El análisis de la foto es una caja de Pandora

En medio de Armando Cabada y de Juan Carlos Loera aparece el gobernador del estado, Javier Corral Jurado, cuya valentía o cinismo para presentarse ante semejantes auditorios no tiene comparación

LA COLUMNA
de El Diario
viernes, 05 abril 2019 | 06:00

• El análisis de la foto es una caja de Pandora


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Los inaplazables tiempos políticos sucesorios estatales 2021 nos obligan a detenernos en una foto que con alegría desbordante nos obsequiaron descollantes figuras fronterizas sincronizadas para aparecer juntos en el estadio Benito Juárez y sacarse la lotería emocional con el contundente 2-0 de Bravos contra los chilangos Pumas. Ahora tendremos una final de esas que los comentaristas deportivos definen como de alarido.

La foto en mención la tenemos en la versión digital de La Columna aunque desde la misma noche del miércoles fue circulada por amigos y enemigos de quienes ahí aparecen. Fue convertida en memes, reclamos, enojos, señalamientos, críticas ácidas, aplausos, de todo...

Pero faltó el análisis profundo, objetivo, y ese lo tenemos aquí.

En medio de Armando Cabada y de Juan Carlos Loera aparece el gobernador del estado, Javier Corral Jurado, cuya valentía o cinismo para presentarse ante semejantes auditorios no tiene comparación. Alcanza un 28 por ciento en la encuesta que mejor le califica; apenas un 12 en la peor. Mal gobierno le gritan mayorías inmensas de chihuahuenses; pésimo, le señalan otras. Él ni se inmuta. Ya endureció la concha.

Esa imagen habla de que ha mejorado sustancialmente la relación entre el independiente alcalde Cabada y el gobernador.

Debemos entender que a la restablecida comunicación institucional, administrativa, se suma la afinidad político-electoral. No olvidemos que el inicio de regímenes entre ambos fue más allá de lo agreste, alcanzó lo agresivo. Ahora es miel sobre hojuelas.

Los panistas opositores al gobernador verán con gran recelo esa fotografía aunque ellos son mayoría al interior del blanquiazul; y a diferencia de Corral, son esos hijos de Gómez Morín los que gozan de tanta fortaleza y aceptación popular que las encuestas los colocan en los cuernos de la luna rumbo a la gubernatura. 

Hablamos de Maru Campos Galván, alcaldesa de Chihuahua, y su equipo. Sus números indican gran competencia entre su abanderada, justo el alcalde juarense, y el senador morenista, Cruz Pérez Cuéllar.

El caso de Loera de la Rosa es también muy especial en esa imagen. Adquiere gran relevancia porque es el cuatito y representante de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en Chihuahua.

Aquí el recelo y la crítica provino pero de las filas de Morena. Ven desde las entrañas de ese partido a Juan Carlos con cara y rostro de los votos que les hicieron falta para que ganara su candidato a la alcaldía, Javier González Mocken. La división es irreconciliable.

¿Cuál será la jugada de los tres entre ellos mismos? Corral no puede apoyar a Cabada y a Loera al mismo tiempo. Loera busca la gubernatura igual que Cabada. Los panistas no concederán la nominación para que sea regalada por Corral a cualquiera de sus menguados adeptos (Madero o cualquier otro) y por lo tanto no apoyarán ni a Loera ni a Cabada. Su portabandera es Maru y nadie más.

Entre Cabada y Corral han existido altibajos en su relación pero no entre Loera y Cabada ni entre Loera y Corral, por lo tanto deberán decidir pronto sobre el rumbo que tomarán. Si no lo definen ellos las propias circunstancias los obligarán a hacerlo. Otro dato: Loera es amigo público de Armando y de Corral pero su cuatito AMLO no; para nada. ¿Entonces?

También aparecen en la foto dos rellenitos militares; el subsecretario estatal en Juárez, Mario Dena. Igualmente la vicegobernadora, Lety Corral, junto a los dos únicos operadores fieles que le quedan en esta frontera, los regidores Enrique “Quique” Torres y Amparo Beltrán.


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Cercano al general secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval, el divisionario Víctor Hugo Aguirre Serna, director de Educación Militar y rector de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea, es uno de los candidatos a dirigir la Guardia Nacional, el experimento propio para la seguridad pública que ha puesto en marcha la Cuarta Transformación.

Entre los cinco militares que recién acaban de ascender a generales de división, su nombre destaca porque es de los pocos que se han formado en las vertientes de la política, la comunicación y los derechos humanos, que a partir de la reforma constitucional de 2011 son uno de los ejes del Ejército.

Pero hay algunas curiosidades muy interesantes del divisionario.

Una parte de su trayectoria está en el triángulo dorado de las drogas, donde confluyen Chihuahua, Sinaloa y Durango. Conoce palmo a palmo la región por aire y por tierra y su expediente está impecable, pese a su paso por ésta y otras zonas calientes.

Otro detalle, precisamente de la tierra caliente de Guerrero, fue su participación en el emblemático caso de los ecologistas Teodoro Cabrera García y Rodolfo Montiel Flores, a quienes un pelotón del Ejército detuvo y torturó en el año 2000, hasta que los hizo declararse narcotraficantes. El expediente terminó en una sentencia histórica contra México de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Aguirre Serna, entonces coronel de infantería, fue el militar que operó parte del caso, precisamente con la visión jurídica y política de los derechos humanos, desconocida en aquellos tiempos.

Curiosa coincidencia es también que el juez federal de ese caso en Guerrero, que terminó destituido por su sentencia dictada, fue Maclovio Murillo, secretario municipal de Juárez y exconsejero jurídico estatal.

Detalles mínimos de la historia reciente que bien vale la pena apuntar.


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La diputada priista Anna Elizabeth Chávez y el coordinador panista, Fernando Álvarez Monje, presentaron la iniciativa que todo Chihuahua había esperado por tantos años.

Los legisladores sobrerrevolucionaron sus cerebros, o los de sus asesores, para una argumentación impecable a fin de lograr la aprobación de un exhorto del Pleno del Congreso del Estado, para que se promueva el turismo en la entidad.

Esa rama productiva que representa el 4.4 por ciento del producto interno bruto estatal, que genera 56 mil empleos directos, 3 de cada 4 en los pequeños y micronegocios, fue abordada muy en serio por la priista y el panista, quienes seguramente son muy conocedores de la materia y de las políticas públicas necesarias para detonar la actividad.

La propuesta denota el amplio conocimiento que tienen de los sitios atractivos de la entidad, desde la barranca profunda hasta la frontera norteña, desde las áridas tierras del noroeste y las Casas Grandes, hasta la parte sur abundante en agua.

Pero la genial idea no fue enlistar lo que todo mundo sabe del estado y sus bellezas naturales, su capacidad para atraer visitantes pese a las adversidades; no, la propuesta fue la de vestir los camiones urbanos de Chihuahua con las imágenes de dichos atractivos, para promover el turismo de forma permanente dentro del propio estado.

Y fue un hitazo: 23 votos a favor, del PAN y aliados. Los demás no estaban, ya se habían ido al momento de la votación.

El único problemita del exhorto es que nadie sabe dónde será entregado, pues lo dirigen a la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico, a través de la Dirección de Turismo; y a la Secretaría General de Transporte, que simplemente no existe.

De por sí los exhortos no son más que llamadas a misa, ahora que se dirigen a áreas inexistentes del Gobierno del Estado, menos habrá alguien que los atienda.

Nadie leyó siquiera la propuesta. Es el colmo de la chunga legislativa.


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Llegaron a esta columna más datos sobre la actuación del ahora contralor de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), Hernán de Monserrat.

A las quejas sobre maltrato a empleados universitarios, nos aseguran que las áreas sindicales han solicitado ante el Instituto Chihuahuense para la transparencia y Acceso a la Información Pública (Ichitaip) información respecto a sanciones, amonestaciones, exhortos, extrañamientos o sanciones económicas, que se le hayan impuesto por parte del órgano garante a Herrera Sías como responsable de la Unidad de Transparencia de la UACJ.

Aseguran que hay acuerdos de incumplimiento con medios de apremio como amonestaciones y una multa por las omisiones en que incurrió Hernán mientras fue jefe de la Unidad de Transparencia.