroques y nombramientos en las fiscalías de distrito, estuvo en Cuauhtémoc, Ericka Janeth Alvídrez Quiñónez, nombrada a finales de la administración pasada como coordinadora del Ministerio Público en Parral.

La funcionaria estuvo, extrañamente fuera de su jurisdicción, despachando asuntos en las instalaciones de la Fiscalía y sostuvo reuniones con varios mandos de la FGE y la Agencia Estatal de Investigación (AEI).

Poco después de la visita, el fiscal general, Roberto Fierro, designó al titular de la Fiscalía Occidente (Cuauhtémoc), Jesús Carrasco, como nuevo fiscal de la Zona Norte con sede en Juárez.

A la vez, el fiscal de la Zona Sur, Edgar Chaparro Venzor, fue transferido a Cuauhtémoc, al puesto que dejó Carrasco Chacón.

El dato sobre la presencia de Alvídrez en Cuauhtémoc, siendo responsable del MP en Parral, cobra relevancia ahora con la designación de Carrasco como fiscal de zona en la frontera.

Quienes conocen las entrañas de la Fiscalía General del Estado, ven a Alvídrez Quiñónez y a Chaparro Venzor como hechura plena de Carrasco Chacón, hoy fiscal de la Zona Norte. Fueron formados por él y jamás han dejado de reportarle como superior.

Así, el nuevo fiscal acá en la frontera, si antes tenía control del aparato ministerial y de investigación desde Cuauhtémoc hasta Parral, ahora lo tendrá desde Juárez hasta la región manzanera.

El empoderamiento de Carrasco Chacón será mayor si, como se supone, el nuevo fiscal de la Zona Sur, Juan Antonio Olague Barraza, deja intacta la estructura que acaba de recibir en Parral.

Vale la pena no perder de vista este enroque en específico que puede ser muy significativo por múltiples razones.

Tampoco habrá que perder de vista el trabajo del fiscal general. Con estos nombramientos nomás ha colocado a uno de los suyos -Olague Barraza, exfuncionario municipal de la capital- al frente de una Fiscalía regional. De ahí en fuera puro recicle de Corral a Duarte y aun de Duarte a Reyes Baeza y hasta Patricio Martínez. Acaso... ¿por eso estamos como estamos?

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Ni razones de salud ni cambio de ritmo en el trabajo motivaron la ausencia en eventos públicos de la gobernadora, Maru Campos, durante los primeros días de esta semana.

La titular del Poder Ejecutivo en el estado ha sostenido agenda de días completos en actividades que han requerido su concentración plena y que tienen que ver con operaciones financieras de las consideradas urgentes y otro tipo de movimientos que podrían significar grandes sorpresas cuando conozcan la luz pública.

La reunión semanal de seguridad en Juárez tuvo la representación estatal del secretario general de Gobierno, César Jáuregui; en Chihuahua fueron inauguradas y/o ampliadas grandes empresas y un aeropuerto. En lugar de Maru estuvo su secretaria de Innovación, Manque Granados Trespalacios y el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla.

La reaparición en público de la gobernadora estaría acompañada de grandes decisiones si no directamente anunciadas por ella, sí en el mismo contexto gubernamental estatal.

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El exprecandidato a la gubernatura y senador de la República por el Partido Acción Nacional (PAN), Gustavo Madero Muñoz, ha pegado el salto mortal y ha caído, por voluntad propia, en los intereses del partido enfáticamente opositor al blanquiazul, Morena.

Desde la precampaña electoral por la gubernatura, desde principios de este año, Madero fue perfilándose hacia objetivos de la izquierda acicateado por el mayor traidor de Acción Nacional en el presente, Javier Corral Jurado.

Las pretensiones de Corral-Gustavo por hacerse de la gubernatura fueron convertidas en polvo por su propia correligionaria y enemiga, Maru Campos. Madero tenía a su “Juanito” en el Senado de la República desde 2018, Carlos Olson San Vicente; era el senador suplente de este.

Hubo varios movimientos entre Madero, Corral y Olson. Le consiguieron una diputación local al tercero y Gustavo se quedó con la senaduría que hoy ocupa, pero que ha entregado a los intereses de Morena al encabezar la integración del famoso “grupo plural” en el Senado, conformado por tres petistas, un “independiente” y el panista.

Ha quedado fuera de discusión el propósito de dichos senadores, aliarse con la Cuarta Transformación para todo asunto delicado presente y futuro, la actual reforma a la CFE, la votación por la revocación de mandato de AMLO y la campaña electoral del 2024.

Para la 4T es importante el voto de Madero en el Senado, pero una vez traicionado al PAN, no le queda representación ciudadana o popular alguna. Ha usufructuado las siglas de Acción Nacional para ser senador dos veces, una vez diputado federal y hasta para ser su presidente nacional, pero sin más fortaleza que la operación de facción a escondidas de las mayorías.

Más que debilitar al PAN, Madero revela su propia naturaleza individualista y desleal. Su historial público puede ser consultado en cualquier hemeroteca.

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Con todo y experiencia por cerca de un lustro en el Congreso del Estado, ahora instalada en el cabildo la regidora morenista, Ana Estrada, dejó que las cabras se le fueran al monte.

Hubo reunión de la Comisión de Hacienda para echar un ojo, revisar y dictaminar de una buena vez, las tablas de valores catastrales para nuevos fraccionamientos. Nada del otro mundo.

Pero luego las otras dos regidoras integrantes de la citada comisión, Austria Galindo y María Lola Adame, salieron con la sorpresa de que no fueron enteradas previamente sobre el asunto y votaron en contra.

Es el primer asunto importante que le tocó dirigir en comisiones a la exdiputada Estrada y lo dejó ir, evidentemente porque no operó con sus compañeras el tema antes de someterlo a votación.

Eso supimos ayer. Lección primera para todo lo que viene en el honorable Ayuntamiento apenas en debut con sus nuevos regidores (as).

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Más allá de la encrucijada en la que está metido el PRI, por aquello de definir su alianza con el PAN o avalar propuestas de Morena, a nivel estatal la dirigencia tricolor, que encabeza Alejandro Domínguez, está quebrada.

Hay en el priismo la esperanza de que el año próximo tenga mayor presupuesto de los casi 30 millones asignados para el 2021.

Pero aún así, aunque tuviera un ligero incremento en los recursos del año próximo, no podría salir de sus apuros financieros, dado que enfrenta pasivos equivalentes a más de dos años de prerrogativas estatales.

De recursos nacionales ni hablar, esos se manejan en el centro del país y de allá no comparten ni un cinco a los comités estatales.

La mayor parte de los pasivos son cortesía de las multas heredadas del duartismo, pero otras tantas se han acumulado en años más recientes.

El tricolor debe ahora desde el agua y la luz hasta computadoras y vehículos. Es más, enfrenta un pasivo por demandas laborales enormes.

Para colmo, tiene al aparato estatal de gobierno encima. El Instituto Chihuahuense de la Salud también le reclama, con todo y la alianza con el PAN, deudas por no pagar servicios médicos contratados para sus trabajadores.

Así, el pastel que representa el PRI, del que varios se pelean la dirigencia, es de unos 75 millones de pesos... pero en deudas.

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