Opinión
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El Ardeo, cuando la voladora no es pareja

Están cerrando rápidos y furiosos los jefes de gobernación estatal en Juárez con su titular Maribel Hernández a la cabeza. Vienen a toda la velocidad por el año de Hidalgo; los últimos tres meses de Hidalgo

LA COLUMNA
de El Diario

viernes, 11 junio 2021 | 06:00

-El Ardeo, cuando la voladora no es pareja

-Sin elementos para asegurar que hubo fraude

-Uno de ellos podría ser secretario de Salud

-Observatorio de Mujeres va contra el INE

Están cerrando rápidos y furiosos los jefes de gobernación estatal en Juárez con su titular Maribel Hernández a la cabeza. Vienen a toda la velocidad por el año de Hidalgo; los últimos tres meses de Hidalgo.

Mucho coraje debe cargar la funcionaria estatal intrínsecamente corralista –solo al gobernador debe su inclusión en el lucrativo círculo político del actual régimen- contra el restaurante El Ardeo, de la Gómez.

Ese negocio es el más popular entre la high class de Juárez, tanto la clase empresarial como la política. La última comida en lugares semejantes la tuvo ahí Corral con el flamante diputado casi electo, Armando Cabada. Hace 15 días, cuando todavía creían en Santo Clos y la derrota de Maru Campos.

Huelga decir que fue El Ardeo el centro gastronómico por excelencia de la propia Maribel cuando justo por los excesos y múltiples acusaciones de corrupción la tumbaron. Era su centro de reunión. Se movía ahí como pez en el agua con “El Capi” Pratz.

Fue colocado en su lugar Ignacio “Nacho” Castro, pero este enfermó de gravedad, no regresó al cargo y le devolvieron el premio a Maribel en recuerdo y reciprocidad por aquel episodio llamado María Renee Barquet, cuya sombra persigue y perseguirá tanto al mandatario como a la jefa de Gobernación.

Total que El Ardeo fue clausurado y sigue clausurado; no hay muchos detalles, pero entendemos que fue por exceso de clientes para el tamaño del aforo dictado por las discrecionales reglas Covid. Repetimos, supuestamente.

El enojo de Maribel no es del mismo tamaño con los centros nocturnos y antros a los que nomás faltó operar en semáforo rojo con venta “para llevar” tanto la beberecua como los cortes de carne “al punto” o de plano crudos frecuentemente bien marmoleados. De los naranjas hacia acá operan con toda normalidad sin más restricciones que colocarse bien ajustadita la del Puebla.

Algunos “nachitos” y/o “Diegos Riveras”, hoy “Benitos Juárez”, debieron quedarse atorados en alguna parte del caso Ardeo. Inclusive hay nombre para el chivo expiatorio: Óscar Talamantes, chalán de chalanes en gobernación estatal.

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Pudo ser cinco, 10 o hasta 15 por ciento la diferencia entre María Eugenia Campos y Juan Carlos Loera. De cualquier manera la separación es por muchos votos y objetivamente no hay por dónde haya sido cometido un monstruoso fraude de un 10 por ciento de los sufragios, o arriba de las 100 mil unidades.

Técnicamente la impugnación que busca el morenista no tiene asidero lógico, y menos en Juárez donde, junto con él, obtuvo más o menos la misma cantidad de votos su compañero candidato por la Presidencia Municipal, Cruz Pérez Cuéllar (160 mil), que no ha emitido queja ni observación alguna. Se nota feliz, feliz, feliz.

Ni entregando a Juan Carlos el 80 por ciento de los votos de la heroica frontera ganaría. Maru lleva en la contabilidad estatal casi medio millón de sufragios, Loera lleva 357 mil, de los cuales son 165 mil de este municipio. Campos obtuvo más de 104 mil sufragios aquí.

Políticamente se ha lanzado el morenista contra la presidenta del Instituto Estatal Electoral (IEE), Cata Claudia Espino; hasta fifí le llamó a la orgullosa hija de los pies ligeros, oriunda de las altas montañas, de las profundas barrancas chihuahuenses, donde el gourmet es representado por las tortillas de nixtamal sacadas del comal y el tesgüino intensamente fermentado.

Ni fifí, y menos de derecha. La presidenta del IEE no esconde su apego a principios y conceptos feministas. Imposible hablar de un complot del tamaño al señalado ni bajo esas característica u otras cuando las corrientadas eran los tacos de boletas o la manipulación de las mismas o de las actas en bodegas tras las jornadas electorales.

AMLO señaló al PRIAN en su mañanera como responsable del resultado electoral en Chihuahua, no de fraude. Debió agregar el presidente otras razones que afectaron seriamente a su pupilo fronterizo y que tuvieron que ver con el desempeño de funcionarios federales subordinados suyos, como la Guardia Nacional, la Conagua, Relaciones Exteriores, la Fiscalía General de la República, y otros. Para allá debe apuntar Juan Carlos.

Es aceptable el derecho de pataleo como catarsis pero hasta ahí. Unas buenas vacaciones; descanso y a preparar el terreno de lo que sigue. El bastión merece ser cuidado... y ampliado.

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Muy cerca de la candidata ganadora de la gubernatura, Maru Campos, figuran dos médicos que desde ahora se mencionan como posibles secretarios de Salud. Ambos le han ayudado a darse a conocer en el gremio y sobre todo a convencer de que su proyecto tiene viabilidad.

Obviamente está en primer lugar el juarense Alejandro Díaz, quien declinara como candidato a gobernador de Fuerza por México en pleno debate a favor de Campos Galván, en lo que fue una de las jugadas publicitarias más atractivas del proceso electoral.

Fuera de la estrategia del marketing, Díaz tiene credenciales para ocupar la Secretaría de Salud. Su formación profesional, lejos de colores y partidos, lo hace apto frente al reto que el sector en bancarrota tiene enfrente.

Además, el triste papel del no médico Eduardo Fernández -cuya labor se ha limitado a administrar, dando tumbos, la escasez que en todos los renglones ha dejado el corralismo- hace posible que cualquiera ofrezca mejores resultados, sobre todo si toma las riendas alguien preparado.

El otro médico que se menciona como candidato es de la capital. Se trata del director de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua, Luis Carlos Hinojos Gallardo, cuya labor ha sido reconocida en medio de la pandemia que sigue presente.

El catedrático y especialista universitario es ampliamente conocido en el gremio a nivel estatal, además de ser cercano a la gobernadora electa.

Como todo director de facultad en la UACH, tiene posibilidades de alcanzar la rectoría o cuando menos buscarla, en un proceso político cuya conducción habrá de darse ya con Campos Galván como jefa del Ejecutivo. Eso es otro factor a tomar en cuenta.

Ya se verán avances en unos días, cuando se hagan los anuncios del equipo de transición. Por mientras, lo plausible es que hay un compromiso de Campos Galván con el Colegio de Médicos del Estado, para que la dependencia quede en manos de un especialista y no de un improvisado.

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Como se anticipó a principios de semana, no hay que quitarle de encima la vista al procedimiento que el Instituto Nacional Electoral lanzó de nuevo para elegir a una consejera presidenta del Instituto Estatal Electoral.

La convocatoria del INE contraviene la sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que sin margen a la interpretación dice que se debe elegir a una nueva presidenta del IEE de Chihuahua tras valorar otra vez los perfiles de las mujeres finalistas.

Contrario a ello, el INE comenzó un nuevo procedimiento para el relevo de Víctor Yuri Zapata Leos, quien apenas duró unos cuantos días como presidente.

Ante eso, el Observatorio para la Participación Política de las Mujeres determinó hacer público un posicionamiento privado que se había enviado a la máxima autoridad electoral del país, solicitándole nada más que cumpla la sentencia.

Para el Observatorio -en el que participan tanto la presidenta provisional del IEE, Claudia Arlett Espino como la directora del Instituto Chihuahuense de las Mujeres, Emma Saldaña- no hay vuelta de hoja: deben elegir los consejeros del INE a una de las tres que fueron finalistas en el procedimiento anterior.

O sea que no deben dar tanto brinco, sólo determinar quién de las tres, Nohemí Gómez Gutiérrez, Erika Torres Terrazas, Christian Janet Zamarripa Gómez, se ajusta al perfil de presidenta del IEE.

La falta de respuesta y la promoción de la nueva convocatoria para otro concurso desataron la molestia, muy válida, de las mujeres que ven graves señales de discriminación política y de género.