Opinión
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Decomiso de ‘chuecos’ debe llamarse robo

Los agentes de la Policía Estatal y algunos de Vialidad andan que no caben de contentos decomisando carros de los llamados 'chuecos'

LA COLUMNA
de El Diario

miércoles, 16 septiembre 2020 | 06:00

-Decomiso de ‘chuecos’ debe llamarse robo

-AMLO regresa el descontón pero triple

-La lección del maestro al secretario

-Estafas de prepa del líder juvenil priista

Los agentes de la Policía Estatal y algunos de Vialidad andan que no caben de contentos decomisando carros de los llamados “chuecos”.

La alegría tiene que ver con la orden superior recibida de su jefe el gobernador, Javier Corral. Con este visto bueno del patrón la felicidad es completa porque son muchos los detenidos y pocos los asegurados. Ni modo que se vayan gratis los no decomisados.

Hasta con gesto de enojo ha dicho Corral que en la ciudad hay cerca de 100 mil chuecos y que en ellos se cometen delitos, de ahí que deban ser quitados a sus propietarios.

El lunes que anduvo en Juárez recibió información en reunión privada de “coordinación de seguridad” sobre 100 decomisos... ¡de 100 mil que circulan ilegales!

Más allá de las cantidades de unidades que ruedan por la ciudad en esas condiciones y los que son quitados a sus dueños, el gobernador da la impresión que nació y creció en El Paso, o en China, o en otro planeta.

No es cierto que los delitos son cometidos por regla en carros irregulares. Siempre que hay decomisos hay corrupción por parte de funcionarios públicos y en particular policiaca. Y en general, el grueso de la población que adquiere unidades de ese tipo lo hace de buena fe y por necesidad imperiosa.

No hay dinero para carros nuevos, ni seminuevos; y el transporte público es caro y de espanto. Corral lo sabe porque alguna vez anduvo a pie o de rait. Sus extra lujos de ahora le han hecho olvidar todo.

Siempre es la misma cantilena, los carros tampoco ingresan a Juárez por el aire ni sus dueños finales van a suelo americano a comprarlos. Ni pasaporte tiene la mayoría. Llegan a suelo mexicano con permisos “especiales” de las garitas aduanales y después vendidos no sólo en esta frontera sino por todo el país.

No es aterrorizando, ni criminalizando, ni arrebatando su escaso patrimonio a las familias más desposeídas como será recuperada la seguridad.

El origen ilegal de los vehículos no empezó en Juárez con sus compradores, inició entre funcionarios de los mismos círculos a los que pertenece Corral. Que los detenga primero a todos ellos y después hablamos.

Por cierto, en versión digital de La Columna presentamos una foto donde una modesta policía municipal trata de arrancar su carrito... ¡chueco!

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Ahora el descontón fue en sentido inverso y por medio de la impensable vía del castigo económico.

A través de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Presidencia de la República bloqueó cuentas bancarias de los principales protagonistas en el conflicto por el agua y devolvió los golpes que ha recibido por la extracción del vital líquido para cumplir el Tratado Internacional México-Estados Unidos con origen bastante lejano, 1944.

Los productores de la región de Meoqui, Delicias, Conchos, Saucillo, Camargo y hasta Jiménez no han cesado de pelear prácticamente todo el presente año para impedir que el Gobierno federal saque de tres presas de la región más agua de la contemplada en el tratado.

La Presidencia de la República sostiene que no ha sacado más agua de la reglamentada; los productores han comprobado lo contrario.

Los agricultores han protestado incluso con violencia en distintos frentes. Han sufrido una baja fatal, una mujer baleada y muerta por militares de la Guardia Nacional; su marido fue gravemente lesionado. Mantienen tomada la presa La Boquilla y otras “trincheras”.

Tras la incursión de múltiples actores políticos en el conflicto, entre ellos precandidatos, líderes partidarios, exgobernadores priistas, etc., la Federación ha optado por el mensaje categórico y tan rudo como la toma de carreteras o los golpes a la Guardia Nacional: bloqueo de cuentas.

Nadie esperaba un ataque por ese flanco; menos que fuera direccionado a las cuentas sin previo procedimiento legal alguno contra el municipio de Delicias, o a las del exgobernador, Reyes Baeza o contra los líderes productores.

Hay lección de por medio, sí, pero no hay solución al fondo del problema. Ni siquiera intentos de diálogo; sólo el riesgo de un escalamiento mayor en las confrontaciones, como si fuera poco la fatalidad ocurrida o las grandes pérdidas sufridas en casetas de peaje, daños a instalaciones y por bloqueos a mercancías y productos en vías de trenes.

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Desconocíamos que fuera llamado “maestro” entre sus filas el fiscal general del Estado, César Peniche Espejel. Ahora lo sabemos y también sabemos porqué. No es estrictamente por el grado académico.

Trabajó con paciencia de gato el arribo del comandante Álvaro Serrano a la dirección de la Agencia Estatal de Investigaciones, desplazó a su antecesor Hugo Mendoza y bocabajeó por todo el ring de la sorda pelea al secretario de Seguridad Pública, Emilio García Ruiz.

Ni Hitchcock ni AMLO (caso Lozoya) le llegan al maestro Peniche a los talones en materia de suspenso y adrenalina. Tenemos fotos de antier y ayer (versión digital) donde juguetea con García Ruiz en saludos Covid y se hace acompañar de Mendoza en una entrega de uniformes.

Ninguno de los dos olfateó siquiera de lejos que Peniche había pegado sólidamente el chicle del exjefe de la CES con el patrón Corral. Peor aún, se rieron cuando leyeron la exclusiva sobre el cambio publicada ayer antes de las nueve de la mañana por El Diario. Guardaron atufado silencio unas horas después al “soltar” el maestro el boletín oficial con el anuncio.

En el fondo Peniche quiere avanzar al menos durante el último año de gobierno corralista con el tremendo rezago en los expedientes de la Fiscalía que tienen qué ver con la AEI (entre 80 y 90 por ciento). Mendoza no se aparecía ni en funerales de agentes ministeriales asesinados.

Se supone que Serrano llega con todas las confianzas para conseguir eso. Hay temor solamente que trate su jefe el fiscal de “jalarse” a otro excomandante de las CES pero con historial que incluye posibles asesinatos, Saúl Miranda, quien lleva dos meses de cuarentena no por el Covid sino tratando de aclarar su propia situación en dos casos ocurridos precisamente en Juárez.

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Desde sus estafas con cursos para hacer la preparatoria a través del PRI hasta el reparto oscuro de despensas en la debacle tricolor, abarcan las quejas contra el nuevo dirigente en el estado de la Red Jóvenes por México, Pedro Beristain.

A raíz del sorpresivo nombramiento, ordenado una noche de la semana pasada por el juarense Hiram Hernández Zetina, las juventudes tricolores se levantaron contra la dirigencia nacional con una denuncia ante la Comisión de Procesos Internos. Buscan documentar no sólo el proceder tramposo en la designación, sino el historial casi delictivo de Beristain.

El joven dirigente que ya tenía no un pie sino ambos en Morena, fue de los responsables de la debacle y la división priista antes y durante las elecciones de 2016. Su pataleo influyó en la desarticulación de la estructura juvenil que derivó en las derrotas más escandalosas del partido.

Antes enfrentó señalamientos por cobrar indebidamente a jóvenes que pretendían cursar el nivel educativo de prepa mediante un programa gratuito del Gobierno federal. Luego tuvo denuncias por manejar en total opacidad la entrega de despensas de la llamada Expresión Juvenil Revolucionara, del mismo PRI, con recursos de aspirantes a candidaturas.

Al no obtener posiciones, Beristain optó por la división partidista y el ataque a las siglas, hasta el grado de operar a favor de los morenistas.

Pese a los antecedentes fue designado como líder de los jóvenes en Chihuahua y hasta trascendió el ofrecimiento de una plurinominal para él en las elecciones venideras; de ahí la molestia de las bases que, con todo lo planteado, siguen a la espera de una respuesta del Comité Ejecutivo Nacional y de Hernández Zetina.