Opinión
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Don Arnoldo, templado en el acero de la humildad

Se fue un amigo de los juarenses. Falleció ayer por la madrugada don Arnoldo Cabada de la O, el célebre periodista dueño del Canal 44 oriundo del minero Santa Bárbara

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 09 febrero 2021 | 06:00

-Don Arnoldo, templado en el acero de la humildad

-Pensiones ya está en niveles inauditos

-Siembran contralor por siete años

-Roban en vez de catear... por segunda ocasión

Se fue un amigo de los juarenses. Falleció ayer por la madrugada don Arnoldo Cabada de la O, el célebre periodista dueño del Canal 44 oriundo del minero Santa Bárbara pero adoptado desde muy joven por el Río Bravo, los arenales de San Agustín, Samalayuca y por todo el perímetro al interior de Ciudad Juárez.

Cabada padre fue dueño de un carácter templado en la humildad y en la pobreza, cimientos acerados sobre los que construyó una institución si bien de corte empresarial como lo es el 44, bien amalgamada justo en acciones altruistas incuantificables de beneficio comunitario general.

Fueron y han sido decenas de miles las familias fronterizas en condición de alta precariedad tocadas por el llamado buen corazón de Cabada. Apoyos directos, indirectos; gestiones de todo tipo... denuncias públicas a través del canal con implicaciones de riesgo para la empresa y para la familia.

Hizo don Arnoldo todo lo que estuvo a su mano para devolver a la ciudad y a sus habitantes algo de lo mucho recibido. Era este su gran orgullo en paralelo al orgullo de su familia; de su inseparable esposa, doña Martha... de sus hijos, nietos, hermanos...

Su reciedumbre, su talento y su carácter lo encumbraron en el éxito económico y todo su entorno de vínculos políticos y empresariales, pero su sencillez extraordinaria lo mantuvo con los pies sobre la tierra, con su saludo amable por cada punto de todos los puntos de la ciudad. Por todos los puestos de burritos, barbacoa, tacos, carnitas. Así era el jefe del 44.

Descanse en paz Arnoldo Cabada.

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El déficit estimado para 2021 en el presupuesto estatal es de 4 mil 800 millones de pesos, cifra apenas superior a los cuatro mil 576 millones de gasto que representa Pensiones Civiles del Estado. Sí, a ese inaudito nivel ha llegado lo que requiere el organismo de seguridad social de la burocracia.

Más allá de lo que le deben las dependencias a PCE o lo que debe a sus proveedores, la evaluación que sacude a la Secretaría de Hacienda es el monto de recursos fiscales que absorse institución. No es menor, es el 6.16 por ciento del gasto presupuestado para este año.

Esa es la proporción de lo que cuesta ahora, este año, la dependencia que debe proveer servicios de salud y prestaciones sociales a la burocracia estatal. La proyección del pasivo actuarial es peor, en cinco o seis años podría representar hasta la mitad del gasto público, de continuar la tendencia ascendente que ha tenido.

En el año 2012 Pensiones llegó a representar el 4.12 por ciento del gasto total del estado, de ahí surgió la urgencia de su reforma inacabada en el sexenio pasado e incumplida en la administración actual.

Así, para 2015, el subsidio gubernamental a Pensiones llegó a bajar hasta un 2.88 por ciento, pero a partir de 2016 y hasta la fecha el gasto se disparó. En 2020 representó el 6.55 por ciento del presupuesto estatal, su mayor pico hasta la fecha.

Ese enorme pasivo que representa el gasto, la operación y subsidio del fondo -el cual sólo atiende a burócratas estatales y a sus familias- es superior al gasto 2021 del gobierno municipal de Chihuahua (tres mil 473 millones de pesos) y cercano al de toda Ciudad Juárez (cinco mil 805 millones de pesos).

Las cifras denotan la urgencia no de inyectar recursos de inmediato, sino de retomar la reforma pasada y darle vigencia total.

Sin embargo, al director de PCE, Alberto “Tito” Herrera y al secretario de Hacienda Arturo Fuentes Vélez ya se les fue la administración sin comprender la complejidad del pasivo pensionario, que igual ha quebrado gobiernos en Europa que en Estados Unidos y América Latina.

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Ayer fue presentado en el Congreso del Estado el nuevo contralor interno, Héctor Montoya Estrada, quien además de llegar a engordar la nómina anticorrupción estatal tendrá garantizado el puesto por siete largos años.

Montoya ejercerá un cargo que, bajita la mano, representa unos 50 mil pesos mensuales nada más de sueldo, sin contar el gasto que genere la oficina, personal y demás arrimadijos que al final salen más caros que los actos prohibidos que deberá vigilar y sancionar.

El cargo en el Legislativo es parte del paquete de órganos internos de control que se nombraron en semanas pasadas en un montón de dependencias estatales centralizadas, descentralizadas y autónomas, que a lo mucho van a servir para hacer todavía más complejo el sistema de combate a la corrupción, que de por sí fue diseñado para ser inoperante.

Ahora que llegó el nuevo contralor al Congreso, por cierto, comenzaron las quejas por la docilidad con la que fue designado por una enorme mayoría, sin cuestionamiento alguno a los conocimientos o antecedentes.

Según obra en el curriculum del nuevo funcionario, es pieza completa del ya nada nuevo amanecer, pues ha transitado por la Junta Central de Agua, la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico y por la Secretaría de la Función Pública. Esos son los intereses que representa.

Así que a los diputados de la siguiente legislatura ya les dejaron sembrado a un funcionario transexenal, que habrá de trascender a este Gobierno estatal e incluso al siguiente.

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En Asuntos Internos de la Fiscalía del Estado han de tener mucho trabajo, pues nomás no avanzan las investigaciones contra el personal policiaco estatal que se ha visto involucrado en excesos contra la población.

Tal es el caso de un supuesto cateo que terminó en un supuesto robo en una casa de la colonia Granjas La Abundancia, ubicada en ciudad Aldama –casi conurbada con la ciudad de Chihuahua-, a donde más de diez agentes de la Policía Ministerial ingresaron la semana pasada para una diligencia judicial que ahora está puesta en duda.

Las imágenes que presentamos en la versión digital La Columna dan cuenta del saqueo al que fue sometida la propiedad de Yesica Rivero Sigala, denunciante de la arbitrariedad, a quien por segunda ocasión “catean” su granja sin mayor justificación.

La primera vez fue el año pasado cuando de buenas a primeras llegó el convoy de agentes y se llevaron todo, varios televisores, barra de cocina, sillones, microondas y hasta los arreglos de las paredes.

La segunda fue la semana pasada, cuando los agentes estatales arribaron a la vivienda que ahora se encontraba sin gente, para cargar de nuevo con todo. Ahora hasta unas máquinas de soldar que usa su familia en el trabajo se llevaron los representantes de la ley.

Eso sin contar los daños al portón de la propiedad y las puertas de la vivienda, propiedad de una familia que, por lo visto, trabajó todo un año para hacerse de cosas que de buenas a primeras los policías decomisan sin justificación alguna.

En Aldama la familia de Rivero no es la única afectada. A cada rato se ven pasar las patrullas estatales cargadas con bienes que roban de las casas de los habitantes, con el pretexto de supuestos cateos que la verdad ya no se sabe si sin legales o inventados.

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