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Opinión

OPINIÓN

‘Desvelados o crudos pero ahí los quiero’

Algunos funcionarios municipales relacionados con la vigilancia de la ciudad buscaron zafarse de la reunión semanal de evaluación de seguridad llevada a cabo ayer tempranito

LA COLUMNA
de El Diario

sábado, 07 mayo 2022 | 06:00

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-‘Desvelados o crudos pero ahí los quiero’

-Loera y el pie izquierdo con “Igor” del Castillo

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-Siguen mal calificadas las corporaciones

-Oootro estudio sobre hospital de especialidades

Algunos funcionarios municipales relacionados con la vigilancia de la ciudad buscaron zafarse de la reunión semanal de evaluación de seguridad llevada a cabo ayer tempranito o por lo menos aplazarla de las ocho a las nueve o 10 de la mañana pero no aflojó el General jefe de la Guarnición Militar,  Francisco Antonio Enríquez. Aplicó la más pura disciplina castrense.

Estaba programada para la noche del jueves la presentación en la monumental X de Los Tigres del Norte y su imperecedero corridazo “Jefe de Jefes”.

Los funcionarios argumentaron ante el general que debían encargarse de coordinar el adecuado operativo de seguridad, con todo y tráfico vehicular, para un estimado de 40 a 50 mil personas que se darían ahí cita. “Desvelados o crudos pero ahí los quiero”, les respondió el general tras una reunión durante el mismo jueves por la mañana.

El concierto se llevó a cabo sin límite en “Pacas de a Kilo”, el clásico de las generaciones añosas “Contrabando y Traición”, muchos otros corridos repletos de apología narca y hasta algunas rolitas estilo mariachi para homenajear a Vicente Fernández.

Con todo y ríos de cerveza la cantada open mind salió literalmente a pedir de boca. Cero incidentes. Estuvieron muchos funcionarios municipales e integrantes de la nueva clase en el poder municipal pero los encargados de seguridad prefirieron monitorear desde su camita, como el profe César Tapia, de Vialidad, quien estuvo puntual ayer en la reunión de Seguridad.

El titular de Protección Civil, Roberto Briones, debió aventarse casi toda la noche en vela y tarareando “Eres mi Buena Suerte” pero a las ocho pasó lista con el buen General Enríquez. Eso sí, apenas concluyó el encuentro y salió corriendo hasta parar en La Choza de la Hermanos Escobar para dar cuenta de un menudo “grande”.

El jefe de la Guarnición Militar no hubiera cedido a posponer la hora ni el día de la reunión de seguridad, que en realidad encabeza formalmente el Presidente Municipal, Cruz Pérez Cuéllar, pero ayer había un motivo extraordinario que nada tenía qué ver con Los Tigres, ni sus canciones que “dan mucha sed”, ni la cruda al final de la madrugada.

Enríquez fue acompañado de sus mandos regionales militares que anunciaron su transferencia a la Ciudad de México; es decir, la interesaba rendir su último reporte de actividades y despedirse de los integrantes de la mesa de seguridad conformada por autoridades de los tres niveles de gobierno.

Tuvo mucho qué ver el general con el aumento de la fuerza castrense en Ciudad Juárez, más de tres mil elementos del Ejército, Marina y Guardia Nacional, que seguramente ayudó a disminuir considerablemente la estadística de homicidios, de casi 130 mensuales hacia un año a 60 actualmente.

Fue anunciada la salida del jefe militar, pero no fue dicho nada sobre su relevo. Estuvo en Juárez casi el año completo.

***

Tendría qué explicar el delegado de Programas Federales, Juan Carlos Loera, por qué el menosprecio a la prensa de Chihuahua, Delicias, Parral, Cuauhtémoc y otras ciudades intermedias.

Esperaríamos una mayor finura en la operación durante la presentación oficial de Manuel “Igor” del Castillo como vocero de la 4T en la entidad, pero nos equivocamos.

Empezó con el pie izquierdo Juan Carlos Loera, el súper jefe del gobierno federal en el estado, cuando estableció diferencia entre la prensa de Juárez y la del resto del Estado. Qué necesidad, como decía el Divo de Juárez.

“Hay una gran diferencia –dijo, palabras más, palabras menos- muy marcada en el periodismo que se realiza aquí en Ciudad Juárez, con todo respeto a todos los profesionales de la comunicación, pero verdaderamente, así como la sociedad juarense tiene una característica muy especial, basada en la solidaridad, sinceridad, así los periodistas forjados de la misma manera, se los dice alguien que ha recorrido todos los rincones del estado… Se me eriza la piel cada vez que me encuentro con todos ustedes”.

Como que la prensa de Villa Ahumada para allá no le gusta al representante del federal, por faltos de “solidaridad y de sinceridad”, a contrario sensu como dicen los abogados, tomando al pie de la letra sus palabras, tratando de endulzar el oído a los colegas en esta frontera.

Llegó “Igorcito” a desplazar a la periodista originaria de la ciudad de Chihuahua, Karla Espinoza, quien desde la precampaña acompañó para todos lados a Loera, y ahora es puesta a un lado.

Es muy difícil quitarle el estigma corralista que como pesada loza carga “Igor” del Castillo, luego de ser tapadera del exgobernador Javier Corral, en el último tramo del gobierno estatal.

Trató de defenderlo el mismo Loera en la presentación, hablando de su posición en el área de comunicación como profesional.

Está clarita la operación política de Del Castillo en la administración del corralato, como está ahora en los mismos términos en favor de la imagen del delegado de Programas Federales.

A eso le apuesta Loera para tratar de mejorar en los últimos meses previo al 2024, donde buscará por todos los medios una posición política que lo aleje del desgaste natural de un Gobierno federal en el segundo tramo de administración.

No da pie con bola.

***

Estamos muy lejos de cualquier especie de maldición, chamanería o algo más que hace que las corporaciones policiacas federales, estatales o municipales, tengan bajísima aprobación ciudadana en esta frontera. Se lo han ganado a pulso por abusos mil.

Podrá decirse que es la población flotante, la diferencia demográfica con la capital, por ejemplo, pero los números son clarísimos, no solo en comparación con la ciudad de Chihuahua, sino en relación con otras ciudades fronterizas.

La Marina (67.6), el Ejército (61.3) y la Guardia Nacional (55.1), tienen una confianza muy baja entre los ciudadanos en comparación con la ciudad de Chihuahua con 81.9, 77.4, y 73.5 por ciento, respectivamente.

Lo mismo ocurre hacia la policía estatal, con 45.8 contra 63.6 y la policía municipal con 40.5 y 61.1, Juárez contra Chihuahua.

Si se observa es el mismo patrón de diferencia, sin importar el tipo de corporación, el juarense es muy exigente al momento de depositar su confianza en la policía, sin importar la corporación policiaca.

Es resultado de abusos de décadas, con impunidad, más allá de cualquier brujería o artilugio, que difícilmente puede ser cambiado en una sola administración.

Los datos provienen de la encuesta nacional de seguridad pública urbana realizada por Inegi en el primer trimestre del año que transcurre.

Peor es el resultado, cuando se compara con Laredo, Reynosa, Piedras Negras, Nogales o Tijuana, que igual son frontera, porque Juárez lleva las de perder.

Como que hay mucho que hacer para superar esa imagen negativa con que cargan los cuerpos policiacos, por los malos elementos incorporados en filas.

***

Tendrá razón el delegado de Programas Federales, Juan Carlos Loera cuando se queja del elefante reumático de la burocracia federal, pero el problema es que él y muchos funcionarios de igual o mayor rango forman parte de esa burbuja.

Ahora resulta que apenas se está haciendo un estudio para saber qué hay de salvable en los edificios abandonados que iban a ser los hospitales de especialidades y cancerología, iniciados en el gobierno de Duarte y dejados en el olvido cinco largos años por el corralato infame.

Esos cinco años de indiferencia hicieron de la obra negra de los hospitales casi unas tapias, con la agravante de los hongos que pululaban y que deben seguir ahí, y que son una especie de kriptonita en los hospitales, por aquello de las infecciones nosocomiales, máxime cuando se piensa en unidades que bien podrían ser mínimo de segundo nivel, con alguna especialidad de tercer nivel.

No queremos pensar en las demoliciones que vienen, puro dinero tirado a la basura.

Apenas se acaban de finiquitar los procedimientos para entregar la propiedad al IMSS, y bajo el pretexto de que como no estaba concluido ese requisito jurídico, no se podía hacer nada, se perdieron valiosos meses, más bien años.

Desde diciembre de 2018, o más bien dicho, desde 2019 o 2020, en que desfilaron por los derruidos inmuebles lo mismo el residente de la República que el secretario de Hacienda, se pudo iniciar un proceso de evaluación, que ahorita tendría que estar concluido para arrancar con la consumación, que se ve difícil si se brinca el inicio de obras para el próximo año, como es de temer que ocurra.

El elefante reumático nomás no da una, con todo lo urgente que es fortalecer la infraestructura en salud de los juarenses, más allá de decirlo en conferencias de prensa y gritarlo voz en cuello, sin que en los hechos se aterrice.

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