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Opinión

El año del despegue

Hace unos días se cumplió un año de la elección del año 2021, en que se renovaron todos los espacios que se resuelven por elecciones constitucionales en el estado Chihuahua

Arturo García Portillo
Analista

viernes, 10 junio 2022 | 06:00

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Hace unos días se cumplió un año de la elección del año 2021, en que se renovaron todos los espacios que se resuelven por elecciones constitucionales en el estado Chihuahua. De lo cuál no derivó una mera sustitución de gobernantes, sino todo un reacomodo de las estructuras políticas locales. 

Decir que el grupo político que acompañó a Javier Corral fue desterrado, es decir realmente poco. No era y nunca fue muy significativo, dentro ni afuera del PAN, no brillaron con luz propia salvo por la que les irradiaba el titular del 

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Ejecutivo, hasta en eso mezquino, y no por su personalidad, sino por los atributos propios del cargo. Además, para quienes con cordura y buen ánimo aceptaron reconocer y acompañar desde la candidatura, hubo en correspondencia la apertura de espacios y la decisión de ver hacia adelante. 

He sostenido en este mismo espacio que la recomposición de las estructuras de poder estatal ha sido uno de los mayores efectos que tuvo la elección. La onda expansiva aún no se detiene, y ya ha alcanzado casi todas las esferas significativas, desde los enclaves gubernamentales hasta la sociedad civil. Veremos aún más cambios, que necesariamente tendrán un reflejo hacia el ciudadano, lo impactará de muy diversos modos en su vida cotidiana. 

El grupo compacto de la gobernadora se amplió necesariamente, e incluye ya en zonas epidérmicas aun, pero cerca, a diversos actores que estuvieron en la banca o defenestrados, fruto de las alianzas tejidas para ganar la elección. Las personas marcan estilos y ritmos a los gobiernos, alcances y límites, y eso se verá cada vez más. 

Ahora pasemos al ejercicio del gobierno. Hace años a Felipe Calderón, no recuerdo si en transición o en gobierno, le escuché una expresión que describe muy bien los momentos por los que atraviesa un período gubernamental. Decía: es como manejar un avión, el despegue es de fuerza; el aterrizaje es de habilidad y en medio hay piloto automático. Y creo que tiene razón, se puede decir que más o menos esos son los momentos por los que pasa un gobierno. Analicemos. 

Despegar con fuerza. Hay que hacer cambios de personal, definir prioridades y hacer entender a todos cómo se trabaja y qué se busca conseguir. Habrá que quitar del paso a quienes obstaculicen, dentro y fuera. Pero hay un paso crítico en esta etapa: hacer el diagnóstico adecuado. Si eso sale mal, lo que sigue va a ser un gran problema. Y en asuntos de gobierno, el diagnóstico muchas veces pasa por apreciaciones, y si no hay rigor al juzgar, las conclusiones serán equivocadas. Aquí se sientan los métodos de trabajo, los mecanismos de mando, las metas, los indicadores, las alianzas, los riesgos. Se materializan en planes. No sé si todo eso se hizo y se está haciendo, aunque supongo que sí, es de manual. Pero percibo que en efecto el primer año de la gobernadora Campos ha sido de fuerza, quizá más diría de mostrar fuerza, y quizá sin mayor necesidad porque nadie duda que la tiene. 

La segunda etapa, y que durará unos cuatro años, es la de navegación o piloto automático. Es cuando el avión está nivelado, en general transcurre con suavidad, se avanza a la meta con seguridad. No es literalmente piloto automático, pues nunca hay que dejar de asir con firmeza los controles, pero si se ejecutó correctamente la primera etapa, esto es lo que debería ocurrir. Ya no alcanza para atribuir parálisis a anteriores porque ya hubo tiempo para corregir. Ya pasa la “luna de miel” en que la gente da oportunidad para acomodarse, y empiezan a exigir resultados, porque sean del partido que sean, los gobernantes son para dar resultados tangibles, cumplir promesas, hacer obra. Y la realidad no perdona, lo que se haga o deje de hacer aquí, es con lo que será juzgado el gobierno. Ya no valdrán los discursos, para bien ni para mal. La gente se va a construir una buena o mala imagen del gobierno, y cambiarla será muy difícil. 

No abundo en la tercera etapa, aterrizaje, que ocurre durante el último año. De habilidad. Compleja en otros sentidos. Pero ya habrá tiempo para ello. 

Pienso que justo está por terminar primera etapa para el Gobierno estatal y los municipales. A estas alturas se sabe quién podrá con su responsabilidad y quién deberá salir. Hay planes de navegación. Hay objetivos. En el caso del Gobierno estatal chihuahuense, con la complejidad adicional de falta de recursos, problema heredado y al que hubo que dedicarle tiempo e inteligencia para diseñar salir de eso, y sabemos ya pasó etapa crítica, por lo que a partir de ahora podemos esperar que empiecen a verse más inversiones. 

A propósito de ello, la gobernadora Maru Campos hizo un balance estos días. Ya muestra resultados, en seguridad, en la parte social especialmente las mujeres, en atracción de inversiones. Son apenas atisbos, confiamos en que se vuelvan elocuentes realidades y que todos los rincones de nuestra geografía se beneficien de ello. 

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