OPINIÓN

Desapareció del mapa en medio de la crisis

Oficialmente nadie sabe lo ocurrido con el delegado estatal del Instituto Nacional de Migración (INM), Héctor Antonio Padilla, con todo y crisis migratoria prácticamente desbordada

LA COLUMNA
de El Diario
jueves, 20 junio 2019 | 06:00
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• Desapareció del mapa en medio de la crisis


• 46 años esquilmando al PRI; ahora avienta cacayacas


• Apuestan todo a la Corte por unos centavitos

 

• La de los viajes a París estuvo en Palacio


Oficialmente nadie sabe lo ocurrido con el delegado estatal del Instituto Nacional de Migración (INM), Héctor Antonio Padilla, con todo y crisis migratoria prácticamente desbordada.

El también catedrático universitario fue presentado el pasado 30 de mayo como delegado del INM. Obtuvo el cargo respaldado por su pariente político el superdelegado del Gobierno federal en Chihuahua, Juan Carlos Loera y también por su amigo Tonatiuh Guillén, ahora excomisionado del INM en el país.

Era de esperarse con ese telón de fondo que a la renuncia de Tonatiuh la siguiera la de su amigo el maestro Padilla pero oficialmente no ha ocurrido, lo cual ha provocado un mayor desorden con los miles de migrantes estacionados en la entidad.

De esa ausencia de control se han derivado problemas gravísimos de seguridad para las ciudades del estado, en particular para Juárez. El secuestro y violación de una mujer hondureña, –donde intervinieron policías federales–, es uno de los muchos ejemplos.

El lunes pasado fue “arrancado” el inicio del programa paisano que va del 17 de junio al 29 de agosto. Es un evento con grandes implicaciones en manos sobre todo del INM. Padilla ni autoridad alguna de nivel importante asistió. Se autopresentó un Jorge Andrés Quevedo como coordinador del operativo que recibe a cientos de miles de paisanos y monitorea para su seguridad los respectivos trayectos hacia el interior del país. También supervisa su regreso.

Resulta claro que el “banderazo” fue un mero formulismo sin efectos en la práctica. Desde los cruces fronterizos hacia el interior del estado ya no hay un solo agente de migración. Si no hay cabeza en el país, menos la habrá hacia los estados.

Permanece en el limbo esa instancia de Gobierno que debiera ser fundamental para las graves circunstancias que sufre México en la materia.


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No era más que leer y escuchar atentamente la realidad. El lunes advertimos en este espacio que difícilmente veríamos registrado el próximo sábado al doctor José Narro Robles como candidato a la presidencia nacional del PRI. 

Su discurso transpiraba ánimo derrotista anticipado antes siquiera de iniciar la competencia formal frente al que consideramos también el lunes virtual nuevo dirigente nacional tricolor, Alejandro “Alito” Moreno.

Pero el doctor hizo la retirada de una forma nada honrosa para alguien que dice haber militado por 46 años en las filas de su partido, el PRI. Renunció “a formar parte de la simulación en el proceso de elección...”. Y sumó a esa dimisión su retirada al tricolor.

Increíble decisión de alguien que fue servido con la cuchara grande durante todos esos años en múltiples espacios de la nómina pública federal, la nómina más gorda de todas las nóminas: rector de la UNAM, secretario de Estado, subsecretario, de todo. Tanto tiempo como para amasar una fortuna pero no darse cuenta que en su partido había simulación. Qué penoso.

En ese contexto de sucesión nacional priista, desde hace días apareció como pieza “operadora” de “Alito” en Chihuahua el exsecretario general de Gobierno en la administración anterior, Mario Trevizo.

Nos aseguran que nomás se acercó, regresaron en automático cuando en la Ciudad de México se enteraron que se trata del testigo protegido del corralato que puso toda la supuesta información para que fueran encerrados el exalcalde Javier Garfio, el exsecretario de Educación Ricardo Yáñez y el exdiputado del Movimiento Ciudadano Fernando Mariano Reyes.


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Tiene César Duarte aún bastante fanaticada, y parece que se le suman más cada día no porque hayan dejado atrás los cuestionamientos múltiples por su conducta y desempeño al frente de la administración estatal 2010-2016, sino porque el sucesor ha salido peor que una calamidad en todos los sentidos.

Alguno de esa fanaticada nos hizo llegar aquella foto de Duarte participando en un desfile trepado sobre un caballo frisón también azabache, igual al que montó el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Compartimos la foto en la versión digital de La Columna porque esa fanaticada duartista exigió desde el anonimato recordar que no solamente el alcalde de Rosales tiene un purasangre de ese tipo en Chihuahua (el usado por AMLO), sino también el exgobernador, al que Javier Corral le sigue la pista por cada cafetería y restaurante que visita en los Estados Unidos. De su frisón no conocemos el paradero.

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Si no sucede otra cosa, entre el viernes y el lunes la Suprema Corte de Justicia de la Nación deberá resolver la acción de inconstitucionalidad promovida por Morena y el PRI contra la reestructuración de la deuda pública.

Existe gran desesperación en la Secretaría de Hacienda por lograr que se destrabe el refinanciamiento. Arturo Fuentes Vélez tiene en la reestructura la única oportunidad, al menos eso se cree, de desahogar las finanzas públicas, luego de varios proyectos fallidos para una reingeniería del gasto.

Todas las esperanzas del nuevo amanecer están puestas en la SCJN, como si con la resolución de la controversia se fueran a terminar los problemas de liquidez del Gobierno del Estado.

Hay dos cosas que apuntar: existe la posibilidad de que la Corte conceda la razón a los inconformes, lo que daría al traste con cualquier pronóstico estatal; y en caso de que falle contra ellos, o éstos se desistan, daría vigencia inmediata a los contratos reestructurados, que no son la gran cosa.

En el primer supuesto, PRI y Morena se pueden alzar con una victoria porque no cuestionan el refinanciamiento en sí, sino la forma tramposa que se planteó en la Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de este año.

En el segundo, la reestructura de los 28 mil millones de pesos de pasivos pasaría a cobrar vigencia. Pero en ese supuesto, según los conocedores de la misma Secretaría de Hacienda, los beneficios serán nada más para los bancos, de poco le servirán a las finanzas estatales aplazar los pagos a capital y seguir abonándole a puros intereses.

Entre mayor sea el plazo, mejor el negocio para los bancos. A eso apunta finalmente la reestructura, a que queden unos centavitos extra, luego de pagar intereses cada mes. Pero los mil, dos mil y tres millones de los que se habla de ahorros para inversión, ni al caso. Serán centavitos para tapar hoyancos millonarios. Desde que iniciaron los proyectos de reestructura originales han ido las tasas de interés interbancario del tres por ciento al ocho y medio por ciento, así que echemos números y obtendremos como resultado si mucho una bicoca.

Por eso apostar todo a la decisión de la SCJN es una mala idea, mientras no se busquen alternativas financieras para enfrentar las recurrentes crisis de liquidez que prácticamente se presentan cada quincena.


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Igual que siempre, ayer la secretaria de Cultura del Gobierno del Estado, Concepción “Concha” Landa, pidió sus aguas Perrier pero en vaso “para que no se enoje el señor gobernador” por ver las elegantes botellitas verdes y la marca. E igual que siempre entró ella al despacho principal de Palacio sin hacer en el mundo a la gente que hace antesala ni mucho menos a las buenas secretarias.

La polémica funcionaria estatal tuvo ayer larga encerrona con el gobernador Corral. Suponemos que, entre otros temas, abordaron el de su último viaje a Europa con recursos de los chihuahuenses para visitar a sus hijas... y de pasada asistir como fachada a una feria de libro.

No creemos que haya ido el tema más allá de una explicación convenenciera por parte de la habilidosa dama para manejar los estados emocionales de su jefe. Nomás los datos elementales, quizá una sutil disculpa por descuidar el manejo informativo de su viaje...y a otra cosa mariposa. 

Así es ahora Palacio. Igual que ayer.