Educación gratuita o autonomía universitaria

La semana pasada se celebró un evento de gran relevancia en materia educativa

Jorge Breceda
Analista
sábado, 13 julio 2019 | 06:00

La semana pasada se celebró un evento de gran relevancia en materia educativa albergado por nuestra Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, un suceso que no sólo tiene impacto a nivel local o estatal, sino a nivel nacional; parece que los ojos ya se están dirigiéndose a nuestra urbe, ¡gran reivindicación!

Dentro del evento existieron diversas disertaciones –todas interesantes–, sin embargo, una de ellas –dentro del ámbito jurídico– ponía en la palestra la pugna entre dos derechos constitucionales, por una parte, la gratuidad educativa y por otra, la autonomía universitaria. 

Se explicó el cambio de paradigma normativo en el año 2011 derivado de la reforma constitucional en derechos humanos, tan significativa que la Suprema Corte de Justicia de la Nación cambio de época, de la novena a la décima.

Además se examinaron las reformas que ha tenido el artículo tercero constitucional, no sólo la última reforma, sino se realizó énfasis en la fracción IV en la que se indica que: “Toda la educación que el estado imparta será gratuita” y en el segundo párrafo del citado artículo en el que se situaba el respeto a derechos humanos.

Atendiendo los dos anteriores, introducir la materia de derechos humanos obligaba a la autoridad jurisdiccional a la aplicación de llamado “control de convencionalidad”, es decir, observar los instrumentos internacionales para realizar determinaciones jurisdiccionales.

Es aquí donde se apreció el artículo 13 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador), el cual establece en el artículo 3.a que “La enseñanza superior debe hacerse igualmente accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada uno, por cuantos medios sean apropiados, y en particular, por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita”.

Por otra parte, el multicitado articulo tercero, señala que: “Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas […]”, es decir, se protege la autodeterminación por medio de la autonomía. 

Esgrimiendo esas dos posturas constitucionales, se explicó la pugna entre ellos: ambos derechos colisionaron en un Tribunal, es decir, ambos se confrontaron para conocer cuál tenía mayor importancia para la protección más amplia.

Fue en el estado de Nuevo León (2015) donde en representación de una menor de edad se promovió un juicio de amparo reclamando la dispensa del pago del tercer semestre del Bachillerato Técnico en Turismo, en la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Álvaro Obregón, Unidad Monterrey I, de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Lo anterior argumentando la gratuidad educativa no sólo establecida de manera expresa en la Constitución Mexicana, sino en instrumentos internacionales en materia de derechos humanos. Es decir, en los conceptos de violación se expresó que la autoridad responsable (universidad) transgredía el derecho humano a la educación media.

De lo anterior surgieron dos grandes resoluciones, una de ellas dándole mayor valor a la gratuidad y la otra otorgando un valor superlativo a la autonomía universitaria, es aquí donde el Tribunal de alzada en el año 2018 emitió una jurisprudencia –criterio vinculante– en el que se prepondera la autonomía. 

En la jurisprudencia referida se establece que el gobernado no tiene el derecho a la gratuidad en ese nivel educativo, no sólo por no contemplarse, sino porque la Universidad –institución educativa– no estima que los estudios que ella brinda sean gratuitos, por ende, la autodeterminación tiene mayor importancia –para este caso– que la gratuidad. 

Por último, es dable mencionar que todas las disertaciones se agruparon y se enviarán al Congreso de la Unión para realizar los trabajo legislativos de la normatividad secundaria en materia educativa, mismas que sin lugar a dudas –de contemplarse–, tendrán grandes aportaciones nacidas desde la mejor frontera de México: Ciudad Juárez.