Opinión

Deplorable mercadotecnia pública

La presente semana ha sido una locura para las personas que decidieron salir en vehículo por alguna calle de la ciudad

Jorge Breceda
Analista

viernes, 25 diciembre 2020 | 06:00

La presente semana ha sido una locura para las personas que decidieron salir en vehículo por alguna calle de la ciudad, tal situación no se deriva por la pandemia del Covid-19, comprar los insumos para la cena navideña -incluyendo pasteles- o la planeación de reuniones familiares, el enloquecimiento se deriva de la mínima planeación de obra pública por parte del Gobierno del Estado. 

Es dable recordar que la mercadotecnia pública tiene disciplinas de estudio entre las que se encuentran: gubernamental, electoral, social, entre otras, siendo la primera la que cobra importancia para la presente opinión. 

La mercadotecnia gubernamental estudia los procesos que vinculan tres elementos: la ciudadanía, el quehacer del gobierno y los gobernantes, lo anterior, utilizando herramientas que emergen del diseño, implementación y evaluación de políticas públicas, comunicación social, segmentación de mercados, estrategias de persuasión, construcción de discurso e imagen, entre otras. 

Ahora bien, la traza urbana juarense cuenta con dos vías principales por antonomasia, Las Torres y la Panamericana (que se convierte en Tecnológico y Paseo Triunfo de la República) son avenidas que conectan a la ciudad de norte a sur y en las cuales el Gobierno estatal estimó oportuno hacer obra cada 20 metros. 

En este sentido, el problema no es la inversión de infraestructura en busca de construir legitimidad, mejorar la imagen del gobierno o recuperar credibilidad gubernamental, la contrariedad radica en lo burdo de la planeación de edificación al no considerar a la ciudadanía, elemento sustancial en la construcción del proceso de la mercadotecnia gubernamental.  

Tal torpeza exhibe la estulticia en el actuar gubernamental (estatal) en dos sentidos, primero, es poco ético construir obra en los últimos meses dentro de un gobierno de seis años, resulta vulgar pensar que la memoria colectiva recordará los últimos seis meses de gobierno y dejará en el olvido los primeros cinco años. 

Segundo, la ineptitud cobra mayor relevancia, ya que en términos de gobierno, la creación de infraestructura siempre será vista de manera positiva, sin embargo, al hacerlo sin la mínima planeación, lo único que consiguieron es el repudio diario de la ciudadanía juarense. 

Por ello, las preguntas resuenan: ¿cómo se puede convertir lo positivo en negativo? Una respuesta sencilla es estudiar el quehacer gubernamental del último año del Gobierno estatal en nuestra ciudad. En un inicio con obras mal diseñadas; basta con los carriles que convergen con el puente “Héroes de la salud”, mismos que ya se están utilizando como pistas para ejercitarse.

Lo anterior es vergonzoso, sin embargo, es un “error” de diseño y no de planeación, porque dicha obra se realizó de manera focalizada, es decir, no se fastidió el flujo vehicular al construir obra a pocos metros, sin embargo, tal criterio no se observa en la Panamericana, ya que desde la capital se autorizó la construcción de infraestructura cada 100 metros, así como, en la avenida Las Torres se determinó construir un paso desnivel y diversos puentes.

Todo esto ¡al mismo tiempo! ¿Por qué razón no hacer una obra a la vez? ¿Por qué en lugar de encomendar a 10 personas por obra, no integrar una planilla de 100 personas para concluir una a una las obras? La consecuencia de lo anterior es la destrucción de la armonía vial, el colapso de las vialidades y que el ciudadano que pierde una hora en el tráfico recuerde 60 veces la deplorable administración del Gobierno estatal.

Posterior a exhibir un precario análisis de la gestión y dirección de obras, es dable cometer al estudio de las funciones de la mercadotecnia gubernamental. 

Primero, la categoría denominada “visibilidad” consiste en presumir la obra, articular los mecanismos para que la población general observe de manera clara que dicha infraestructura se realizó durante el gobierno, en este caso, la obra ya logró atención pública pero no por el reconocimiento, sino por la animadversión.   

Segundo, la “diferenciación” consiste en que la ciudadanía tenga la posibilidad de contrastar un gobierno sobre otro; en positivo. Situación que es imposible, ya que el Gobierno estatal mostró inexperiencia, falta de conocimiento en obra pública, pero, sobre todo, indolencia hacia la ciudadanía en comparación con otros gobiernos. Sobra desarrollar las categorías de legitimidad, identidad, improntación y estigmatización (desarrollados por Valadez, 2006) en las que, sin duda, el Gobierno saldría mal evaluado. 

Por último, la presente crítica no se constriñe a la construcción de obra pública, sino de la poca planeación, ya que resulta risible observar como un gobierno aun invirtiendo no tendrá ganancia política, sino todo lo contrario. Sin más, le deseo que el 2021 le colme de éxito.