Opinión

Decidir es renunciar

Juárez tiene problemas de pavimentación, ¿por dónde empieza? La seguridad, énfasis en prevención o en operación

Arturo García Portillo
Analista

viernes, 22 octubre 2021 | 06:00

Uno de los procesos más interesantes y complejos para quienes ejercen la autoridad es el de la toma de decisiones. Algo así como hacer un viaje al interior del cerebro de un gobernante. Ya sé que algunos tomarán a guasa y cebarán su ironía exponiendo que en esa zona de su anatomía no hay nada. Pero hagamos un intento sensato por explicarlo. 

Para empezar, sucede como en muchos procesos. El futbol digamos, es parte del ambiente que el público se la pase riñendo al entrenador por no hacer tal o cuál cosa que a cada uno le parece adecuada. La más de las veces el incompetente técnico pondrá oído de matancero a chillidos de marrano y no procederá conforme a las exigencias del airado auditorio. Y ello devendrá que le acontezca como al cohetero: le van a chiflar en cualquier caso. También pasa así con los asuntos de gobierno. 

Eso es parte del proceso de las decisiones. El primer problema radica en que es muy diferente ver las cosas “desde afuera” que “desde adentro”. Como es diferente verlas “desde la oposición” a verlas “desde el poder”. Igual que en el futbol. Hay opiniones que se emiten desde las gradas y no se ven igual a nivel de cancha. O en ambos casos, desde la óptica de un equipo que del otro. 

Al PAN nos pasó durante años. Pasamos décadas criticando al gobierno. Éramos la oposición por excelencia. Expertos en saber lo que debería hacer el gobierno o lo que estaba mal. Y ellos al revés, defendiéndose. Hasta que se invirtieron los papeles y supimos y aprendimos, en carne propia, que no es lo mismo ser borracho que cantinero. 

Otro elemento para considerar es la óptica de quien decide. Durante muchos años he escuchado duras críticas a Vicente Fox, Felipe Calderón. Y de muchos más y casi de cualquier nivel. Siempre hay dilemas. Por ejemplo, el de Fox era desmantelar al sistema político heredado y modificarlo para permitir una mejor toma de decisiones. La alternativa contra la que lo sospesó fue el que el país cayera en ingobernabilidad. Se le critica por no haber tomado la primera decisión. Calderón tenía el dilema de enfrentar con fuerza a la delincuencia organizada o enfrentarlos en baja intensidad, navegarla suavemente, e incluso negociar. Decidió lo primero y hasta la fecha muchos lo critican. Yo no digo nada de las críticas, es legítimo hacerlas. Pero sí digo que a ellos fueron a quienes les tocó tomar la decisión, y solo estando en sus zapatos se tiene toda la información, se hacen cálculos y análisis, se piden opiniones. 

La política no es una ciencia exacta. Generalmente hay varias alternativas. A veces se tiene que decidir bajo presiones de tiempo. A veces no hay suficiente información o ésta es equivocada y no lo sabemos. Otras veces hay que valorar el eje que nos resuelve la respuesta: lo más rápido, lo más económico. O lo más tardado y caro, pero que beneficie a más personas. Siempre debe ser lo legal. Y procurar que también siempre sea lo ético y ahí tampoco hay soluciones únicas ni incuestionables. A veces será la opción del mal menor, o como prefiero pensarlo, el máximo bien posible. Y nunca vamos a darle gusto a todos. 

Vale esto para todos los nuevos gobiernos de Chihuahua que están comenzando, ejecutivo y el legislativo. Hay muchos dilemas enfrente, en los escritorios de cada uno. No hay recursos suficientes para satisfacer todas las demandas. De los problemas que decidan son de mayor urgencia y hay que atender, muchos podrán ejecutarse de diversas maneras. ¿A qué debe dársele prioridad? Hablando de estado, a pagar proveedores o ejecutar acciones. El Gobierno municipal de Chihuahua debe hacer un nuevo relleno sanitario y puede hacerlo con una solución simple de corto plazo o una profunda, pero más cara. Juárez tiene problemas de pavimentación, ¿por dónde empieza? La seguridad, énfasis en prevención o en operación.

Y agreguemos a este complejo coctel la variable de la condición humana. Las posibilidades de que se intenten orientar las soluciones por intereses particulares, o sean afectadas por corrupción. Porque lo que es en apariencia una medida sana esté en realidad envenenada con una intencionalidad de perjudicar a alguien aun y cuando ofrezca beneficios. 

Cada uno asumirá las consecuencias, positivas o negativas. El que decida bien será reconocido, y en caso contrario merecerá la reprobación en el mejor de los casos, cuando no la sanción política o legal, quizá a cárcel. Por ello, es absolutamente sensato hacerse de toda la información, ser rigurosos en el análisis, no engañarse, dejarse aconsejar por la experiencia y la prudencia, escuchar, hacer equipo. 

El lugar más solitario de un palacio de gobierno es la oficina del titular de su Ejecutivo. Cuando se toma un camino explícitamente se olvida del otro. Y no se puede volver la vista atrás. A veces la vida ofrece la posibilidad de corregir y hay que tomarlo. Pero pocas veces será así. Decidir es renunciar. 

Notas de Interés

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