Opinión

Dopamina digital

La verdad es que sí los extraño los días que no trabajan. Son mis trolls

Sergio Sarmiento
Periodista

viernes, 08 mayo 2020 | 06:00

Ciudad de México.- La verdad es que sí los extraño los días que no trabajan. Son mis trolls. No, no son realmente bots, aunque el presidente insista en usar el término de manera equivocada. Los bots son “robots”, programas informáticos diseñados para multiplicar mensajes de manera automática. Los trolls (o troles, versión españolizada de la voz original que procede del noruego) son personas reales que se dedican a criticar de manera maliciosa y a lanzar insultos, descalificaciones o provocaciones en redes sociales. Muchos trolls recurren a identidades falsas, pero otros no. Supongo que algunos son pagados; pero yo quiero pensar que los míos, los que me insultan y zahieren cotidianamente en redes sociales, lo hacen por principio, porque realmente están en contra de todo lo que escribo y de todo lo que opino. Eso los hace doblemente entrañables para mí. El presidente López Obrador ha pasado de agradecer el apoyo de las “benditas redes sociales” a cuestionar la “infodemia, esta nueva epidemia que tiene que ver con las noticias falsas que proliferan, ese virus que se transmite y que produce desinformación, alarma y, desde luego, que afecta a la convivencia social”. Para Jenaro Villamil, director general del Sistema de Radiodifusión del Estado Mexicano, “la infodemia”, término propuesto originalmente por el director general de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Aghanom Ghebreyesus, se refiere “a la sobreabundancia de información falsa, maliciosa o medias verdades sobre la pandemia y su rápida propagación”. Como todo cuestionamiento de la 4T debe tener un villano, los culpables en este caso son las perversas empresas dueñas de Twitter, Facebook, WhatsApp, Instagram y YouTube. “El negocio -afirma Villamil- es intoxicar a las redes sociales y la intoxicación. genera. lo que algunos llaman la dopamina digital. Si nosotros escuchamos, vemos y compartimos información negativa, hay un efecto emocional en nosotros que nos hace adictivos [sic] a eso, como también nos podemos hacer adictivos [sic] a los memes o a las burlas”. Cuando las burlas se dirigían a Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto o Aurelio Nuño eran no solo valientes sino patrióticas, pero hoy se enfocan a López Obrador o a Hugo LópezGatell y empiezan a preocupar. “La infomedia nos afecta a todos -advierte Villamil- porque la rápida transmisión de la información falsa genera miedo, desconfianza, polarización, en lugar de generar solidaridad, empatía y una acción social más contundente”. Beatriz Gutiérrez Müller, la esposa del presidente, sufrió en carne propia los embates de los trolls y decidió retirarse en su momento de Twitter. Hoy ha regresado con mensajes edificantes que buscan ser menos polémicos. Algunos de quienes participamos en medios o redes sociales hemos aprendido que los insultos y difamaciones son una consecuencia natural de nuestro trabajo. Las descalificaciones, sin embargo, generan polémicas y aumentan el número de seguidores e interacciones. Es exactamente el resultado opuesto al que buscan los trolls. Yo debo reconocer que los fines de semana o los días feriados, cuando mis trolls reducen notoriamente su actividad, mis artículos o comentarios generan menos descalificaciones y también menor polémica. Es inevitable que en esos momentos los eche de menos. Por supuesto que no me he vuelto “adictivo”, como dice Villamil, pero quizá sí un poco adicto a la dopamina digital de la que habla nuestro eminente político y teórico de los medios. 

Limpísimo

“Ahora están planteando que ya no se van a usar las energías limpias -dijo el presidente este 6 de mayo-. No es cierto, se van a usar las energías limpias. Pero no son las energías limpias”. ¿Más claro que eso?