Dolorosa realidad

Si de frases trilladas habláramos la de 'los jóvenes son el futuro de México' ocuparía los primeros lugares.

Daniela González Lara
Analista
jueves, 07 noviembre 2019 | 06:00

Si de frases trilladas habláramos la de “los jóvenes son el futuro de México” ocuparía los primeros lugares. Lo comento con cierto sentido de amargura y frustración, pues es muy fácil ver el abandono histórico que este rubro de la sociedad ha sufrido siendo dejado de lado con programas inútiles que no aportan nada a la realidad cotidiana que vive un adolescente en las calles de esta ciudad fronteriza, que cada vez encuentra la forma de superar los índices de violencia y caos, aun cuando pareciera que no nos pudiera ir peor. Hay que decirlo con todas sus letras, lo anterior es gracias a la ignorancia de las autoridades por encontrar soluciones a este tema, pues una de las obligaciones que adquieren al asumir puestos de poder es salvaguardar la integridad de los gobernados y brindar las mejores posibilidades de vida de la ciudadanía en general.

Es grave lo que le comparto esta vez en la presente columna porque de ser verdad la frase trillada que le menciono a supra líneas, entonces ¿qué nos espera con la atemorizante cifra de la Secretaría de Educación donde nos dice que 28 mil menores de edad en Ciudad Juárez no ingresan a la secundaria? Es alarmante pues la experiencia nos dice que son personas que fácilmente pueden ser reclutadas para servir al crimen organizado. Al ser menores de edad y ni siquiera alcanzar la edad legal para trabajar, en el mejor de los casos en la industria maquiladora o alguna tienda de autoservicio, son presa fácil para dejarse embaucar con la promesa de obtener dinero fácil y glamouroso en el mundo del trasiego de drogas. También es verdad que no existen opciones de sana diversión para las nuevas generaciones, los parques están descuidados y los eventos artísticos promovidos por las autoridades prácticamente son inexistentes. No hay programas de educación ni de cultura que fortalezcan la crianza en las familias o que den una esperanza en la formación de ciudadanía de bien.

Lo que necesitamos hacer es que estos niños y niñas regresen a las aulas, la educación académica y la capacitación continua en deportes, artes y oficios es la única clave confiable para engrandecer al país en todas las áreas.  Debemos encontrar la clave para captar la atención de la generación Z o centennials, que es la generación que ha cogido el relevo a los millennials, comprendida entre los nacidos entre 1994 al 2010, y que se caracteriza por ser, entre otras cosas, una generación emprendedora.

Pensemos en soluciones y aprendamos de experiencias propias y ajenas, urge innovar en los métodos de enseñanza para evitar la deserción escolar. En la Ciudad de México, por ejemplo, desde agosto pasado se implementó dentro del plan de estudios de una secundaria ubicada en un barrio conflictivo, un taller de rap. Lo anterior con la finalidad de que los adolescentes aprendan a sublimar el contexto violento en el que habitan, su sentir o pensar a través de estrategias divertidas y diferentes que mejoran las habilidades orales, de escritura, lectura, artísticas y de pensamiento.

Repliquemos los mejores ejemplos adecuándolos a nuestras realidades, necesitamos que los mejores hombres y mujeres que conozcan el tema de la juventud, la sociedad, el desarrollo y la educación, opinen e implementen programas eficientes para rescatar a nuestros niños y jóvenes que están desertando en la escuela para convertirse en la peor versión de sí mismos, en detrimento de todos nosotros, pues vamos juntos en el mismo barco.

Afortunadamente el Gobierno federal ha implementado el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, que busca vincular a dos millones 300 mil jóvenes con el sector laboral, para que se capaciten y aprendan a través de la práctica, un oficio o profesión, durante un año, después de esto se le dará seguimiento puntual a través del Servicio Nacional de Empleo para buscar incorporarlo formalmente al mercado laboral, este plan de gobierno brinda una alternativa real para quienes buscan incorporarse a la vida productiva del país, ya existe y esta funcionando. 

Es una buena noticia no solamente para ellos, sino para todos los demás que tenemos interés en que el país crezca y viva en paz, pues a través de estos programas formativos es que se crean condiciones para que estos jóvenes no caigan en el drama de la delincuencia. ¿Y los demás órdenes de gobierno, que están haciendo por los niños y la juventud? Regalar balones ya está muy trillado, necesitamos más, las nuevas generaciones lo exigen. Gracias por leer y reflexionar conmigo, yo soy Daniela González Lara.