Opinión

Día Internacional de la Tierra

Son más de 100 arbolitos que plantamos en dos meses, un trabajo ciudadano que regresa la sonrisa a los vecinos

Francisco Bribiescas
Politólogo

sábado, 24 abril 2021 | 06:00

Son más de 100 arbolitos que plantamos en dos meses, un trabajo ciudadano que regresa la sonrisa a los vecinos, una convivencia participativa que saca de sus casas palas y picos. Así ha sido nuestra participación ciudadana como docente de la mano de los estudiantes universitarios, nosotros lo llamamos “jalando duro para tener una ciudad bonita”, aunque todo empezó hace tres años con una campaña de limpia de basura en el dique ubicado a lado de Soriana bulevar Zaragoza, continuamos demostrando que todos los días debemos de celebrar el Día Internacional de la Tierra, recogiendo y separando nuestra basura, cuidando el agua, y por cuidar el agua me refiero al compromiso ético por parte de los empresarios constructores a plantar árboles adecuados a nuestro clima juarense, y así no consumir demasiada agua como el caso de las palmeras. Dicha ética que de inicio los políticos y gobernantes deben tener, principalmente en el tema de la ecología, que sea una de sus principales actividades como representantes, pero como esto no sucede, somos los propios ciudadanos los que debemos empoderar a los niños y jóvenes para que sean partícipes y despierten su interés de plantar vida y cuidarlos durante años. 

Si le preguntamos a cualquier político cuántos árboles han sembrado con sus propias manos, probablemente dirán menos de diez. Esto es bastante grave, ya que son ellos los que responden con la frase “ese no es el trabajo de un gobernante o de un diputado”, pero es aquí donde se equivocan, ya que el trabajo de un político es poner el ejemplo ético, de mostrar la capacidad no solo de crear, reformar y diseñar políticas públicas para resolver los problemas esenciales de la gente, también de poner el ejemplo cívico con sus propias manos y recursos. 

Esta debería ser la verdadera medición ciudadana hacia los políticos, y no de gastar el dinero de nosotros los ciudadanos en propaganda inservible, de contaminación visual y acumulación de toneladas de basura, porque es una realidad, somos los ciudadanos a los que más nos aburre y enoja ver a los políticos entregando despensas en colonias con carencia económica.

Aunque parezca mentira, los mismos discursos políticos continúan igual funcionando, pero esto es porque lo acompañan de recurso financiero y no de acciones ecológica, lo peor de todo es que los políticos jóvenes retoman dichos discursos y acciones paupérrimas, no es que la gente se lo crea, pero los acostumbran a recibir y no producir, principalmente en épocas de elecciones. Un verdadero líder político se compromete a educar a las mujeres y hombres jóvenes, mientras los vecinos desde sus ventanas observan; estos plantan árboles en el parque de la colonia, que con sus propias manos, recoge la basura para poner el ejemplo y así sean los vecinos los que salgan a las calles para hacer lo mismo. Esta es la única forma efectiva de que sea el ciudadano orientado, porque como vecinos realmente lo necesitamos, es una realidad que las autoridades no cuentan con la capacidad ni el recurso para atender los problemas básicos de las colonias, y mucho menos de activar programas preventivos. En la colonia Las Acequias, un vecino nos acompañó a plantar 22 árboles. Con pico y pala en mano nos comentó que él es un vecino jubilado, él cuenta con el tiempo para cuidar el parque frente a su casa, le interesa ver que los vecinos salgan a ejercitarse. A pesar del Covid quiere que tengan un espacio para despejar su mente. Dicho vecino hace algo al respecto, activa la ecología territorial, pero también identifica los problemas que tienen más de 20 años en una sola calle, baches, calles mal hechas, permisos emitidos por alcaldes de paso, inseguridad, vecinos empoderados de mala forma por los partidos políticos, entre otros, a pesar de las constantes quejas telefónicas hacia las dependencias de gobierno, no ha tenido solución alguna, pero asegura que por primera vez nuestros pequeños actos como plantar árboles, avanzan con las peticiones públicas, marcando una gran diferencia vecinal, reorganizando consejos ciudadanos que funcionales y bien recibidos.

Dicho ejemplo lo aplicamos en más de 10 colonias, obteniendo un resultado completamente positivo, la pregunta es: ¿Debería de ser esta una política pública? Esa que tenga presupuesto público y que sea controlada por una gobernanza territorial, quizá sí, pero son también los propios vecinos los que deben de contactarse entre sí para ser partícipe de las plantaciones de arbolitos en sus propios parques, así la presión ante el gobierno se profesionaliza. Final e increíblemente son los ciudadanos jubilados los más participativos, y cada vez son los niños y los jóvenes los que acompañan a sus padres y abuelos a plantar. Sin embargo, estamos próximos a un posible semáforo rojo, esto indica que continuamos sin programas preventivos para la seguridad pública y la sanidad de todos los residentes de la ciudad, pero sí con una meta ecológica ciudadana para que tengamos una ciudad bonita.