Opinión

El camino hacia El Salado

La historia es una ciencia que analiza los hechos del pasado, los ordena y organiza de forma congruente; y después los explica por medio de relatos que señalan las causas de lo sucedido, su desarrollo y las consecuencias que tuvo

Iván González Ibarra
Historiador

viernes, 10 septiembre 2021 | 06:00

La historia es una ciencia que analiza los hechos del pasado, los ordena y organiza de forma congruente; y después los explica por medio de relatos que señalan las causas de lo sucedido, su desarrollo y las consecuencias que tuvo. Ahora bien ¿qué hace a un hecho o lugar distinto o más importante que otro? La respuesta está en el presente. Quien investiga lo hace para explicar algún aspecto relacionado con su pasado. Así, los historiadores analizamos hechos que cambiaron o que permanecen en la actualidad.

Hace unos días tuve la dicha de compartir en familia una caminata alrededor de la ermita de San Lorenzo para continuar hasta “El Salado” o “Las Salineras”, una planta de producción salina que se encuentra abandonada junto a una porción de dunas más pequeñas que las que se encuentran en el Ejido “La Luz”.

Las plantas de producción de sal son comunes en las zonas desérticas, su uso para la conservación de alimentos es milenario. En el caso de “Las Salineras” diversas fuentes hemerográficas señalan que su fundación data de 1930 y su abandono para finales de 1960, la propiedad que hoy se encuentra en el abandono, pertenece o perteneció a la familia Vallina, que desde ahí distribuía sal hacia el sur del estado, además de una pequeña producción de agua embotellada que se ofrecía a los pasajeros del tren.

El templo que hoy podemos admirar fue construido por Grupo Cementos de Chihuahua hace más de dos décadas, y es una réplica del Santuario de San Lorenzo que se encuentra en esta ciudad. Sin embargo, la ubicación de la ermita de San Lorenzo está plasmada en mapas antiguos que señalan lugares en la ruta del Camino Real de Tierra Adentro.

Muchas veces ignoramos el valor histórico de los lugares que transitamos o habitamos, ya sea por la rutina o por la falta de tiempo. Es un hecho innegable: la mayoría de las y los juarenses desconocemos el pasado de nuestra región y sus alrededores. Nuestra ciudad y el camino que se hace para llegar a ella forma parte de un circuito cultural con más de 400 años de historia. El Camino Real de Tierra Adentro, también conocido como “Ruta de la Plata”, forma parte de una vía que se fundó en los albores de la colonización del actual norte de México y del suroeste norteamericano.

La jornada evangelizadora y exploradora de estas tierras norteñas fue encabezada por franciscanos y jesuitas, su trabajo incluía la evangelización de indios “apóstatas” y el establecimiento de ermitas, custodias, presidios y misiones. Todos esos lugares garantizaron durante siglos un espacio de paz entre las hostilidades que representaba el camino hacia el norte, en la búsqueda de “El Dorado” o el “Nuevo México”.

La Misión de Guadalupe, que se encuentra a un costado de Catedral, en el Centro Histórico de Ciudad Juárez, forma parte también de ese largo recorrido evangelizador que iniciaba en la Plaza de Santo Domingo en la Ciudad de México y que concluía en Santa Fe, Nuevo México.

La llamada Ruta de la Plata fungía como un espacio seguro para el traslado de este preciado metal y del mercurio que se utilizaba para su limpieza y extracción. Los lugares misionales no solo garantizaron paz, sino que fomentaron la agricultura en los lugares en que se establecían. Con más de dos mil 900 kilómetros y utilizada desde el siglo XVI, la Ruta de la Plata incluye en su paso por el territorio nacional a la Ciudad de México, el Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, San Luis Potosí, Chihuahua,  Durango y Zacatecas, y en Estados Unidos a los estados de Texas y Nuevo México.

Aunque en nuestra herencia hispanoamericana se considera solamente a Juan de Oñate como uno de los primeros exploradores de esta región, para abril de 1598, lo cierto es que dicho circuito encuentra antecedentes más remotos entre las culturas Anasazi, Tigua y Mogollón. Por eso dentro de los puntos destacados en este Camino Real se incluye a los Petrograbados de Samalayuca.

¿Qué hace a un hecho o lugar distinto o más importante que otro? La respuesta está en su presente. Vaya, visite y conozca los alrededores de nuestra ciudad, valore y cuide la Misión de Guadalupe, la Ermita de San Lorenzo y los Petrograbados de Samalayuca.

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