PUBLICIDAD

Opinión

El compromiso social de la UACh

A diferencia de las universidades privadas, el que las públicas reciban y se sostengan con recursos del erario, les exige ofrecer resultados que respondan a las necesidades sociales de distinta índole

Benito Abraham Orozco
Analista

martes, 06 septiembre 2022 | 06:00

PUBLICIDAD

A diferencia de las universidades privadas, el que las públicas reciban y se sostengan con recursos del erario, les exige ofrecer resultados que respondan a las necesidades sociales de distinta índole. Pero más allá de lo económico, es el origen de la universidad pública lo que la compromete aún más con la sociedad.

En el caso de nuestra alma mater, la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh), fue creada ante la necesidad de brindar a la población una opción local para que realizara sus estudios, en lugar de trasladarse a otras regiones del país, como la ciudad de México. En tal virtud, de ahí deriva principalmente para la citada institución el compromiso de ofrecer educación de calidad y accesible a los chihuahuenses, a la altura de las mejores universidades no sólo nacionales, sino también extranjeras.

PUBLICIDAD

Una educación que tienda a transformar, sí la precaria situación económica que se está viviendo, pero, sobre todo, orientada a reconstruir el tejido social tan derruido por la ausencia de valores en prácticamente todos los ámbitos, es lo que a gritos está demandando inconscientemente la indolente humanidad, incluyendo por supuesto a quienes habitamos el estado de Chihuahua.

De ahí la importancia de señalar, como es el caso de la UACh, que: “La universidad es pública porque recrea el espacio público. Porque en su seno se da el debate racional de las cuestiones que atañen al interés de toda la sociedad. De la universidad pública fluye conocimiento para el bienestar y la prosperidad social, a través de sus egresados y de los resultados de la investigación. De sus actividades fluye cultura. Produce bienes públicos.

“La universidad pública se caracteriza por su pedagogía, dedicada a educar al ser humano, libre y creativo, crítico. Por entregar conocimientos pertinentes para ser aplicados en el entorno, herramientas para renovarlos. En la institución se adquieren valores para una mejor vida en la sociedad. Es una institución justa, a la cual se accede mediante reglas conocidas por todos y entrega cuentas a la sociedad, haciendo visible sus resultados.

“La universidad pública contribuye y vive en el espacio de lo público porque instruye para ejercer una ciudadanía responsable, vinculada a la defensa de los derechos, la participación política y la democracia. Para la democracia la universidad pública es vital” (“La universidad pública en México”, Humberto Muñoz García, publicación digital del Seminario de Educación Superior de la UNAM, septiembre 2009).

Es así, que para que una universidad tenga éxito, no debe atender únicamente a su propio entorno, sino que debe establecer una vinculación efectiva con los sectores productivos y sociales, entre otros. De nada serviría contar con una planta de maestros de excelencia, así como con estudiantes con un alto aprovechamiento de los conocimientos recibidos, si todo eso no va dirigido a la oferta de empleo en el sector empresarial, industrial, agropecuario, etc., con un sentido axiológico que abone a generar relaciones sociales responsables y comprometidas con el bienestar común.

Indudablemente hay que trabajar sobremanera en el perfil de los profesionistas que egresan de la UACh, pues el desempleo o la ocupación en actividades ajenas a lo que estudiaron, además de la falta de compromiso social en no pocos casos, siguen siendo una desafortunada y decepcionante constante. Hay que decirlo.

Lo anterior no significa que en la UACh no haya una valiosa experiencia que aprovechar, sobre todo en lo que a los maestros y personal administrativo se refiere. Igualmente, la base estudiantil no ha dejado de dar muestras de una amplia capacidad. Definitivamente para el éxito o fracaso de una organización, son clave quienes la dirigen, y en cuanto a nuestra alma mater, así como ha habido buenos rectores, los ha habido no tan buenos y otros muy malos.

Ejemplo de estos últimos lo es precisamente Luis Alberto Fierro Ramírez, quien dejó mucho que desear sobre todo en su gestión académica y administrativa. Aún y cuando ya hace alrededor de un año que renunció al cargo, seguramente su relación con el mismo continuará por un amplio tiempo, derivado de las demandas que se asoman para exigirle diversas responsabilidades.

En la persona del prestigiado catedrático y funcionario universitario Jesús Villalobos Jión, recayó el interinato para concluir el periodo de Fierro Ramírez, habiendo demostrado en menos de un año una amplia habilidad para recomponer a la institución, así como el ánimo de quienes la integran.

Pero en adelante, en unas semanas más y por seis años, le corresponderá a otro catedrático, un tanto joven, pero con una sobrada experiencia en la enseñanza y en la función pública en general, hacerse cargo de la rectoría de la UACh, para dar paso hacia una universidad más humana y más cercana a la sociedad, entre otros aspectos, como lo ha ofrecido.

Quienes conocen a Luis Alfonso Rivera Campos, recientemente elegido rector, aseguran que tiene los atributos necesarios para dar buenas cuentas no sólo a los universitarios, sino a los chihuahuenses en general. El tiempo lo dirá, y esperemos que así sea.

Un gran reto honrar sin cuestionamiento alguno el lema de la Universidad Autónoma de Chihuahua: “LUCHAR PARA LOGRAR, LOGRAR PARA DAR”.

PUBLICIDAD

ENLACES PATROCINADOS

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

close
search