Opinión

Doble cara de Corral

En política cada quién puede optar por el estilo que más le convenga, el que mejor le asiente de cuerdo con su perfil...

Cruz Pérez Cuéllar
Político

domingo, 19 enero 2020 | 06:00

En política cada quién puede optar por el estilo que más le convenga, el que mejor le asiente de cuerdo con su perfil, pero si se es gobernante deberá tener cuidado de no confundir la astucia con la triquiñuela, el ardid político con el engaño; y sobretodo, la confianza con ingenuidad. 

Expongo lo anterior porque no es la primera vez que el gobernador Javier Corral Jurado trata de pasar como el bonachón, el que no rompe ni un plato, el servicial, así como ocurre durante las visitas del presidente López Obrador a Chihuahua. La registrada el pasado fin de semana no fue la excepción.

Desde el primer evento del mandatario federal, registrado en la Guarnición Militar de Ciudad Juárez, donde se llevó a cabo la rueda de prensa mejor conocida como “la mañanera”, y a donde acudieron periodistas locales y nacionales, así como de Estados Unidos, el gobernador de Chihuahua quiso mostrarse solícito con el presidente, acudió a dicha cita a las 7 de la mañana con los medios de comunicación. Basta decir que es sumamente raro que el mandatario estatal aparezca en actos públicos antes de las 9 de la mañana.

El presidente le dio oportunidad al gobernador de Chihuahua para que contestara algunas de las preguntas que se plantearon en la conferencia matutina, y ahí Javier Corral aprovechó para “solidarizarse” con el jefe del Ejecutivo federal, reconociendo las bondades del Instituto de Salud para el Bienestar, el Insabi, demostrando su proclividad a signar el convenio propuesto por López Obrador.

Ahí externó que “desde el inicio del Gobierno del presidente López Obrador, nosotros fuimos uno de los primeros estados que abiertamente dijo que iríamos en esa estrategia, por lo que queremos apostarle a vencer todos esos intereses que ya el presidente ha descrito con mucha claridad”.

Hace unos días el gobernador dio a conocer públicamente todo lo contrario, que no iría con el Insabi, o como él y su equipo de comunicación decidieron presentarlo a los medios: se suscribiría Chihuahua al convenio del Insabi pero como no adherido. 

En otros eventos registrados ese mismo día con empresarios y con beneficiarios de becas Bienestar, el mandatario chihuahuense trató de quedar bien con el presidente, dijo que es el presidente que históricamente más veces ha visitado Chihuahua. Claro que la franqueza y honestidad de Andrés Manuel no le permitió quedarse con dicho título y callarlo, él mismo remarcó al finalizar el evento, en la planta 2 de la empresa BRP, que fue el presidente Benito Juárez García quien duró viviendo en Chihuahua dos años, y eso representa un orgullo para el estado y para la frontera.

No critico la buena atención que como gobernador debería brindar al principal representante del Gobierno federal, sino más bien la doble intención con que aquello se realizó. Pero lo explicaré más adelante.

Durante el segundo día de gira por Chihuahua Javier Corral trató de elevar esa muestra hospitalaria que en apariencia trataba de hacer notar el anfitrión; invitó al presidente a su casa de Ciudad Juárez donde le habría preparado unos panecillos, tipo rayadas, receta de su abuela. 

Todo, hasta aquí, parecía muy bien. Andrés Manuel había defendido el día anterior al impopular gobernador chihuahuense luego de la rechifla y abucheos que le recetaron durante un evento en el gimnasio del Colegio de Bachilleres en la frontera. Ahí se dirigió a la audiencia inconforme con el gobernador y les dijo: “somos amigos y además estamos trabajando de manera coordinada el Gobierno de Chihuahua y el Gobierno federal”. Y añadió más adelante pero vía redes sociales: “Estamos trabajando de manera conjunta porque la Patria es primero”.

Todo concuerda con el respeto a la investidura de cada quién y a las manifestaciones diplomáticas que corresponden cuando la buena relación se ve comprometida. Pero las deferencias que mostraba el gobernador eran sólo simulación, por debajo de la mesa ya estaba dando de patadas. Porque ese mismo fin de semana, varios personeros del mandatario estatal y afines a su política, salieron en conjunto y de manera coordinada a censurar el gobierno de López Obrador, por el tema del agua que se extrajo de la presa El Granero, para cumplir con el compromiso con Estados Unidos, de acuerdo al tratado de 1944 (que por cierto, estamos de acuerdo, debe ser replanteado, nos encontramos en otras circunstancias, pero no es una obligación contraída por esta administración ni tampoco es deseo del gobierno actual que Chihuahua tenga que pagar por el agua que Estados Unidos le suministra a otras entidades del país).

Ahora sabemos que no fue una coincidencia que el diputado federal panista, Mario Mata se desgarrara las vestiduras por la apertura de las compuertas de la presa, justamente el viernes el primer día de la gira presidencial. Y que lanzara consignas en contra del mandatario federal  y su Gobierno “por quitarnos” el agua de las presas. 

Acto seguido, la alcaldesa María Eugenia Campos, también del mismo signo partidista del gobernador, hizo lo propio en redes sociales ese mismo viernes por la noche, calificando la acción de Conagua, como “socialismo autoritario”. Lo mismo hicieron otros actores y personajes comprometidos con el Gobierno de Javier Corral, quienes atiborraron las redes sociales para tratar de engañar al pueblo de Chihuahua señalando al Gobierno federal como el culpable de dicho tratado y las obligaciones contraídas.

Ése es el verdadero estilo de Javier Corral, quien con una mano pega y con la otra cobra, por un lado muestra su rostro afable y supuestamente hospitalario, y por otro prepara escenarios para atacar y denostar a quien en apariencia respeta y honra. 

No es la primera vez que el jefe del Ejecutivo en Chihuahua juega de esa manera, desde el inicio de esta administración, a cada visita del presidente, le monta un teatro para desacreditar algún programa de gobierno, o lo hace meramente como venganza política.

Eso no se vale, y menos ahora que el propio Andrés Manuel López Obrador habla de unidad, de trabajo conjunto y coordinado. Ha puesto la solución en la mesa, a temas fundamentales para los chihuahuenses, como el de la seguridad pública y el de la salud, en ambos ha habido respuesta del Ejecutivo federal pero también en ambos ha existido oídos sordos, salida por la tangente de la contraparte estatal. Tanto en uno como en otro rubro el gobierno local está tronado, no encuentra la salida, ni tiene los recursos para ello, pero a la propuesta, por ejemplo, de que en Chihuahua se instale la Guardia Nacional, la respuesta del gobernador ha sido una negativa; lo mismo en el tema de salud donde ha dicho que no entregará a la Federación el manejo de los hospitales públicos, así como toda su manutención pese a que el sistema de salud está quebrado y sus servicios son deficientes por no decir pésimos.

Sinceramente no deseamos que el presidente se enemiste con el gobernador, claro que no, tenemos ya suficientes males como para agregarle el desdén de la Federación; López Obrador ha permanecido atento y su preocupación porque nos vaya bien a los chihuahuenses está de manifiesto. Queremos que siga así, pero también me parece justo que conozca el doble juego del gobernador, quien tira la piedra y esconde la mano, ésa es y ha sido su naturaleza, su manera de hacer política, siempre.

Sugerencias y comentarios favor de hacérmelos llegar a mi correo: cpc16169@gmail.com